La Catedral de Valencia

Transcurre el sábado 9 de octubre de 1238, el rey Jaime I el Conquistador está haciendo su solemne entrada en la recién conquistada ciudad de Valencia. El 28 de octubre de 1236 en Lleida (Lérida), había hecho solemne y pública promesa de restituir la Iglesia Catedral de Valencia. Fiel a su promesa se dirigió a la Mezquita Mayor, y previa purificación la puso bajo la advocación de "Nostra Dona Santa María", ante cuya imagen, un icono de la Virgen pintada sobre madera, celebró la primera misa el obispo Pere de Albalat. Dice la tradición que la imagen era propiedad del propio rey y la llevo consigo durante toda la campaña de conquista del reino musulmán de Valencia. Triste final tuvo esta imagen, pues fue quemada durante la Guerra Civil de 1936. Dice una leyenda que el rey, armado con un martillo de plata, y apoyado por sus hombres, destrozó todas aquellas paredes donde había decoración musulmana. La Mezquita Mayor en lamentable estado fue usada como Catedral hasta la construcción del templo actual.

En 1262 comienzan las obras de la nueva catedral, en estilo gótico, sobre el emplazamiento tanto de la antigua seo visigótica como de la mezquita, aunque no quede ningún resto de ambas, salvo los restos hallados de la seo visigótica en las excavaciones realizadas en la plaza de L'Almonia. Para construcción se trajeron piedras de Burjassot y Godella, así como de Benidorm y Jávea. La piedra fundacional estuvo colocada en la capilla de San Jaime hasta que fue retirada en la reforma neoclásica del siglo XVIII en que desapareció, pero el archivero Joan Pahoner la copió en 1756, gracias a lo cual en 1909 el canónigo José Sanchis Sivera tuvo acceso al mismo, en este se establece que la primera piedra se colocó el 10 de junio de 1262, siendo obispo fray Andreu Albalat. La lapida dice: "En el año del Señor de 1262, a X de las calendas de julio (10 de junio) fue colocada la primera piedra de la iglesia de Santa María, Seo de Valencia, por el venerable fray Andreu, tercer obispo de la ciudad de Valencia".


Según los datos encontrados la antigua mezquita musulmana, se correspondería con el actual transepto de la catedral, siendo la Puerta de los Apóstoles, la puerta de entrada a la mezquita y el lugar donde se encuentra la puerta de la Almoina el lugar donde se encontraba el mihrab.

El gótico valenciano (más bajo y alargado) es el estilo básico y predominante, ya que la nave principal y las capillas fueron construidas entre los siglos XIII al XV. Las ventanas se tapan con finas láminas de mármol blanco que dejan pasar la luz, espacio, más amplio, ligero y luminoso. Todo está dispuesto para la adoración a Dios.

Las obras fueron iniciadas en 1262 por el maestro de obras Arnaldo Vidal y al contrario de lo que solía ser habitual en la época no se encuentra orientada canónicamente, es decir con la cabecera mirando al este. Los maestros de obras que trabajan en ella a continuación son: Nicolás de Ancona (1303-1354), Andrés Juliá (1358-1381), Joan Franch (1381-1399), Lluis Amorós (1402), Joan Llobet (1404-1408), Pere Balaguer (1408-1427), Martí Llobet (1428-1439), Antoni Dalmau (1441-1453), Francesc Baldomar (1457-1476), Pere Compte (1476-1487) y Juan Bautista Pérez Castiel (1672-1708).


La catedral se construyó básicamente entre los años 1262 y 1356 y se componian originalmente de tres naves con tres tramos, la nave central más ancha y alta que las laterales. La central es de tramos cuadrados, mientras que las laterales los tramos son rectangulares. La torre campanario estaba en la fachada lateral de levante (actual calle Barchilla), en 1419 se trasladan las campanas a la nueva torre del Micalet y en 1438 se procede a su demolición. El cuarto tramo se construyó en el siglo XV, con el fin de unir el templo con la antigua Sala Capitular (Capilla del Santo Cáliz) y con el Micalet. En las naves laterales hay cuatro capillas a cada lado, mientras que la girola dispone de ocho capillas absidiales, que al ser pares, el eje de separación es un pilar, en lugar de una capilla como en otras Catedrales españolas. La cubierta se cubre con bóvedas de crucería cuatripartitas con plementería de ladrillo. Tanto los arcos de diafragma que soportan la nave central como los formeros que separan las naves entre sí, son arcos apuntados.

La Catedral comenzó a construirse por la girola o cabecera, también llamada deambulatorio, que es la parte semicircular donde se localizan las capillas principales y en cuyo centro se localiza el Altar Mayor. Antes de finalizar el siglo XIII se había concluido la girola con sus ocho capillas, avanzando la obra según se derribaba la mezquita hasta llegar a la Puerta del Palau. Originalmente la girola era visible desde el presbiterio o Altar Mayor, al igual que ocurre en la actualidad con la Iglesia de Santa Catalina Mártir, pero en la reforma barroca de 1674, los arcos de comunicación fueron cegados y ornamentados con decoración propia de ese estilo. La descarga del empuje de las naves se realiza a través de arbotantes al exterior. Estos de una extrema sencillez, están formados por arcos de medio punto.


El 1 de septiembre de 1774, siendo arzobispo Don Francisco Fabián y Fuero, los arquitectos Antonio Gilabert Fornes y Lorenzo Martínez comenzaron la reforma interior revistiendo la catedral de pilares corintios, cornisas y archivoltas grecorromanas, estucos y dorados. Elementos todos ellos que fueron retirados, exceptuando en las capillas de la girola, donde unas tienen su original estilo gótico de piedra labrada desnuda y otras muestran su revestimiento neoclásico.

Durante la guerra civil española, la Catedral fue incendiada, sufriendo grandes daños. El coro se trasladó en 1940 al fondo del altar mayor, mientras que los órganos que habían sufrido importantes daños, no fueron reconstruidos. En 1970 las llamadas Casas de los Canónigos, adosadas a las capillas exteriores recayentes a la calle del Miguelete, fueron derribadas, devolviendo a la catedral su pureza original.

En total la Catedral de Valencia tiene unas dimensiones de 94 metros de largo y 53,65 metros de ancho en la nave del crucero. En 1492 y a petición del cardenal Rodrigo de Borja, la catedral de Valencia fue elevada al rango de Metropolitana, por parte del Papa Inocencio VIII. En recuerdo de tal efemérides se puso una placa adosada a una de las fachadas del Palacio Arzobispal.

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