jueves, 3 de agosto de 2017

JUAN ZAVALA DE LA PUENTE


Nació en Lima, Perú en 1804, falleciendo en Madrid en 1879. Marqués de Sierra Bullones y conde de Paredes de Nava. Era hijo del marqués de Valle Umbroso. Inició su carrera militar con tan solo catorce años,  ingresando como cadete en el ejército español.

Sus primeros hechos de armas tienen lugar en su tierra natal, combatiendo en las filas de las tropas realistas contra las tropas independentistas de San Martín. Al declararse Perú independiente, se trasladó a España con el resto de su familia, al tiempo que las tropas realistas abandonaban el país en 1825. A su llegada a España se unió al bando isabelino, que combatía contra el bando del pretendiente don Carlos. Ese mismo año fue nombrado alférez de lanceros de la guardia real.

Zabala destacó por sus brillantes actuaciones en la Primera Guerra Carlista en las filas del ejército del norte, donde fue ayudante de campo de los generales Valdés y Espartero. Participó en las batallas de Bermeo y Miravalles, siempre como miembro del regimiento de húsares de la princesa, acciones por las que recibió la Laureada de San Fernando. Fue herido gravemente en la batalla de Villano, en abril de 1835. Al restablecerse volvió a primera línea, lo que le permitió tomar parte en la liberación de Bilbao. Posteriormente participó en los combates de Orduña, Barbastro, Gray, Aranzueque y sobre todo en la batalla de Peñacerrada.

Tras esta última batalla fue ascendido al grado de brigadier. Posteriores acciones le valieron el ascenso a teniente general. Fue uno de los miembros de la delegación isabelina que participó en las conversaciones previas a la firma del Convenio de Vergara, el cual puso fin a la Primera Guerra Carlista. En 1849 tuvo el mando de una de las divisiones que fueron enviadas a Italia para proteger al Papa Pío IX.


Puesto al mando del II Cuerpo del ejército que combatió en la guerra de África (1859-1860), se distinguió especialmente en la batalla de sierra Bullones, donde obtuvo la victoria, por lo que el presidente O'Donnell, quien ya le había felicitado personalmente por su actuación en la batalla de Castillejos, le concedió el marquesado de Sierra Bullones. Por su actuación en toda la campaña de África fue condecorado con la Gran Laureada de San Fernando.

Tras la guerra se integró en la Unión Liberal de O'Donnell, formación por la que fue elegido senador. A su regreso a España en 1860 fue nombrado ministro de Marina por O'Donnell, cargo en el que sustituyó al fallecido José Mac-Crohon, manteniéndose en este ministerio hasta 1863. Al tiempo fue director general de Caballería. Así mismo era presidente de la Junta Superior Consultiva de Guerra. Posteriormente fue capitán general de varias regiones militares. O'Donnell le volvió a nombrar ministro de Marina el 21 de junio de 1865, cuando éste recupero el gobierno. Cesó en su cargo el 10 de julio de 1866.

Se apartó de la vida política cuando se proclamó la Primera República el 11 de febrero de 1873. Sin embargo, regresó a la vida pública en 1874, cuando en uno de sus gobiernos, Sagasta le nombró inspector de Artillería. Ese mismo año el presidente Serrano le encargó la formación de un gobierno, en el que conservó para él la cartera de Guerra, que ya ocupaba en el gabinete de Serrano desde el 3 de enero de 1874. Tomó posesión el 26 de febrero de 1874. Realizó una reforma de su gabinete el 13 de mayo de 1874 y se mantuvo en la presidencia hasta el 3 de septiembre del mismo año, cuando fue sustituido al frente del gobierno por Práxedes Mateo Sagasta.

Zabala se encontró con un país deshecho, envuelto en una guerra civil; el ejército estaba desorganizado y las arcas del estado prácticamente agotadas. Desde su gobierno impulsó la intensificación de las operaciones contra los carlistas. Organizó un ejército para el norte, del que se puso al frente tras la muerte del marqués del Duero, pero no pudo iniciar la campaña al ser obligado a dimitir en septiembre.


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