viernes, 31 de marzo de 2017

CECILIO PLÁ Y GALLARDO

31/03/2017



Cecilio Plá y Gallardo

Nacido en Valencia un 22 de noviembre de 1860, estudia música en la Escuela de Artesanos de Valencia, orientado por su padre que era director de banda. En pintura comienza sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Consigue una medalla de plata en la Exposición de Valencia de 1879. Al año siguiente junto a su buen amigo Carlos Mateu, se traslada a Madrid, ingresando en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, siendo discípulo de Emilio Sala.

Continua su formación viajando por Europa, y en 1880 se establece en Roma. Va recibiendo premios, en 1887 por "El entierro de Santa Leocadia", en 1892 por "Las doce", en 1910 por "Dos generaciones". En este mismo año, 1910, sustituye a su maestro Emilio Sala en la clase de estética del color y procedimientos pictóricos en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En 1924 es nombrado académico de San Fernando. Participa en decoraciones murales.


Es uno de los pintores más versátiles, tanto en la utilización de los soportes como, técnicas o temas. Su trabajo se desarrolla entres dos siglos, influido por la luz del mediterráneo y por el ambiente que se vive en ese final de XIX y principios del XX. Por último manifestar que está considerado como el máximo exponente de la pintura modernista valenciana.






jueves, 30 de marzo de 2017

CESAR BORJA

31/03/2017

CÉSAR BORJA
          Nacido en Roma el 13 de septiembre de 1475, era hijo de Rodrigo de Borja y Rosa Vanozza de Catanei,   desde su infancia, su educación estuvo dirigida hacia la carrera eclesiástica, así estudió en el Colegio de la Sapienza
en Perugia, siendo llevado más tarde a la Universidad de Pisa, donde estudió leyes bajo la tutela de Felipo Decio. Al cumplir los 14 años, la presión ejercida por su padre, Rodrigo Boja, ante el Papa Inocencio VIII, dieron lugar a su nombramiento en 1491, como obispo de Pamplona y el año siguiente, una vez que su padre había sido elevado a la silla de San Pedro, arzobispo de Valencia y cardenal de la Iglesia Romana. Todo parecía augurarle un gran futuro en el mundo religioso, pero hubo un cambio radical de actitud en César merced a su amistad con el rey de Nápoles, Alfonso II.  Todo comenzó a girar en 1494, con ocasión de la guerra promovida por el monarca francés Carlos VIII y la coalición napolitano-pontificia de Alfonso II y Alejandro VI. El ejército francés sitió Roma en diciembre de 1494, por lo que Alejandro VI, incumplida la alianza por parte de Alfonso II, se vió en la necesidad de negociar una paz con Carlos VIII, César fue entregado a los franceses como rehén, pero éste nada más cruzar la frontera, disfrazado de palafrenero, se fugó. Su regreso a Roma fue triunfal, pasando así de los altares a los campos de batalla.
            Las ciudades italianas habían sufrido un duro golpe con la invasión francesa, los Sforza milaneses apenas pudieron ofrecer resistencia, mientras que los Médici florentinos, fueron expulsados de la ciudad y despojados de sus bienes por Carlos VIII. Ante tan tamaño descalabro, solamente Alejandro VI, con la ayuda de César y de Juan de Borja, duque de Gandía, capitán general de las tropas pontificias y gonfalonieri de la Iglesia Romana, pudo salvar el envite de los franceses, manteniendo intacto su prestigio y poderío.
  
          El 16 de junio de 1497, apareció el cadáver de Juan de Borja, cosido a puñaladas,  flotando en el Tiber, todas las miradas y todos los chismorreos se alzaron para acusar del asesinato a su hermano César, que había estado cenando con él la noche anterior. Alejandro VI ordenó una investigación, no dando ningún resultado salvo, dar comienzo a la primera de las leyendas negras de César Borja. Pero los acontecimientos parecían dar la razón a quienes sospechaban de él, pues los títulos de Juan Borja, capitán general de las tropas pontificias y gonfalonieri de la Iglesia Romana pasaron a César, salvo el ducado de Gandía, que fue administrado por la esposa de Juan, María Enríquez de Luna, hasta la mayoría de edad de su hijo Juan de Borja, padre de San Francisco de Borja. César con su ejército pretendía hacerse con el control de la Romaña, contaba con la ayuda de los antiguos enemigos de su padre, los franceses; Luis XII, sucesor de su padre Carlos VIII, había repudiado a su primera mujer Juana de Francia, para contraer matrimonio con Ana de Bretaña, César fue el encargado de llevar a Paris las bula autorizando el divorcio, pero no iba a ser gratis, César impresionó al joven monarca, que le concedió el titulo de duque de Valentinois. Al año siguiente las alianzas entre el rey galo y el duque de Valentinois se convirtieron en un mutuo acuerdo para repartirse el norte de Italia, César Borja casó con Carlota de Albret, hermana del rey de Navarra, Juan de Albret, emparentada con la casa real de Francia.
            En enero de 1500, tras una primera campaña bajo las órdenes de Alejandro VI, hizo su entrada triunfal en Roma el 26 de febrero de 1500 y se separó de los intereses de su padre para realizar sus planes sobre la Romaña: entre marzo y octubre de 1500, las tropas del duque de Valentinois sometieron amplias zonas del norte de Italia: Ímola, Forlí y Cesena; Rímini; Faenza; y, finalmente, Pésaro, donde efectuó una entrada triunfal,  el 27 de octubre de 1500, tras derrotar en batalla a Giovanni Sforza. Al año siguiente, derrotó en el campo de batalla a las tropas de Gunibaldo, duque de Urbino, y a las de Giulio Varano, señor de Camerino, por lo que unió estos territorios a su extenso patrimonio. Aún,  antes de que finalizase 1501, estableció la paz en Nápoles a instancias de Alejandro VI, entrando en la ciudad y arrasándola en una demostración de poderío. Tras una nueva entrada triunfal en Roma, Alejandro VI, a medio camino entre la admiración y el temor por el poder militar de su hijo, sancionó de facto su gobierno en el norte de Italia al nombrarle duque de Romaña, con lo que César cumplió uno de sus anhelados objetivos políticos.
            A su indudable capacidad militar, y a  su valentía personal, César Borja unió una astucia sin escrúpulos y una enorme capacidad para aprovecharse de las debilidades de sus enemigos. Así, cuando los oficiales toscanos del ejército de los Médici florentinos iniciaron, a comienzos de 1502, un motín; el duque de Valentinois acudió rápidamente a la Toscana para ofrecerles lo que quisieran a cambio de que peleasen para él. La inusual quinta columna, financiada por César Borja, se hizo con el control de Florencia y volvió a expulsar a los Médici de sus estados, rápidamente incorporados al patrimonio del duque. No obstante, los Médici, conocedores de las apetencias de Luis XII sobre el territorio, decidieron ponerse en manos del monarca francés para que, a cambio de la ayuda para recuperar Florencia, le rindiesen vasallaje. Con mucho menos carácter que su padre, Luis XII cayó en la trampa y envió a Florencia un ejército que venció a César, restableciendo la situación. Pero el duque de Valentinois no se iba a conformar fácilmente, y en un golpe de audacia, se dirigió hacia Asti, donde se hallaba el rey galo, pidiéndole excusas por el comportamiento de sus tropas, pretextando su desconocimiento sobre el interés franco en este territorio y, con un cinismo enervante, culpó a los capitanes de su ejército de la toma de Florencia sin sus órdenes. Las loas, alabanzas, regalos y lisonjas de César lograron que Luis XII retirase el ejército de la Toscana, con lo que se abrió de nuevo el campo para los intereses del duque.
            Parece como si después de la entrevista de Asti, todo cambiara, pues, a su regreso
a Italia, parte de su tropa se había sublevado y se habían hecho con el control de Ímola. Era evidente que los Médici se hallaban detrás, querían pagar al duque de Valentinois con la misma moneda. César no se arredró ante la situación: fingió negociar con los Médici a la par que arrinconaba a los insurrectos en las cercanías de Senigaglia, y sobornó a algunos soldados rebeldes para que divulgasen la falsa noticia de que había firmado un acuerdo con los florentinos, así, el 31 de diciembre de 1502 tuvo lugar lo que la historiografía italiana ha denominado il bellisimo inganno de Senigaglia, César Borja se presentó ante los capitanes rebeldes para, después de la paz con Florencia, firmar idéntico pacto con ellos; a los pocos minutos, sus tropas leales y los sobornados se hicieron con el control de la situación, y desarmaron a los insurrectos. Todos los que le habían traicionado, mayoritariamente miembros de la familia Orsini, rival romana de los Borja, fueron ejecutados, entre ellos los valerosos caballeros Oliverotto de Fermo, Paolo Ursino y Vitellozzo Vitelli.
            El resto de tropas insurrectas, dispersas por la Toscana, que no habían acudido a Senigaglia, regresaron a la obediencia del duque, y le ayudaron a recuperar Montefeltro, Urbino y Camerino. Espoleado, a comienzos de 1503 comenzó otra ofensiva sobre los territorios del sur de la Romaña, que aún eran autónomos, se hizo con el gobierno de Siena, derrotando a los Petrucci, y de Perugia, donde había residido de adolescente, expulsando a los Baglione. Sin embargo, en esta última campaña las cosas habían cambiado: antes el pueblo le recibía con júbilo, pero la falta de escrúpulos demostrada en Asti y Senigaglia, así como el saqueo constante por parte de sus ejércitos, hizo que el número de sus detractores aumentase. El caballero Francisco de Gonzaga le retó a un duelo singular, "queriendo librar con la espada y la daga a Italia del temido y odiado enemigo".
            El referido duelo fue la demostración de que,  su suerte había declinado. En agosto de 1503 regresó a Roma, pues la salud de su padre, Alejandro VI, se resintió, anunciando la posibilidad de unas elecciones pontificias; César, quería asegurarse de que el nuevo ocupante de la silla de San Pedro fuera favorable a sus intereses. Sin embargo, durante la celebración de un convite en el Palacio vaticano, varios de los asistentes cayeron enfermos, entre ellos Alejandro VI y el duque de Valentinois. De nuevo, la sombra del envenenamiento planeó sobre la cabeza de César, su padre fallecería a los pocos días y el duque, visiblemente mermado de fuerzas, fue confinado, por sus enemigos, so pretexto de curarle la enfermedad, al Castillo de Sant'Angelo, que tuvieron las manos libres para elegir como nuevo pontífice a Francesco Todeschini-Piccolomini, Pio III, miembro de una familia opuesta a los Borja. Pero Pío III falleció el 18 de octubre de 1503, ¿un nuevo envenenamiento?, el nuevo papa, Giuliano della Rovere, elevado al solio con el nombre de Julio II, era enemigo personal de César, ya que siempre había criticado el uso de los ejércitos pontificios para sus intereses personales. El duque de Valentinois, no pudo evitar la elección, ni que el recién nombrado pontífice emitiese una orden de prisión contra él, hasta que no devolviese todo su patrimonio a sus legítimos dueños.
            La orden de prisión le llegó a César cuando, libre de la enfermedad, abandonó el castillo de Sant'Angelo, y se negó a acatarla, para lo que hizo valer la obediencia de sus súbditos y gobernadores en la Romaña, las discusiones entre ambos personajes fueron subiendo de tono hasta que, César Borja fingió aceptar las condiciones de Julio II y se trasladó a Nápoles, para intentar aliarse con algunos nobles partenopeos y formar un nuevo ejército. La trama fue descubierta por el virrey aragonés de Sicilia, Hugo de Cardona, quien puso a Fernando el Católico en conocimiento de la situación, así como al propio papa. Entre ambos aliados determinaron poner al duque en manos del monarca aragonés, por lo que fue trasladado a Valencia y hecho prisionero por Fernando a principios de 1504, primero en el castillo de Chinchilla y, posteriormente, en la inexpugnable fortaleza de la Mota, en Medina del Campo. No obstante, el indómito carácter de César Borja le llevó a quebrar los muros de su prisión, y escapó el 25 de octubre de 1506, disfrazado de campesino. Corrió a refugiarse en territorio navarro, donde reinaba su cuñado, que le ofreció el puesto de capitán general del ejército del reino, función que desempeñó cuando acabaron los días del duque de Valentinois, herido mortalmente en uno de los asedios de Viana, enmarcado dentro de los intentos de Fernando el Católico por hacerse con el control efectivo del reino hispano.

            Los juicios emitidos sobre César Borja, han sido contradictorios y basados, generalmente, en intereses personales, creando así la leyenda negra del propio personaje y de toda su familia. El propio Francesco Guicciardini, historiador al servicio de los Médici y contemporáneo suyo, lo señaló como el asesino de su hermano, y también como el causante de la muerte por envenenamiento de su padre. César no inventó el veneno como arma política, éste ya gozaba de fama durante el quatrocento italiano de los Médici, Sforza, Malatesta y demás familias.
            En lo que parecen estar de acuerdo todos los historiadores modernos es en denostar el resto de leyendas creadas en derredor del duque: sus relaciones sexuales incestuosas con Lucrecia, su participación en todas las muertes violentas del período, y su gusto por los rituales demoníacos contrarios a la fe. La historiografía italiana de los s. XVII y XVIII, ofuscada por el enorme poder que una familia de origen valenciano había tenido en uno de los períodos más brillantes de su historia, intentó destruirla, sin tener en cuenta que la misma política,  fue utilizada por los Médici florentinos o, incluso, por el propio Julio II. A lo largo del siglo XX, esta imagen perniciosa de los Borja ha sido matizada, labor en la que también ha tenido una destacada participación la historiografía italiana.

CARTUJA DE PORTA COELI



31/03/2017

El último reducto de los monjes cartujos en “Porta Coeli”

En la Sierra Calderona, allí donde acaba el camino se encuentra la cartuja de Porta Coeli (del latín Puerta del Cielo), cerca del pueblo de Serra (Valencia) el monasterio se mantiene alejado del mundanal ruido tras ocho siglos de silencio. Es el único reducto de monjes cartujos que queda en el levante peninsular y uno de los tres monasterios españoles que perviven con estos monjes silenciosos. La Orden fue fundada en el año 1084 por San Bruno, es una orden católica y puramente contemplativa. Su lema: "La Cruz estable mientras el mundo gira". Entrar en esta Cartuja es retroceder setecientos cincuenta años. Pero su acceso es difícil, se necesita un permiso especial y solo a los hombres les está permitido su acceso. Solo el prior puede obtener información del exterior, y bajo su criterio puede comunicar al resto de los monjes.

El silencio se considera fundamental para llegar a la contemplación. La palabra se utiliza solamente en caso necesario para las tareas cotidianas aunque durante la semana hay un día, los domingos, un recreo que dura de una hora a hora y media, y los lunes, un paseo de 3 horas fuera del monasterio, en que se puede hablar libremente. Extraordinariamente, una vez al año, toda la comunidad disfruta del llamado gran paseo, durante todo un día. Los monjes cartujos guardan los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, pero además guardan dos votos extras, que son el de estabilidad en el monasterio y el voto de conversión de costumbres, en el cual se busca un crecimiento de entrega hacia el Señor. Hay dos clases de monjes: los padres cartujos, que reciben la ordenación sacerdotal, y los hermanos cartujos, que no la reciben. Dentro de los hermanos, pueden ser hermanos conversos, que hacen la profesión de votos, igual que los padres, y los hermanos donados, que no hacen votos solemnes de por vida.



La Historia de la Cartuja de Porta Coeli

La Cartuja fue fundada el 5 de septiembre de 1272, siendo colocada la primera piedra en 1274, es la primera construida en el Reino de Valencia por fray Andrés Albalat, confesor de Jaime I de Aragón y obispo de Valencia. Los principios del monasterio fueron muy modestos, apenas una ermita y un patio cerrado con celdas para alojar a los primeros religiosos provenientes de la Cartuja de Escala Dei en Tarragona. Con el tiempo una de las más importantes, pues por ella pasaron reyes, papas, cardenales, militares. Cerca de la cartuja, en una cavidad en el monte de la Cantera o Rodeno de Santa Agnes, estuvo viviendo Inés Pedrós Alpicat
"Inés de Moncada" que fue expulsada tras descubrir su condición de mujer. De entre sus muros salieron dos eminentes padres de la orden: el padre Bonifacio Ferrer, que fue prior de la cartuja llegando a ser superior de la Orden, además de hermano de San Vicente Ferrer, y el padre Francisco Maresme.

En 1385 se inició la construcción de la iglesia mayor y el resto de dependencias en estilo gótico valenciano, con la ayuda económica de Margarita de Lauria. La iglesia se consagró en 1400 bajo la protección de Martin I de Aragón, posteriormente se añadieron dos claustros renacentistas. Fue un monasterio próspero que llevó una vida apacible durante siglos, hasta la desamortización de Mendizábal en 1835. Los monjes fueron exclaustrados y la cartuja se subastó con todos sus dominios.

En 1867, fracasado un intento de recuperación del monasterio por parte de la Orden, Vicente Bertrán de Lis, comerciante, político liberal y banquero de la Casa Real se convirtió en el nuevo propietario. En 1872 el Estado embargo el monasterio a un descendiente de Bertrán de Lis, pasando la propiedad a Lino Alberto Reig. Treinta años después se convertiría en Hospital para enfermos de tuberculosis. En 1939, después de la Guerra Civil Española, los terrenos de la cartuja albergaron un campo de concentración con hasta 4.400 presos republicanos. El recinto del antiguo campo de concentración es hoy ocupado por el Hospital Doctor Moliner. Se calcula que 2.238 personas fueron fusiladas allí en 1939. En realidad muchos de los fallecidos en el campo de Portaceli por tuberculosis fueron fusilados, según consta en el registro civil de Serra. Según los testimonios orales recogidos por la profesora Ballester Artigues entre antiguos

detenidos en el campo de concentración provenientes de la comarca de la Marina Alta (Alicante), el trato recibido allí por los "prisioneros de guerra" era inhumano. Un ejemplo de ello es que la comida que los familiares con mucho esfuerzo les enviaban la mayor parte de las veces era quemada. El proceso se llevaba a cabo a través de una ceremonia o ritual cruel que consistía en sacar a los prisioneros al patio, hacerlos cantar el Cara al Sol con el brazo en alto mientras presenciaban como todo lo que habían recibido de sus familias era rociado con gasolina y se le prendía fuego entre las burlas de los militares carceleros. En 1943 se hace cargo la Diputación Provincial, que dona el monasterio a los monjes cartujos que venían de la Cartuja de Miraflores.



Una joya arquitectónica

El conjunto arquitectónico contiene cuatro claustros y un curioso acueducto que trae el agua de la Fuente de la Mina o Fuente de la Hoya. Aunque su origen fue gótico, la iglesia actual es neoclásica. Los Trastámara fueron los grandes protectores de los cartujos y sobre todo los Reyes Católicos.

La cartuja de Porta Coeli, pasa por ser el lugar de origen de una de las obras más importantes de la literatura valenciana, la Biblia Valenciana que fue traducida por Bonifacio Ferrer entre 1477 y 1478, es por tanto la primera biblia traducida del latín a la lengua valenciana. En 1498 la Inquisición, que sólo reconocía la autoridad de la Vulgata, declaró esta obra como peligrosa para la fe, y ordenó entregar y quemar todos los ejemplares. Un incendio en Estocolmo en 1697 destruyó la única copia conocida de esta obra. El incunable fue totalmente destruido, salvándose solamente una hoja del mismo, la cual se conserva en Hispanic Society de Nueva York.

miércoles, 29 de marzo de 2017

CORRADO GIAQUINTO


CORRADO GIAQUINTO: Nacido en Molfetta, Apulia en 1703, este pintor italiano de fecunda producción es considerado el máximo representante de la pintura rococó. Estudia en Saverio Porta hasta 1719 y en 1721 se traslada a Nápoles, donde trabaja con Nicola María Rossi, seguidor de Francesco Solimena. En 1727 se traslada a Roma, donde colabora con Sebastiano Conca en la realización de la bóveda de Santa Cecilia en el Trastevere.

 En 1731 realiza su primer encargo, el cielo de frescos para la iglesia de San Nicolás de los Loreneses. En 1750 recibe el encargo de Fernando VI, de realizar "La Trinidad" en la iglesia de la Santa Trinidad de los Españoles de Roma.

 En 1753 se traslada a España, donde es nombrado pintor de cámara, director de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y director artístico de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Restaura el fresco de Luca Giordano del Casón del Buen Retiro y concluye la decoración del comedor de gala del Palacio Real de Aranjuez. La obra de mayor envergadura la lleva a cabo en los proyectos decorativos del Palacio Real. Obra clave es el fresco de la escalera principal "Triunfo de la Religión y la Iglesia" y la composición sobre el acceso al corredor "Camón, sobre Hércules arrancando las columnas y Cosmografía". De la pintura religiosa deja constancia en ocho lienzos que realiza para el reclinatorio del rey en el Palacio del Buen Retiro, entre ellos "La Oración del Huerto".

En 1762 solicita a Carlos III permiso para marchar a Nápoles a descansar. En 1763 sufre un ataque de apoplejía y ya no regresará a España, falleciendo en 1766.
Adoración de los pastores

Alegoría de la Justicia y la Paz

El nacimiento de María

El nacimiento del Sol y el triunfo de Baco

MONASTERIO DE SAN MIGUEL DE LOS REYES


MONASTERIO DE SAN MIGUEL DE LOS REYES



Recomiendo su visita, tiene en su interior mucha de la historia d Valencia y de España.

Recorreremos su historia a través de los distintos usos que tuvieron los edificios, en ese solar ubicados.




ALQUERÍA DE RASCANYA, siglo XI

n el solar que hoy ocupa el Monasterio de San Miguel de los Reyes, existió una alquería musulmana conocida por Rascanya o Ras-cayna. Jaume I donó el 4 de agosto de 1237 a En Guillem d'Aguiló todo el término según quedó registrado en el Llibre de Repartiment, después de pasar por varios señores.



MONASTERIO CISTERCIENSE SE SAN BERNAT DE RASCANYA, 1381-1546.

Arnaldo Saranyo, abad de la Valldigna compra a Joan Saranyo, convirtiéndose en el Priorato de Sant Bernat de Rascanya. Durante la última década del siglo XIV mudéjar y condenado construyeron el convento en el que se instalaron doce monjes y el prior. En 1387 Lorenzo Zaragozá finalizo su trabajo en el retablo del altar mayor. El estado de vida relajada, preludio de su extinción, fue recogido por Claude de Brosenval en la visita que realizó en 1532. Años después se emitió un informe a petición de Fernando de Aragón, duque de Calabria, llegado a manos del Papa Paulo III, este emitió una bula por la que se extinguía la comunidad de San Bernardo, instituyéndose en su lugar la de San Jerónimo a petición del mencionado duque de Calabria.




MONASTERIO JERÓNIMO DE SAN MIGUEL DE LOS REYES, 1546-1835

Después por el testamento de la virreina doña Germana de Foix, que falleció en Liria en octubre de 1536, y la voluntad de su tercer esposo, don Fernando de Aragón, duque de Calabria y virrey de Valencia, se ordenó levantar en aquel lugar un nuevo monasterio bajo la advocación de San Miguel. La intención era la fundación de un monasterio con una escuela de arte y teología y que posteriormente sirviera como panteón familiar. Ambos esposos hicieron testamento pasando todos sus bienes para la construcción del dicho monasterio.

El 2 de julio de 1546 toman posesión del monasterio los monjes jerónimos del monasterio de Montemarta en Zamora y su primer prior fue fray Antonio de Vallderraga. El 14 de julio de 1546 se pone la primera piedra, al frente de las obras están Alonso de Covarrubias y Juan de Vidaña; las obras se dan por terminadas en 1644. En líneas generales comprendía una gran iglesia en el aje axial con dos claustros comunicados por detrás del templo con un corredor. En 1802, con motivo de la visita del rey Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma, se construyó una portería en forma de dos torres almenadas justo delante de la puerta principal de la iglesia, en el paño de unión de ambas torres encontramos el escudo de la Corona de España. El 29 de septiembre, día de San Miguel a las 10:00 horas (hora solar) los rayos del sol penetran a través de una ventana y marcan el punto exacto donde está enterrada doña Germana de Foix y el duque de Calabria.

Durante la invasión de las tropas de Napoleón, el edificio sufrió una cruel devastación. Fue convertido en cuartel de artillería, siendo la biblioteca del duque de Calabria expoliada y quemada. Tras la exclaustración de las Órdenes religiosas en 1835, gran cantidad de obras artísticas pasaron al Museo de Bellas Artes de Valencia o vendidas a particulares.

En 1843 fue adquirido por un particular con la intención de demolerlo, aprovechando así los materiales. El Ayuntamiento de Valencia acudió al gobierno, logrando así su rescate.



PRESIDIO NACIONAL, 1874-1966

ras algunos intentos de demolerlo, y proyectos de convertirlo en parroquia, almacén para
agricultores, fábrica de tabacos, en 1856 fue destinado a asilo de mendicidad; tres años más tarde pasó a ser correccional de mujeres y posteriormente, en 1874 destinado a presos comunes de hombres. En 1936 se destinó para presos políticos destinados a muerte, primero por el gobierno de la República y posteriormente con el franquismo, tanto de presos políticos como comunes. Dejó de prestar servicios carcelarios en 1966. Tras esta fecha sirvió como colegio durante varios años, a la vez que almacén de objetos procedentes de embargos, pabellones de la Feria de Julio, etc.



BIBLIOTECA VALENCIANA, 1999 en adelante

Actualmente, desde 1999 es sede de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. La base de su colección se debe a diversos legados de intelectuales Valencianos, como es el caso de Nicolau Primitiu que legó 25.000 volúmenes, Amelia Comba, Mosén Josep Espasa, Badenes Dalmau, Adolf Pizcueta, Pere María Orts entre otros. A estos se suman unos 45.000 volúmenes ingresados desde 1983. En concreto la colección actual de la Biblioteca dependiente de la Generalitat Valenciana, cuenta con 2.562 manuscritos, 6.250 impresos de los siglos XV a XVIII, 160.000 monografías de los siglos XIX-XX, 9.000 títulos de publicaciones seriadas, 9.000 carteles, 30.000 postales antiguas, 200.000 documentos fotográficos, 30.000 dibujos originales y 6.000 unidades de material audiovisual. Se calcula que las actuales instalaciones podrían llegar a albergar 2,000.000 de documentos.


LOS BORJA: Alejandro VI


RODRIGO BORJA - Alejandro VI


          Rodrigo de Borja (Roderic de Borja) Nació en Xátiva el 1 de enero de 1431, era hijo de Jofré de Borja Escrivá y de Isabel de Borja, hermana de Alfonso de Borja (Calixto III), por lo tanto era sobrino del Papa Calixto III. Fue bautizado en la iglesia de San Pedro de Xátiva.  En 1437 al morir su padre, su madre decide trasladarse con sus hijos a Valencia, donde su hermano Alfonso era obispo, residen en el Palacio Episcopal. En 1444 Alfonso de Borja fija su residencia en Roma, y al ser nombrado cardenal,  llama a sus sobrinos Rodrigo y Pedro Luis para que completen sus estudios.

          Gracias a su tío van recibiendo una serie de nombramientos, Rodrigo obtuvo en 1447 una canonjía de la Catedral de Valencia y en 1449 había sido nombrado sacristán de la Catedral.  El 30 de Octubre de 1451, ya en Roma, es ordenado sacerdote por su tío, siendo nombrado en 1455, cardenal y además cardenal diácono de San Nicola in Carcera en 1456, cardenal diácono de Santa María en Vía Lata en 1458, obispo de Valencia, entre 1458 y 1492 y vicecanciller en 1458, nombrado por su tío el Papa Calixto III.

          Después de la muerte de Calixto III se sucedieron en el trono de Pedro cuatro Papas, Pío II, Paulo II, Sixto IV e Inocencio VIII, todos ellos mantuvieron a Rodrigo en el cargo de vicecanciller, lo que nos permite afirmar que su permanencia en tan largo periodo de tiempo es producto de su propia valía. En 1463 durante el papado de Pío II, es nombrado cardenal protodiácono, máximo cargo que un cardenal puede ostentar en la Santa Sede. En 1466 durante el papado de Paulo II es nombrado obispo de Urgell y co-príncipe de Andorra, en 1484 es el decano del Colegio cardenalicio. En 1492 durante el papado de Inocencio VIII la diócesis de Valencia es elevada al rango de metropolitana pasando Rodrigo a ser Arzobispo de la diócesis.

          A la muerte del papa Inocencio VIII es elegido Sumo Pontífice el 11 de agosto de 1492 y se proclama Papa de la Iglesia Católica con el nombre de Alejandro VI. Será el segundo Papa valenciano de la historia y para más "inri" ambos de la misma familia. Rodrigo de Borja fue uno de los hombres más ricos de Roma. Construyó en la ciudad su propio Palacio y fue en parte responsable de la recuperación artística y material de la Ciudad Eterna. Durante su mandato tanto de cardenal como de Papa, llevó una política administrativa muy eficaz e incluso austera. Intervino en los asuntos de política de los distintos Estados italianos de la época, su máxima aspiración era la creación de un Estado fuerte bajo la supremacía de la Santa Sede. También metió sus manos en los asuntos del reino de Nápoles que lo llevaron en ocasiones a enfrentarse con el rey de Francia y en otras a considerarlo como amigo.

          El Papa Alejandro VI es tal vez el más conocido de la historia por la leyenda negra que le ha acompañado. En un aspecto político, toda su política está dirigida a ampliar el poder de la Santa Sede a costa de sus vecinos, política acompañada por los matrimonios de sus propios hijos y una continúa intervención en los asuntos internos de otros estados. En su época era uno los hombres más poderosos del mundo occidental y por lo tanto uno de los que más enemigos tuvo, dentro y fuera del Vaticano. Además siempre fue considerado extranjero tanto por sus poderosos vecinos e incluso por los propios romanos.

          Alejandro VI fue uno de los grandes valedores de los Reyes Católicos, estos habían contraído matrimonio ilegal (eran primos segundos) en 1469 con una bula falsa, por lo que el papa Paulo II los excomulgó. El cardenal Borja consiguió que este levantara la excomunión en 1472 y expidiera una bula esta vez verdadera. El 18 de junio de 1472, el cardenal Rodrigo de Borja llegó a Valencia donde fue recibido con todos los honores, entró por la Puerta de Serranos y desde allí se dirigió a la Catedral, permaneciendo un largo periodo de tiempo en Castilla en asuntos relacionados con Isabel y Fernando. Junto a Rodrigo de Borja le acompañan Paolo San Leocadio y Francisco Pagano que bajo el mecenazgo del cardenal que además era obispo de Valencia pintaran sus famosos ángeles músicos para la Capilla Mayor de la Catedral. Con ellos se considera que el arte renacentista de influencia italiana hace su entrada en España.

          En 1493 expidió las bulas alejandrinas concediendo a España las tierras de América descubiertas y el patronazgo de la Corona sobre ellas. En 1494 se firma entre España y Portugal el Tratado de Tordesillas por el cual se establecen los límites territoriales de las tierras descubiertas y su área de influencia. En 1496 el papa Alejandro VI ratificaba mediante una bula, el titulo concedido a Isabel y Fernando por parte del papa Inocencio VIII por el cual los reyes españoles tenían la facultad de ostentar el titulo de Reyes Católicos, título que hasta la actualidad siguen ostentando los reyes españoles aunque el mismo no sea utilizado.

          Sin duda fue más un príncipe del Renacimiento que un hombre de Iglesia. Su política le llevó a tener muchos enemigos como consecuencia de lo cual fue objeto de una leyenda negra. Alejandro VI tuvo varios hijos y numerosas amantes, de una de ellas, posiblemente Julia Farnese hermana del futuro Papa Paulo III, Julia y Rodrigo fueron amantes pero más se sabe. Pedro Luis de Borja, posiblemente su hijo favorito, Pere LLuis, casó con María Enríquez de Luna, sobrina de los Reyes Católicos, compró a Fernando el Católico el ducado de Gandía que llegaría a ser uno de los más importantes del Reino de Valencia, además adquirió los terrenos donde hoy día se levanta el Palacio de las Cortes Valencianas, en la actual plaza de San Lorenzo, pretendiendo que fuera el símbolo del poder de la familia Borja, cosa que no consiguió. Pedro Luis, Primer duque de Gandía falleció en Roma en 1488.  Una mujer importante en la vida de Alejandro VI fue Vanozza Cattanei su amante oficial, con la que tuvo cuatro hijos, es con la que más tiempo pasó, de esta mujer hubieron tres hijos, el más conocido sea tal vez Joan de Borja, que heredó el ducado de Gandía a la muerte de su hermanastro Pere Lluis de Borja, murió asesinado apareciendo cadáver en el río Tíber. Todas las miradas se centraron como instigador del asesinato en su hermano Cesar Borgia.

          Sin duda el hijo más famoso del Papa Alejandro VI fue Cesar Borgia (Aut Caesar aut nihil: O Cesar o nada). Cesar era la mano derecha de su padre en lo militar y en política exterior. No se sabe si Alejandro VI tuvo conocimiento del asesinato de su hijo Joan por parte de Cesar, pero tampoco hizo nada por acallar los rumores. Nada más voy a decir de Cesar Borgia pues pienso dedicarle un capítulo. El tercer vástago Alejandro VI destacable es Lucrecia Borgia, cuyo nombre nos hace recordar toda la leyenda negra que rodea al Papa y a su familia. Tampoco en este caso voy a decir nada más sobre Lucrecia Borgia, dedicándole un capítulo aparte.


          A lo largo de su vida, Alejandro VI engendró un total de diez descendientes entre hijos e hijas: Pedro Luis, nacido en 1462 del que ya hemos hablado; Girolama, nacida en 1469 de madre desconocida; Isabel, nacida en 1470 de madre desconocida. César de sus relaciones con Vanozza de Catanei; Juan, nacido en 1476 también de Vanozza, que llegó a ser segundo duque de Gandía; la famosa Lucrecia, nacida en 1480 de Vanozza, duquesa de Ferrara; Jofré, nacido en 1482 de Vanozza, príncipe de Squillace. Laura, nacida en 1492 de Giulia Farnese. Giovanni, nacido en 1498 de madre desconocida; duque de Nepi y Camerino. Rodrigo, nacido en 1503 de madre desconocida, quien llegó a ser abad de Cicciano di Nola.

          Uno de los episodios en los que destaca el talante del papa Alejandro VI, es lo ocurrido con Girolamo Savonarola, monje dominico florentino que, llevado por una exaltación enfermiza, criticaba un día sí y otro también la política depravada de la Iglesia Católica y Alejandro VI en particular. Cansado de estos ataques. el Papa excomulgó a Savonarola en 1497 sin que este hiciera caso alguno. ¡Pues sí! debió decir Alejandro VI a la vista de los hechos, y ni corto ni perezoso invadió Florencia y detuvo a Savonarola, que sería ejecutado en 1498 en la hoguera por no retractarse de sus ideas.

          Durante su papado Miguel Ángel Buanorroti esculpiría la famosa Piedad que podemos ver en la Basílica de San Pedro del Vaticano. Rodrigo de Borja no dudó en usar de todos los medios para su propio beneficio, fue un gran amante de las artes, construyó grandes palacios en Roma, algunos de ellos evidentemente para engrandecimiento propio, pero siempre con los ojos puestos en la belleza como buen príncipe del Renacimiento. Reconstruyó el Castillo de Sant Ángelo y la Basílica de Santa María La Mayor cuya techumbre de madera está llena de escudos con las armas de Rodrigo, el famoso buey o toro símbolo borgiano por excelencia. En la corte de Alejandro VI se hablaba habitualmente el italiano, pero el Papa y sus hijos y todos sus allegados hablaban y se comunicaban por escrito entre sí en valenciano, la única excepción fue Lucrecia Borja que al haber sido educada en el Palacio Orsini fuera de la Corte Papal no lo hablaba.

          A Alejandro VI le cabe el honor de haber expedido el 23 de enero de 1501, la bula "Inter ceteras felicitates" por la cual se creaba el "Estudi General" en Valencia, o lo que es lo mismo la Universidad Valenciana que sigue gozando de buena salud. Al año siguiente el rey Fernando el Católico confirmará mediante un privilegio la fundación del "Estudi General" valentino.

          Puede resultar extraño que hombres de iglesia y además Papas, tuvieran un comportamiento tan poco ejemplarizante, en el contexto de la época, el que un hombre de iglesia tuviera amantes e hijos no era nada extraño, en el caso de Alejandro VI tal vez pecara por exceso pero hubiera sido perdonable si no hubiera dado lugar al nacimiento,  años después, de la reforma protestante que encabezaría Martín Lutero clamando por una reforma de la iglesia, Savonarola fue el preludio de lo que se avecinaba para la Iglesia Católica. Así pues, como hombre mundano representa al típico príncipe renacentista, pero como hombre de iglesia dejó mucho que desear, ya que antepuso sus propios intereses a las necesidades de la Iglesia. Tal vez toda su política iba a encaminada al engrandecimiento de su linaje, tanto particular como del resto de su familia lo que le llevó al igual que su tío unos años antes al nepotismo más absoluto.
          La muerte del Papa se produjo en extrañas circunstancias no aclaradas. La más extendida es que fue envenenado, pero nos acercaremos más a la realidad si decimos que murió de muerte natural, tal vez de malaria o de alguna enfermedad de tipo infeccioso de las que eran habituales en la Roma de la época. Se da la circunstancia que el calor del verano no aconsejaba tener al muerto mucho tiempo sin enterrar, la enfermedad y la gordura del difunto llevó a una rápida descomposición del cuerpo, que según crónicas de la época emitía un fuerte olor nauseabundo, por lo que fue enterrado deprisa y corriendo.  Rodrigo de Borja falleció en Roma el 18 de agosto de 1503 (72 años). Sus restos reposan en la Iglesia de Santa María de Montserrat de los Españoles en Roma junto con los de su tío Calixto III.

BENOZZO GOZZOLI


BENOZZO GOZZOLI

Nació en torno al año 1421 en la localidad de Sant'llario a Colombano. En 1427 se trasladó con su familia a Florencia. Parece ser que fue discípulo de Fra Angelico, con el que habría colaborado en la decoración de alguna de las celdas del Convento de San Marcos de Florencia. El aprendizaje con el maestro Angélico se prolongó por espacio de diez años, interrumpidos únicamente entre los años 1444 y 1447, en los que Benozzo colaboró con Ghiberti en la creación de la "Puerta del Paraíso" del Baptisterio de la catedral de Florencia.

martes, 28 de marzo de 2017

LOS PUENTES SOBRE EL TURIA EN VALENCIA Segunda Parte y última


Puentes del Turia



Aquí comienzan, los nueve últimos puentes por orden del recorrido del agua hacia su desembocadura.




-PUENTE DE LA EXPOSICIÓN: Enlaza la Alameda con la plaza Porta del Mar. Fue inaugurado el 22 de mayo de 1909, con motivo de la Exposición Regional Valenciana del mismo año, de la que toma su nombre. Se trataba de un bello puente de hormigón armado, el primero que se construía con este material en la ciudad, pero para su desgracia fue destruido por la riada del 14 de octubre de 1957. Había sido construido por el ingeniero José Aubán. En su lugar se levantó una pasarela que fue sustituida entre los años 1991 y 1995 por el actual puente, obra de Santiago Calatrava y que se conoce por el Puente de la Peineta. En su base se encuentra la estación del Metro de Alameda realizada al mismo tiempo que el puente y por el mismo arquitecto. El puente se construyó unos metros más allá, y una vez que acabaron las obras del puente y de la estación, este se movió hasta su emplazamiento definitivo. Está construido en acero pintado de blanco, siguiendo la costumbre de todos los puentes nuevos, tiene un solo vano y una descomunal viga arqueada que va de un lado a otro del cauce y sostiene el peso del puente. Tiene una longitud de 131 metros y una anchura de 26 metros. Tiene un arco inclinado de 14 metros de altura con una inclinación de 20 grados sobre el plano horizontal, que ayuda a la estabilidad del puente. Entre el arco y el tablero hay 20 elementos metálicos que hacen la función de cables sustentadores del puente, los apoyos laterales del tablero curvado están desplazados cada uno, unos 12 metros respecto de los pretiles, para así disminuir la longitud del arco. Este arco es el que recibe el nombre de peineta. El puente junto a su carga de trabajo se autosustentaría sin necesidad de la "peineta", pero esta actúa como la firma del arquitecto Calatrava.

Abordamos aquí otros cuatro puentes, incluyendo en este grupo al, para mi, mas bonito de todos; El Puente del Mar. Espero que os guste.




-PUENTE DE LAS FLORES: Con las obras de construcción del nuevo puente de La Exposición y la estación del Metro de Alameda, surgió la necesidad de construir una pasarela para suplir el dicho puente. Fue inaugurado en diciembre de 2002 y enlaza la Plaza de América con La Alameda. Recibe el nombre de Las Flores porque existe un denso muro de flores separando las cuatro calzadas de circulación de las vías peatonales. Llama la atención la ligereza de sus apoyos, un tablero totalmente horizontal sostenido solamente por catorce apoyos en forma de ligeras columnas hexagonales de sección variable. Esto se consigue con una estructura atirantada de acero paralela al tablero por su parte inferior. Hay que destacar la existencia en la embocadura del puente por la parte de la Plaza de América, de una estructura cilíndrica de ladrillo y que es una toma de agua utilizada para llenar las cisternas de los camiones que se encargaban del baldeo de las calles. Esta estructura es mas antigua que el puente, no guardando ninguna relación con el mismo.




-PUENTE DEL MAR: Conecta La Alameda con la Plaza de América, antiguo Llano del Remedio. Recibe el nombre de por ser el camino natural hacia el Grao, de donde procedían muchas de las mercancías que llegaban a Valencia por mar. La riada del Turia de 1589 destruyó el puente de madera aquí existente, con lo cual se iniciaron, a instancias de la Fabrica de Murs i Valls, y dirigidas por el canterano de Xátiva Francisco Figuerola (lapicida sive architector), as obras de este con piedra de sillar. Fue construido siendo virrey don Francisco de Sandoval y Rojas, futuro duque de Lerma, valido de Felipe III. Duran las obras desde 1592 a 1596, en que se acuerda la instalación de un casalicio al maestro Figuerola, en su interior se coloca la Creu del Pont del Mar y sobre el tejado unas imágenes de San Vicente Ferrer, San Vicente Mártir y San Juan Bautista. Hacia 1677 se colocó, frente a este, un segundo casalicio con una imagen de San Pascual Bailón. En 1709 un rayo destroza parcialmente el casalicio, al restaurarlo se cambia la Cruz por una imagen de la Virgen de los Desamparados, obra de Francisco Vergara el Mayor o tal vez de su discípulo Gerónimo Sanchis en 1721, a la vez que se retiran el resto de las imágenes. Otra riada, esta vez el 24 de octubre de 1776, deterioró ambos casalicios, por lo que la Fábrica Nova del Riu ordenó al escultor Francisco Sanchiz que restaurara la imagen de San Pascual y construyera otra nueva imagen de la Virgen de los Desamparados, siendo estas repuestas en 1782. La anterior imagen de la Virgen de los Desamparados fue a parar al Colegio Imperial de los Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer, donde sería destruida durante la Guerra Civil de 1936. El puente sufre constantes destrozos por las riadas, por lo que los casalicios son constantemente reparadas; en 1936 ambas esculturas son destruidas. La imágenes actuales son sustituidas, en 1943 el escultor de Vila-Real, José Ortells López talla la nueva imagen de San Pascual Bailón, mientras que Vicente Navarro Romero hace en 1946 la de la Virgen de los Desamparados; debajo de esta última imagen hay una lápida que dice: En 24 de octubre de 1776, reinando Carlos III Pio, Feliz, Augusto, padre de la patria, tuvo el Turia una inmensa avenida, y aglomerándose hacia el puente de la Zaida los grandes maderos que arrastraba el río, obstruyeron el paso de las aguas, las que se desbordaron por la orilla izquierda, inundando el próximo arrabal llamado de Sagunto, y subiendo el agua más de seis pies, con grande perdida de cosechas, casas y reses. No fue menor la avenida que ocurrió luego en 4 de noviembre, arrastrando el agua los mismos maderos que dejara poco antes en las calles, encrucijadas y caminos, los cuales fuertemente trabados entre si, y hacinados sobre este puente del mar impidieron el libre curso de las aguas que, estancadas y creciendo desmedidamente, abriéndose paso a través del mismo, arrastrando en su furiosa corriente e inmensa balumba cuatro pilares con los arcos, cornisa, templetes, chapiteles, sagradas estatuas de Ntra. Sra. y San Pascual Bailón y demás que colocados sobre el puente estaba. Los seis obreros de la fábrica muros, valladares, puentes, calzadas y caminos de la ciudad procuraron que a expensas públicas se reedificase y se restituyese a su primitiva forma. Habiéndolo terminado felizmente en el año 1782. Entre junio de 1933 y enero de 1935 se transforma el puente en peatonal, realizando Javier Goerlich Lleó las dos grandes escalinatas formadas por 17 escalones cada una y los dos pináculos con bancadas que adornan ambos lados del puente. El puente es obra de cantería, con diez arcos ojivales rebajados de 15,50 metros de luz. El tablero tiene una longitud de 160 metros y 8,35 metros de ancho. Llama la atención un recurso ingenieril que se repite en todos los puentes antiguos, salvo en el de San José. La presencia de unos huecos de sección cuadrada, de unos 45 cm de lado que perforan de parte a parte los muros de sustentación del puente. Concretamente 5 huecos en cada muro y además perfectamente alineados. Se puede ver una orilla del río desde la otra orilla a través de esos huecos. El motivo es igualar la presión hidrostática a un lado y al otro de cada muro para así evitar empujes laterales en caso de fuerte crecida del río con régimen turbulento lo cual provocaría indefectiblemente presiones distintas a la derecha y a la izquierda de cada muro.




-PUENTE DE ARAGÓN: Este puente situado a escasos 150 metros del Puente del Mar, une la Gran Vía Marqués del Turia con la Plaza de Zaragoza. Recibe su nombre de la antigua estación de ferrocarril, a la que accedía, y que cubría la línea hacia Aragón. Se comenzó a construir en 1926, inaugurándose el mes de agosto de 1933. De estilo racionalista en su construcción intervinieron Arturo Monfort, José María Burguera y Gabriel Leyda. Consta de seis arcos parabólicos que le confieran un tono elegante y majestuoso, con una longitud de 167 metros y una anchura de 30 metros. Construido en hormigón armado, en el entronque con los pretiles hay cuatro esculturas alegóricas en piedra de 1933, del escultor valenciano José Terencio Farré. En el lado de la Gran Vía Marqués del Turia representa a La Fama o Sabiduría y al Labrador, y en la parte de la Plaza de Zaragoza, al Pescador o Marinero y a Valencia o la Mujer Valenciana. En 1966 el escultor Jesús Castelló Mollar repuso de nuevo las esculturas pues se encontraban totalmente deterioradas.




-PUENTE DEL ÁNGEL CUSTÓDIO: Situado entre la Avenida de Peris y Valero y la de Eduardo Boscá, es obra del ingeniero municipal Arturo Piera, realizado 1941 y 1948, tiene una longitud de 150 metros y una anchura de 31,60 metros, fue seriamente dañado en la riada de 1957, siendo restaurado y ampliado en 1967. Construido en hormigón armado, tiene seis apoyos de piedra sobre los que descansan vigas rectangulares de canto, sosteniendo el tablero, tramos rectos centrales y dos extremos sobre bóvedas de medio punto peraltado. El entronque con los pretiles del río está resuelto con pequeñas glorietas rectangulares. Dispone de farolas de hierro fundido de marcado carácter parisino del siglo XIX.

Acabamos esta serie con los últimos cuatro puentes. En este trabajo no he tenido en cuenta que existen al menos cuatro puentes para el paso del ferrocarril, el metro y el AVE, además de varias pasarelas peatonales.




-PUENTE DEL REINO: Une la Avenida del Regne de Valencia con la de Francia, por lo que se le conoce también como Puente de Francia. Construido por el catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia, Salvador Monleón Cremades, fue abierto al tráfico el 1 de diciembre de 1999. Tiene una longitud de 220 metros, siendo el más largo de la ciudad, Dispone de cuatro figuras, una a cada lado del puente, llamadas "los guardianes alados del puente", hechas en bronce de tradición gótica, realizadas por el escultor valenciano Juan Martí, representan al ángel caído con cabeza de felino. Visto desde el interior parece como una catedral gótica, con numerosas gárgolas de cabeza de águila, los pilares a todas luces excesivos, la decoración lateral con esas falsas puertas o ventanales ojivales. Realmente es sorprendente y muy original. No todo iba a ser estilo Calatrava y Monleón ha sabido crear un puente muy personal, con un estilo armonioso, muy acertado estéticamente.




-PUENTE DE MONTEOLIVETE: Recibe este nombre por encontrarse situado en la citada barriada. Formado por dos tableros para vehículos y otros tantos para peatones, cruza el cauce del Turia, formando conjunto con la Ciudad de las Artes y las Ciencias, de hecho a su izquierda y derecha quedan situados el Hemisferic y el Palacio de las Artes Reina Sofía.

Es obra del arquitecto valenciano Santiago Calatrava Valls y del ingeniero Fernández Ordóñez, fue inaugurado en 2007. Este puente son en realidad dos puentes, el primero debido a Santiago Calatrava es el más hermoso de los puentes nuevos que cruzan el Turia y debido al notable arco que describe, el más complicado de resolver ingenierilmente; el segundo perfectamente disimulado por un muro-escalera, está formado por arcos parabólicos sobre soportes rectangulares de hormigón. En la embocadura del puente, en su medianera central, podemos encontrar una columna de piedra caliza de tipo romano. Se trata de una regalo del arquitecto Calatrava a la ciudad de Valencia, con ocasión de la visita del Papa Benedicto XVI. Dicha columna de 6,20 metros de altura, realizada en piedra caliza de las canteras de Canals fue diseñada por el escultor Jesús Castelló, está situada en el mismo lugar donde se levantó el Altar desde el cual el papa Benedicto XVI dijo misa el 9 de julio de 2006 en nuestra ciudad. Una inscripción traducida del latín dice: Aquí clausuró el V Encuentro Mundial de las Familias el Papa Benedicto XVI. 9 de julio de 2006”.




-PUENTE L'ASSUT D'OR: Comunica la Avenida de Francia con la Autovía del Saler, y se sitúa entre el Museo Príncipe Felipe y el Oceanográfico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Realizado entre 2004 y 2008 por el arquitecto Santiago Calatrava. Fue inaugurado el 11 de Diciembre de 2008. Se trata de un puente atirantado de hormigón blanco y acero. De 180 metros de longitud, 39 metros de ancho y un mástil curvado de 125,62 metros de altura, en su culminación la curva del mástil es tangente a la vertical; es la estructura más alta de la ciudad de Valencia. El mástil por medio de 29 cables en forma de arpa, aguanta un tablero con tres carriles para cada sentido de la circulación, además de los correspondientes pasos para peatones. El nombre "L'Assut d'Or" en castellano "Azud de oro", es un homenaje a un antiguo azud o "escalón" artificial dispuesto sobre el cauce original con el fin de "laminar" la corriente del río antes de la desembocadura; este tipo de estructuras también permitían elevar el nivel del agua del río Turia para regar las huertas de Valencia. El Azud se debe entender como una pequeña presa que cumple el fin mencionado.




-PUENTE DE ASTILLEROS: Construido entre 1928 y 1931 por los ingenieros Federico Gómez de Membrillero y Luis Dicenta Vera, este último director facultativo junto a Marcelo de Azcárraga. Fue inaugurado el 14 de noviembre de 1931 y une el Puerto de Valencia y la Comandancia de Marina con el cercano barrio de Nazaret. En origen se construyó para acceder al Puerto de Valencia. Construido en hormigón armado y piedra artificial, las barandillas son de hierro forjado ornamentado con pilastras de hormigón para apoyo de las farolas, estas se sitúan sobre los estribos del puente. En su origen tuvo una zona central con adoquines y raíles para el paso de los tranvías, posteriormente sería reformado con la ampliación de dos aceras y un total de seis carriles para vehículos. Tiene una longitud de 175 metros y se sustenta sobre soportes de hormigón armado que en algunos momentos llegan a profundizar 12 metros sobre el terreno debido a la naturaleza fangosa de la superficie sobre el que se levanta.


LOS HIJOS DEL PINTOR EN EL SALÓN JAPONÉS de Mariano Fortuny

Óleo sobre lienzo, 44 X 93 cm. Pintada en 1874. A pesar de quedar inconcluso por la repentina muerte del pintor, este cuadro es una de ...