martes, 1 de agosto de 2017

MANUEL RUIZ ZORRILLA

Nació en Burgo de Osma (Soria), el 22 de mayo del año 1833. Tras cursar Derecho en la Universidad Central de Madrid, Ruiz Zorrilla comenzó su andadura pública en el año 1856, como comandante de la Milicia Nacional en Soria, contra cuyo desarme realizó una excelente campaña. Dos años más tarde, con el mínimo de la edad permitida, fue elegido diputado por Soria representando al Partido Progresista de Sagasta, contrario al moderantismo de O'Donnell, cargo que repetiría ininterrumpidamente. En el Congreso de los diputados, Ruiz Zorrilla trabajó incansablemente con frecuentes discursos e interpelaciones al Gobierno. Como progresista, defendió la idea democrática de la voluntad general, mientras que, curiosamente, los demócratas defendían la idea liberal de los derechos naturales del hombre, es decir, la aplicación política inmediata y total, a la par que los progresistas de Ruiz Zorrilla abogaban por una evolución que permitiese llegar a la plenitud del ejercicio de la soberanía nacional, sin comprometer por ello el orden público.

Debido a su declarada y pública enemistad con la reina Isabel II, a la que identificaba con los reaccionarios, participó en el pronunciamiento del año 1866 del cuartel de San Gil, a las órdenes directas del general Prim, por cuya causa se vio forzado a tomar el camino del exilio. El 16 de agosto del mismo año, Ruiz Zorrilla participó en el Pacto de Ostende, el cual supuso la alianza entre los progresistas y demócratas, y cuyo objetivo primordial era el de derrocar a Isabel II y convocar Cortes constituyentes, por sufragio universal, para decidir el futuro político del país. En la reunión participaron, además de Ruiz Zorrilla, el general Prim, Sagasta, Becerra y Carlos Rubio.

Ruiz Zorrilla no regresó a España hasta el mismo comienzo de la Revolución del año 1868 (La Gloriosa), que llevó a los liberales al poder, tomando en ella una parte activa y decisiva para su realización y triunfo. En el primer Gobierno provisional de Serrano fue nombrado ministro de Fomento. Su actividad en el ministerio fue muy importante, comenzando una reforma legislativa de clara orientación liberal: decretó la libertad de la enseñanza primaria y de los demás grados; controló los bienes artísticos de la Iglesia; liberalizó la creación de bolsas de comercio; suprimió la Facultad de Teología, dejando la enseñanza religiosa a cargo de los seminarios; instó a los ayuntamientos a colaborar en la difusión de la enseñanza aplicada a la agricultura e industria, mediante la creación de sociedades científicas, escuelas de arte y oficios, y la preparación básica para adultos; repuso en sus cátedras a los catedráticos defenestrados (Sanz del RíoSalmerón, García Blanco, Giner de los RíosCastelar, y un largo etc).

En el año 1869 pasó al ministerio de Gracia y Justicia, también con Serrano como regente provisional, donde emprendió la reforma legislativa, renovando la Comisión de Códigos y dándole la orientación liberal de la Constitución que acababa de ser aprobada. Presentó numerosos proyectos de ley a las Cortes, dando muestras de su gran capacidad de trabajo: reformas de casación, supresión de la pena de argolla, aprobación del matrimonio civil, organización de tribunales, etc.

Tras el triunfo de la candidatura de Amadeo de Saboya para ocupar el trono español, Ruiz Zorrilla, que aún conservaba su ideología monárquica, presidió el Congreso de los diputados y formó parte de la comisión que marchó a Florencia para comunicar al nuevo rey su elección, siendo su más firme apoyo junto con Prim. Pero a su regreso, Ruiz Zorrilla se encontró con la noticia del asesinato de Prim, lo que supuso un duro golpe para él y para el propio partido progresista, ya que la inesperada desaparición del líder dejó a la formación sin un jefe reconocido por todos, creando con ello las condiciones para el posterior enfrentamiento entre la facción radical de Ruiz Zorrilla y la conservadora de Sagasta. El panorama político se complicó algo más con la idea del rey que pretendía crear una fórmula de partidos alternantes mediante la ruptura de la coalición.
En el primer gobierno de Amadeo de Saboya, presidido por Serrano, Ruiz Zorrilla se hizo cargo, nuevamente, de la cartera de Fomento. Una vez que éste fracasó, el rey llamó a Ruiz Zorrilla para constituir un segundo gabinete, el cual también estuvo abocado al fracaso por los continuos enfrentamientos entre Sagasta y Ruiz Zorrilla. Éste último se esforzó por armonizar la nueva dinastía con un sistema democrático, acercándose a la izquierda democrática, mientras que su oponente Sagasta intentó atraerse a la derecha unionista. En el verano del año 1872, Amadeo de Saboya volvió a encargar a Ruiz Zorrilla la formación de gobierno, compatibilizándolo con la cartera de Gobernación. A su iniciativa directa se debieron, entre otras medidas, la creación del Banco Hipotecario, los proyectos de ley de dotación del clero y de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, enfrentándose de lleno con el cuerpo de artilleros, conflicto que desembocaría con la abdicación de Amadeo de Saboya, el 11 de febrero del año 1873. Como consecuencia de dicha renuncia, Ruiz Zorrilla se apartó de la vida pública, como principal valedor del rey que era, al que acompañó hasta Lisboa en su viaje de despedida.

Ruiz Zorrilla regresó al país ante las insistentes llamadas de sus compañeros de partido, quienes veían peligrar la revolución social que propugnaban. En agosto del año 1874, Ruiz Zorrilla se declaró oficialmente republicano y dispuesto a luchar para evitar el regreso de los Borbones al trono español, cosa que no pudo evitar. El 4 de febrero del año 1875 recibió la orden taxativa de la policía de abandonar el país, a la par que se le prohibió el establecerse cerca de la frontera española, por lo que decidió trasladarse a París. El 25 de agosto del año 1876, Ruiz Zorrilla publicó un manifiesto en el que propuso la República como sistema de gobierno, amparándose en la Constitución del año 1869, haciendo desaparecer todo lo que pudiera recordar a un régimen monárquico. Tal toma de postura obligó a Ruiz Zorrilla tomar la vía conspiratoria y militar como único medio político para reivindicar sus ideas.

Ese mismo año, Salmerón se unió a Ruiz Zorrilla en París para constituir el Partido Reformista Republicano. En mayo del año 1877 se preparó el primer intento revolucionario que se llevó a cabo en Aragón, Cataluña y el País Vasco; pero la carencia de un personaje con la suficiente capacidad de liderazgo para aglutinar a un grupo tan heterogéneo, hizo fracasar el pronunciamiento, toda vez que Ruiz Zorrilla carecía de esa capacidad de mando, debido a su condición de jefe civil, que le hacía muy difícil hacerse reconocer por los jefes militares. En el año 1880 Ruiz Zorrilla firmó un manifiesto en el que se configuró el Partido Progresista Democrático, junto con otros destacados republicanos, como Martos y Montero Ríos. El propio Martos, en representación de Ruiz Zorrilla en el interior del país, dirigió una segunda conspiración en la que logró contar con el apoyo del general Serrano, quien se entrevistó con Ruiz Zorrilla en Biarritz, e incluso apoyó financieramente la intentona de derribar a la monarquía borbónica. La trama acabó siendo descubierta, lo que obligó a Ruiz Zorrilla a trasladarse a Londres y abandonar París. La situación de Ruiz Zorrilla se complicó aún más cuando empezaron a surgir diferencias insalvables entre los líderes del partido, provocando que Martos y otros más pasaran a colaborar con el régimen vigente de la Restauración monárquica. Ruiz Zorrilla se dedicó entonces, en contra de la opinión de Salmerón, a dirigir una serie de levantamientos que acabaron todos ellos en absolutos fracasos y que desprestigiaron todavía más la imagen del republicanismo español: el de Badajoz, que repercutió en la Seo de Urgell y Santo Domingo de la Calzada (1883); el de Monte Nevada y Santa Colona de Farnés (1883); y el de Villacampa, en Madrid (1886).

La muerte de Alfonso XII, el 25 de noviembre del año 1885, dio paso a la regencia de María Cristina y a la formación de nuevo gobierno a cargo de los liberales liderados por Sagasta. Ruiz Zorrilla intentó aprovechar la coyuntura política para alimentar un nuevo movimiento de insurrección republicana. No obstante, y gracias a los informes suministrados por el cónsul español de Perpignan, el gobierno hizo frente con tropas regulares al conato revolucionario liberal, obligando a las paupérrimas tropas reclutadas por Ruiz Zorrilla a replegarse hacia el interior del territorio francés. Ruiz Zorrilla volvió a su refugio de París totalmente convencido de que el sistema republicano todavía no contaba con el sustrato social adecuado para implantarse en España.

Desde el año 1892, Ruiz Zorrilla renunció a todo intento de insurrección armada como medio de instaurar la República, pasando a ejercer una actividad política en unión de otros sectores republicanos parlamentaristas, con las que formó el partido Unión Republicana. La nueva formación dio acogida a los centralistas de Salmerón, los federalista de Pi i Margall y los progresistas de Ruiz Zorrilla y el doctor Esquerdo. Ruiz Zorrilla fue elegido diputado por su partido en los años 1891 y 1893, pero se negó a ocupar su escaño por su precaria salud a raíz de la muerte de su esposa, María Barbadillo, y por que había jurado no regresar nunca a España mientras hubiera un Borbón en el trono español. Finalmente, a causa de su cada vez más delicada salud, Ruiz Zorrilla reconsideró su postura y regresó a España, estableciéndose en la localidad alicantina de Villajoyosa.

El 16 de febrero del año 1895, por medio de una carta escrita al diario liberal El País,Ruiz Zorrilla anunció su decisión irrevocable de retirarse de la política, decisión ésta que provocó una urgente reunión en las filas de su partido progresista ante la necesidad de elegir un nuevo presidente. De la reunión surgió la escisión del partido en dos facciones, aglutinándose la derecha en torno a Muro y Sol y Ortega, los cuales formaron el Partido Republicano Liberal, y la izquierda, agrupada en torno al doctor Esquerdo y Alejandro Lerroux, formando el Partido Progresista.


Cuando Ruiz Zorrilla se trasladaba de Villajoyosa a Tablada (Madrid) por motivos particulares, la muerte le sorprendió en Burgos, el 13 de junio del año 1895.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LOS HIJOS DEL PINTOR EN EL SALÓN JAPONÉS de Mariano Fortuny

Óleo sobre lienzo, 44 X 93 cm. Pintada en 1874. A pesar de quedar inconcluso por la repentina muerte del pintor, este cuadro es una de ...