martes, 8 de agosto de 2017

NAVÍO CONCEPCIÓN de España

D. Millán Ignacio de Iriarte y Gaztelu había firmado un contrato con la Corona española para la construcción de la Capitana y Almiranta de la Armada del mar Océano, además del "San Francisco", en Colindres (Cantabria). La Capitana debía tener un arqueo de unas 1.500 toneladas. Comenzó su fabricación en 1682 el maestro constructor D. Antonio de Amas, siendo el responsable puesto por la Corona el almirante D. Nicolás de Gregorio. Posiblemente la Capitana fuese iniciada por el asentista D. José Iriarte, pero a la muerte de éste, las obras fueron continuadas por Millán. 

En primer intento de botadura de la Capitana Real "Nuestra Señora de la Concepción", se efectuó el 25 de junio de 1687, siendo su responsable el capitán de la maestranza de las costas del Cantábrico D. Ignacio de Soroa. Después de dos tentativas fallidas, se realizó la botadura el 24 de septiembre de ese año, aunque todavía estaba a medio construir, completado sólo hasta la segunda cubierta. En 1687 se envió a D. Antonio Gaztañeta para supervisar el acabado del navío y la construcción en grada de la Almiranta, aprovechando para comenzar el 1788 el libro "Arte de Fabricar Reales", que acabaría en 1691 y donde se pueden consultar las dimensiones de la Capitana Real. El 9 de octubre de 1688 se le bajó al surgidero de la torre del Treto y el día 11 llegó al puerto de Santoña, operación dirigida por el general D. Diego Fernández de Zaldívar, nombrado Superintendente General de la fábrica y conclusión de la Capitana en Santoña. Se completó la tercera cubierta y se terminó de instalar la arboladura el 20 de mayo de 1690, quedando la Capitana lista para embarcar la artillería, los bastimentos y la tripulación.

Debido al poco calado del puerto de Santoña, la Capitana debía ser trasladada al surgidero de los Frailes, operación que se retrasó por estar merodeando una escuadra francesa, por lo que se decide en Junta que la debían escoltar los navíos "San Carlos" y "San Juan", de la escuadra del almirante D. Pedro de Aramburu, que se encontraba en Pasajes. Ante el retraso en la llegada de estos dos navíos, el capitán de mar D. Vicente del Campo, que ya la había llevado de Colindres a Santoña, la sacó al surgidero del Fraile a primeros de septiembre, cuando quedaban pocos días para la llegada de los dos navíos. Se le instalaron los 94 cañones, armas, pólvora, bastimentos y, con una tripulación reducida de 396 hombres, se entregó el navío al recién ascendido a almirante general D. Nicolás de Gregorio para llevarlo a Cádiz.

El 15 de octubre de 1690 zarpa de Santoña rumbo a Cádiz con los navíos "San Carlos" y "San Juan", 2 pingües y 3 pataches mercantes de la escuadra del almirante Pedro Aramburu. Al llegar a Cádiz con la citada escuadra, inició sus servicios como Capitana Real de la Armada del Océano. Al año siguiente, debido a problemas de estabilidad, tuvo que ser reformado en Cádiz. Sus servicios en la Armada están envueltos en un misterio que raya lo inconcebible, tratándose de la Capitana Real.

En guerra contra Francia desde 1691, se puso al mando del capitán de mar y guerra D. Antonio de Gaztañeta, a partir de 1693, para operar en el Mediterráneo. Zarpó de Cádiz en auxilio de la Armada de Barlovento, aunque hay quien dice que su destino concreto era Tierra Firme y que estaba al mando del almirante D. Diego Fernández de Zaldívar, conde de Saucedilla. Cierto es que este almirante zarpa de Cádiz en septiembre de 1695 mandando la Flota de Galeones a Tierra Firme, regresando a Cádiz en junio de 1698. Al terminar la feria, la Flota zarpa de Portobelo el 28 de mayo de 1697 y pone rumbo a La Habana, a donde llega el 22 de junio. Se destino debía haber sido Cartagena de Indias, atacada en ese momento por los franceses. Zarparon de La Habana el 13 de marzo de 1698 para su regreso a España y el único contacto con la Armada de Barlovento fue la escolta habitual proporcionada por esta Armada hasta el canal de Bahama. El conde de Saucedilla había sido ya sustituido a causa de su defunción por el almirante D. Leonardo de Lara, segundo en el mando de la Flota de Galeones, y éste por el almirante D. Bartolomé de Soto Ávila, gobernador del Tercio. Cuando la escuadra francesa de Pointis atacó Cartagena de Indias, los buques de Zaldívar, que se encontraban en Portobelo, no acudieran en su socorro, entre los buques españoles se encontraba la Capitana del Océano, con sus más de 90 cañones. En esa época existía una nave en la Armada de Barlovento también llamada "Nuestra Señora de la Concepción", que pudo dar lugar a confusión, aunque ésta sólo estaba artillada con 40 cañones y 230 hombres de tripulación.

En 1699 y 1700, la Capitana Real figuró entre los buques que debían zarpar de Cádiz con la escuadra que se estaba alistando para expulsar a los escoceses de los asentamientos del Darién, incluida en la escuadra puesta al mando de Pedro Fernández Navarrete. Se estuvo reparando y acabó su carena en Cádiz para la citada expedición, pero la Junta de Guerra decide a mediados de mayo de 1700 que la Capitana y Almiranta no zarpen de Cádiz con la escuadra, siendo ambos buques desarmados para completar el alistamiento del resto de la escuadra. Las razones fueron varias para esta decisión. Eran buques demasiado grandes para este tipo de operaciones de transporte de tropas, por su gran calado que podía hacerlas embarrancar al acercarse a la costa. Además se creía necesaria su presencia en las costas peninsulares, pues su marcha las habría dejado indefensas ante la falta de recursos navales de la Corona, prácticamente inexistentes.

A finales de agosto de 1702 se encontró en la defensa de la ciudad de Cádiz atacada por la escuadra anglo-holandesa al mando del almirante Sir George Rooke, que irrumpió en la bahía gaditana sin mucho éxito. En 1705, temiendo un nuevo ataque anglo-holandés en Cádiz como el de 1702, se pensó en hundir a la Capitana Real junto a otras naves en los canales de acceso a la bahía, debido al mal estado en que se encontraban y su escaso valor militar. Unos dicen que se hundió junto a la Almiranta, "Santísima Trinidad", mientras otros señalan que se desguazó ese mismo año de 1705.



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