martes, 8 de agosto de 2017

ARSENIO MARTINEZ CAMPOS

Nació en Segovia, España, el 14 de diciembre de 1831. Ingresó como cadete en la Academia de Estado Mayor del ejército y se graduó de Teniente en Abril de 1852. Fue profesor de dicho centro hasta 1859, en que fue enviado a la Guerra de Marruecos, donde permaneció hasta el siguiente año. Allí alcanzó el grado de Teniente Coronel y resultó herido en una de las 16 acciones en que participó.

En 1862 formó parte de la expedición que España realizó a México, bajo el mando del general Juan Prim. De regreso a España, en ese mismo año, se reincorporó a la docencia.

En 1868 destronada la reina Isabel II, cambiaron los mandos militares. Martínez Campos solicitó el traslado a Cuba en 1869 para combatir la insurrección independentista que había estallado en la isla a finales de 1868 con el Grito de Yara. Operó en las jurisdicciones de Cienfuegos, Trinidad, Villa Clara y Sagua la Grande con el grado de Coronel. En abril de 1871 fue ascendido a Brigadier y nombrado Jefe de Operaciones, primero y Gobernador Militar, después, de la jurisdicción de Santiago de Cuba.

En Mayo de 1870 regresó a España, donde ocupó diferentes cargos. Tras la proclamación de la Primera República, el gobierno lo nombró al mando de una brigada para luchar en Cataluña contra los carlistas. En 1873, el presidente Nicolás Salmerón le encargó someter los cantones de Almansa y de Valencia, lo que consiguió sin mucha dificultad. Implicado ya en el campo político, comenzó a conspirar en favor de la restauración monárquica. En ese año ocupó el cargo de Capitán General de Cataluña.

Martínez Campos era partidario de la Restauración de los Borbones en el trono, pero al contrario que Cánovas del Castillo, él no estaba dispuesto a esperar a que la campaña política pacífica acabara por reconvertir a España en una monarquía. El 29 de diciembre de 1874 el gobierno, sospechando de Martínez Campos, decidió desterrarle. Enterado, simuló dirigirse a Ávila, pero fue directamente a Sagunto, requerido por los alfonsinos valencianos para que se pronunciara. Mientras, el brigadier Luis Dabán y Ramírez de Arellano Jefe de la brigada de Segorbe, trasladó a parte de su tropa hasta este mismo lugar.

Ante esa situación Martínez Campos protagonizó un pronunciamiento militar el 29 de diciembre de 1874, en Sagunto, para proclamar a Alfonso XII rey de España. El gobierno, en manos de Serrano, no se opuso al pronunciamiento, aceptando al nuevo rey. No obstante su participación en la restauración de la monarquía, el soberano no lo incorporó al gobierno. Tras la llegada de Alfonso XII a España, se le otorgó el mando de las tropas que luchaban contra los carlistas en Cataluña y Navarra. En 1874-1876 ocupó por segunda vez el cargo de Capitán General de Cataluña.

En marzo de 1875 ocupó Olot (capital carlista de Cataluña) y poco después sitió Seo de Urgel, que cayó en agosto. Tras acabar con unos pocos reductos, el levantamiento carlista en Cataluña quedó definitivamente controlado el 19 de noviembre. El ejército concentró entonces todo su esfuerzo en Navarra, último reducto carlista. El 28 de febrero de 1876 Alfonso XII, entraba en Pamplona. En la lucha contra los carlistas fue ascendido gradualmente a: Mariscal de Campo, Teniente General y Capitán General. Fue diputado a Cortes por el distrito de Sagunto en las elecciones de 1876, aunque en noviembre renunció al cargo para ser sustituido por Eduardo Castañón.

El 3 de noviembre de 1876 regresó a Cuba con el cargo de General en Jefe de Operaciones y unos 25.000 hombres a su mando y, a las órdenes del capitán general Joaquín Jovellar, emprendió una ofensiva militar contra los independentistas cubanos. Manejó la guerra contra los mambises con sutileza logrando que sus tropas apresaran al presidente de la República en Armas Tomás Estrada Palma y asesinaran al Vicepresidente de la Cámara de Representantes Eduardo Machado.

Poco después, dándose cuenta de que una guerra tan larga debilitaba a ambos contendientes y perjudicaba a toda la población de la isla, y, como era favorable a una política de tolerancia, Martínez Campos inició una serie de contactos con los insurgentes. Entonces declaró una amnistía total para todos aquéllos que abandonasen las armas. Muchos rebeldes, cansados de la guerra, comenzaron a abandonar la lucha. El 7 de febrero de 1878 sostuvo un encuentro secreto con Vicente García González, jefe de los insurrectos y le transmitió sus condiciones para que abandonaran las armas.

Estos hechos lo llevaron a concertar el 10 de febrero de 1878 el Pacto del Zanjón con Emilio Luaces y Ramón Roa, sin que los cubanos obtuvieran la independencia ni la abolición de la esclavitud. El 15 de marzo de ese mismo año se entrevisto con el Mayor General Antonio Maceo en un sitio conocido como Mangos de Baraguá donde Maceo le explicó su oposición a una paz sin independencia para la isla de Cuba, hecho este conocido en la historia como la Protesta de Baraguá.

El 18 de junio de 1878 Arsenio Martínez Campos asumió el cargo de Gobernador y Capitán General de Cuba, en sustitución de Joaquín Jovellar Soler. Este breve mandato estuvo caracterizado porque la primera guerra por la independencia de Cuba había causado un serio deterioro de la economía del país y el tesoro no contaba con fondos para la reconstrucción. Además, Maceo y otros líderes habían decidido continuar la contienda, en lo que se conocería después como la Guerra Chiquita.

El 23 de junio de ese año se inauguró la primera parte del Acueducto de Albear. El 24 de agosto comenzó a circular en Cuba el papel moneda. El 31 de agosto llegó José Martí a La Habana, procedente de Guatemala, iniciando una corta labor revolucionaria y de actividades literarias. El 5 de febrero de 1879 Martínez Campos entregó la capitanía general de Cuba a Cayetano Figueroa y Garahondo, que lo ocupó con carácter provisional.


Regresó a España en febrero de 1879, y un mes después, a instancias de Cánovas del Castillo, ocupó la presidencia del Consejo de Ministros de España, conservando para sí el ministerio de Guerra, cargos a los que renunció en diciembre del mismo año a raíz de sus discrepancias con Cánovas del Castillo. Pasó entonces a las filas del partido Liberal-Fusionista de Práxedes Mateo Sagasta, quien en 1881 le confió el ministerio de Guerra. En el desempeño de esta cartera fundó la Academia General Militar.

En 1885, poco antes de la muerte de Alfonso XII, éste le encargó la mediación entre los jefes de los dos partidos dinásticos. Fruto de esta intervención y de los acuerdos a que llegaron Cánovas del Castillo y Sagasta se estableció el sistema de alternancia entre liberales y conservadores en el poder.

En 1890 ocupó por tercera vez el cargo de Capitán General de Cataluña. Más tarde ocupó la capitanía general de Castilla la Nueva. En 1893 fue por cuarta vez capitán general de Cataluña, siendo objeto en Barcelona de un atentado anarquista fallido, a raíz de la represión que había desatado contra las organizaciones obreras.

En noviembre de 1893 fue nombrado General en Jefe del Ejército en Operaciones en África, y allí también, combinando la política con las acciones militares, logró pactar la paz con los combatientes independentistas el 5 de marzo de 1894, en Melilla.

Poco después de reanudarse la guerra en Cuba, el 24 de febrero de 1895, Emilio Callejas e Isasi dejó su cargo de Capitán General y Gobernador de Cuba el 16 de abril de ese año, en que fue sustituido por Arsenio Martínez Campos. El 13 de julio de ese año, el mayor general Antonio Maceo le infligió una rotunda derrota en el Combate de Peralejo. El 16 de septiembre la asamblea de Jimaguayú promulgó la Constitución mambisa que rigió en la República Libre de Cuba por el término de dos años. El 18 de septiembre fue electo en Jimaguayú, Salvador Cisneros Betancourt como presidente de la república en armas, Máximo Gómez como general en jefe y Antonio Maceo como lugarteniente general.

Martínez Campos no pudo impedir que los mambises realizaran la Invasión a Occidente a finales de ese primer año de la guerra, por lo que, deprimido por su fracaso, regresó a España, siendo sustituido el 17 de enero de 1896 por Sabas Marín y González.


A su regreso a España, en enero de 1896 fue nombrado presidente del Supremo de Guerra y Marina, y presidente del Senado español, aunque dimitió un mes después. Murió en la villa Zarauz, en Guipúzcoa, País Vasco, el 23 de septiembre de 1900.

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