lunes, 23 de octubre de 2017

JOSÉ MARÍA AZNAR LÓPEZ

Nacido en Madrid el 25 de febrero de 1953, procedente de una familia de origen navarro, el abuelo Manuel Aznar Zubigaray, fue embajador de España ante la ONU, y fundó y dirigió varias cabeceras de prensa en el País Vasco, Madrid y Barcelona. Su padre, Manuel Aznar Acedo, bilbaíno de nacimiento, desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional en la radio y, finalizada la Guerra Civil, ocupó la subdirección general de Radiodifusión en el Ministerio de Información y Turismo.

El joven José María realizó el bachillerato en el Colegio Nuestra Señora del Pilar en Madrid, a la vez que militaba en el Frente de Estudiantes Sindicalistas (FES), organización de impronta católica. Cursó Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y obtuvo la licenciatura en 1975. Posteriormente, opositó al cuerpo de inspectores de finanzas del Estado y en 1976 entró a formar parte del Ministerio de Hacienda. Un año más tarde, José María Aznar contrajo matrimonio con Ana Botella. De la pareja nacerían tres hijos; José María, Ana y Alonso.

Destinado en Logroño en 1978, comenzó a darse a conocer en los ambientes políticos con la publicación de una serie de artículos en la prensa local, en los que se mostraba crítico con la nueva organización territorial del Estado establecida en el título VIII de la Constitución Española.

El 17 de enero de 1979, Aznar se afilió a Alianza Popular, partido que, hasta principios de 1978, había funcionado como una federación de siete agrupaciones. Pero por aquel entonces AP era ya una fuerza unitaria, bajo el liderazgo de Manuel Fraga Iribarne. Aquel mismo año, después de las elecciones legislativas del 1 de marzo de 1979, Aznar fue designado secretario general del partido en La Rioja. Cargo que ocupó hasta 1980.

Estrenó el acta de diputado, por la provincia de Ávila, en las elecciones generales de 1982, que convirtieron a AP en la segunda fuerza del Congreso de los Diputados. Durante la II legislatura, Aznar fue secretario segundo de la Comisión Constitucional y vocal de las Comisiones de Presupuestos, Régimen de las Administraciones y Mixta para asuntos relacionados con el Tribunal de Cuentas. En las elecciones generales de 1986 renovó su escaño, y en la nueva legislatura intervino como vocal en las Comisiones de Presupuestos y de Control Parlamentario de RTVE.

Dentro del partido, en enero de 1984 asumió la coordinación general en el área de Política Autonómica y Local y el 22 de junio de 1985 alcanzó la presidencia de AP en Castilla y León. En el VIII Congreso Nacional, celebrado con carácter extraordinario el día 7 de febrero, se impuso la candidatura de Antonio Hernández Mancha; circunstancia que desplazó a Aznar de la portavocía en la Comisión Parlamentaria de Asuntos Sociales y de la Secretaría General Adjunta del partido, aunque siguió en la Ejecutiva Nacional como secretario de Formación Política.

Abandonado su escaño en Madrid, el 10 de junio de 1987 fue elegido procurador de las Cortes de Castilla y León y, el 21 de julio, fue investido presidente de la Junta con el respaldo de su partido y del CDS. Después del fracaso de la experiencia de Hernández Mancha, Manuel Fraga retornó a la presidencia nacional del partido en el IX Congreso, celebrado en enero de 1989, su regreso posibilitó la promoción de Aznar, que fue designado primer vicepresidente para Asuntos Económicos. El IX Congreso, posteriormente bautizado como "Congreso de la Refundación", sentó las bases de un nuevo proyecto político. AP pasó a denominarse Partido Popular (PP) y absorbió a elementos de la Democracia Cristiana, encabezada por Javier Rupérez, y del Partido Liberal. En esta nueva aventura, la figura de Aznar se configuraba como la del candidato más adecuado a la Presidencia del Gobierno de cara a las elecciones del otoño de 1989. El 4 de septiembre de 1989 el Comité Ejecutivo Nacional del PP, confirmó a Aznar como candidato a la Presidencia del Gobierno. Renunció al cargo de jefe del Ejecutivo de la Junta de Castilla y León en favor de Jesús Posada, desde ese momento, y aunque Fraga era el presidente nominal de la formación, José María Aznar asumió el ejercicio de liderar al Partido Popular.


En las elecciones del 29 de octubre de 1989, el PP logró unos resultados que convirtieron a Aznar en nuevo jefe de la oposición al PSOE como primer diputado por Madrid y portavoz del grupo parlamentario popular.

El X Congreso Nacional del PP, celebrado en la primavera de 1990 bajo el lema "Centrados en la Libertad", consagró el liderazgo de Aznar quien, tomó posesión de la presidencia nacional del partido. En su discurso de proclamación, Aznar ofreció un "proyecto de libertad" y reivindicó el centro del espectro político. Por otro lado, los escándalos que salpicaban al Gobierno de Felipe González, anunciaban la pérdida de confianza de buena parte del electorado socialista. Las elecciones legislativas de 1993 volvieron a enfrentar a González y Aznar. El líder socialista repitió triunfo aunque el resultado obligó al PSOE a gobernar con mayoría simple. El partido también cosechó buenos resultados en los comicios europeos de 1994 y en las municipales y autonómicas de 1995, lo que desató la euforia entre los populares.

Precisamente el 19 de abril de 1995, un mes antes de los comicios autonómicos, Aznar fue objetivo de un atentado terrorista con coche bomba cuando viajaba con su vehículo en la confluencia de las madrileñas calles de Arturo Soria y José Silva. El blindaje del automóvil salvó la vida del jefe de la oposición y sus escoltas. El atentado se atribuyó al comando Madrid de ETA.

En enero de 1996 y con la vista puesta en las elecciones del 3 de marzo, el XII Congreso del PP proclamó de nuevo a Aznar candidato a la Presidencia del Gobierno. En los citados comicios generales los populares lograron la victoria y José María Aznar recibió el encargo de formar Gobierno. Aznar necesitó pactar con los partidos nacionalistas de centro-derecha varios acuerdos para asegurar la gobernabilidad del Estado. El PP cerró acuerdos bilaterales con Convergencia y Unión, el Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria.

Conseguidos los apoyos necesarios, el 4 de mayo de 1996 y en la segunda sesión del debate de investidura, Aznar fue investido presidente en el Congreso de los Diputados. Al día siguiente, cumplimentó el juramento constitucional en presencia del rey Juan Carlos en el palacio de la Zarzuela para convertirse en el presidente número 97 de la historia de España y cuarto desde la recuperación de la democracia. En la toma de posesión, el líder popular anunció un nuevo estilo de Gobierno basado en el "diálogo abierto" con todos los actores sociales y en un programa que definió como "centrado y centrista, reformista y reformador".

Para formar Gobierno, Aznar se rodeó de sus hombres de confianza. Para la Vicepresidencia Primera y el Ministerio de la Presidencia eligió a Francisco Álvarez-Cascos Fernández, y reservó la Vicepresidencia Segunda y el Ministerio de Economía y Hacienda para Rodrigo Rato Figaredo, hasta entonces portavoz del grupo parlamentario. Redujo el número de ministros a catorce, al frente de los cuales colocó a diez hombres y cuatro mujeres. Aznar se fijó como tareas básicas de su gestión el recorte del déficit de las cuentas del Estado, liquidar deudas, asfixiar la inflación y estimular la actividad generadora de empleo; entonces, la tasa de paro sobre población activa era del 22,9%.

El equipo económico de Aznar pronto logró resultados positivos en forma de crecimiento estable y saneamiento financiero, lo que permitió al país afrontar con confianza el cumplimiento los criterios de convergencia requeridos para participar en la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria en enero de 1999.

El 12 de marzo de 2000 José María Aznar se presentó a la reelección en las elecciones legislativas y logró la mayoría absoluta. El presidente del Gobierno confirmó en el cargo al ministro de Economía, Rodrigo Rato, a su vez Vicepresidente Segundo, y creó el Ministerio de Hacienda, donde situó a Cristóbal Montoro. Por su parte, Rajoy pasó a ocupa la Vicepresidencia Primera y el Ministerio de la Presidencia, convirtiéndose con ello en el número dos del gobierno.

El 9 de julio de 2002, cumplida la mitad de la legislatura, el presidente acometió la mayor crisis de Gobierno desde su desembarco en La Moncloa y la resolvió con una segunda remodelación de su Gabinete que incluyó seis destituciones, cinco nuevas incorporaciones y tres cambios de cartera. Sólo siete de los dieciséis ministros del Ejecutivo anterior mantuvieron idéntico cargo tras la remodelación presidencial. La tercera remodelación del Gobierno constituido tras las elecciones de 2000 llegó el 9 de marzo de 2003.

Pocos meses antes del final de la legislatura, el presidente aún acometió un último ajuste ministerial para reorganizar el Ejecutivo tras la salida de Mariano Rajoy, nombrado sucesor de Aznar en la Secretaría General de los populares

Durante el XIV Congreso del PP celebrado en Madrid el último fin de semana de enero de 2002, Aznar confirmó su intención de no presentarse a la reelección, algo insólito en la política española moderna, y permitir la sucesión tras ocho años en el Gobierno. Fue designado presidente nacional del partido y Javier Arenas secretario general. Aclarado el futuro del presidente Aznar, comenzó la carrera por la sucesión dentro del partido. Por aquel entonces sonaban con fuerza los nombres de Jaime Mayor Oreja, Mariano Rajoy y Rodrigo Rato.

La incógnita se desveló después del verano de 2003: Mariano Rajoy era el candidato del partido a las elecciones generales de marzo de 2004. El 3 de septiembre de 2003, el político gallego fue nombrado secretario general del Partido Popular y candidato a las elecciones generales de 2004 por el Comité Ejecutivo Nacional. Javier Arenas pasó a ser vicesecretario general.

La mayoría absoluta conseguida en las elecciones generales de 2000 propició una línea política desligada de pactos con otras formaciones políticas, lo que desencadenó algunos momentos de crispación a partir de 2002. Las mayores dificultades del segundo mandato de José María Aznar estuvieron relacionadas con asuntos como la inmigración ilegal; la huelga general de junio de 2002; la catástrofe ecológica del Prestige; la aplicación de la Ley de Calidad de la Enseñanza; el fuerte incremento del precio de la vivienda; y la agudización de las tensiones con los nacionalismos catalán y vasco.

Desmarcándose de la política exterior europeísta que España había priorizado hasta entonces, Aznar apostó por una línea de claro acercamiento al presidente estadounidense George W. Bush, especialmente a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. La decisión de Aznar de alinearse con la postura estadounidense en favor de una intervención armada en Irak, pese a tener al resto de las formaciones políticas españolas y a buena parte de la ciudadanía en contra, fue uno de los asuntos más controvertidos de los últimos meses de su gestión.



Aznar se despidió del Gobierno en un momento político profundamente marcado por el atentado terrorista que, el 11 de marzo de 2004, se cobró la vida de 191 personas en Madrid. En las elecciones generales, celebradas tres días después, el PP fue derrotado. Alejado de las tareas de Gobierno, José María Aznar asumió la tarea de presidir la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES). El 21 de abril de 2005 ingresó en el Consejo de Estado.

viernes, 20 de octubre de 2017

RAFAEL SANZIO: Sagrada Familia con Rafael, Tobías y San Jerónimo o Virgen del Pez

Realizado entre 1513 y 1514, es un óleo sobre tabla pasada a lienzo, de 215 X 158 cm.

La Virgen María sostiene al Niño Jesús en su regazo sentada sobre un trono con San Jerónimo a la derecha vestido de cardenal, leyendo la Vulgata y acompañado de su símbolo el león, y a la izquierda, el Arcángel Rafael con Tobías, quien sostiene el pez con el que sanará la ceguera de su padre. Esta obra es conocida como La Virgen del Pez, y fue encargada por Gerónimo del Doce para la capilla de Santa Rosalía del Monasterio de San Domenico en Nápoles. El uso del color y la maestría de la composición, que tras su aparente sencillez esconde complejas formas triangulares, rectangulares y diagonales, remiten a la Estancia de Heliodoro que Rafael pintó en el Vaticano.


Se conservan dibujos preparatorios para esta obra en la Galleria de los Uffizi en Florencia y en la National Gallery of Scotland en Edimburgo. Esta pintura fue adquirida por el virrey de Nápoles para Felipe IV, y tras un breve paso por la capilla del Alcázar ingresó en 1645 en el Monasterio de El Escorial, de donde pasó a las colecciones del Museo del Prado.

FELIPE GONZÁLEZ MARQUEZ

Nacido en Sevilla, el 5 de marzo de 1942, la desahogada situación económica de su familia le permitió cursar el bachillerato en el colegio de los Padres Claretianos de Sevilla y el preuniversitario en el Instituto de San Isidoro. Posteriormente estudió Derecho en la Universidad de Sevilla y en 1965, un año antes de licenciarse, asistió a un curso de Economía en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). A su vuelta a España abrió un bufete especializado en litigios laborales.

Fue militante de las Juventudes Universitarias de Acción Católica y de las Juventudes Obreras Católicas. En 1962 se afilió a las Juventudes Socialistas y dos años después ingresó en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que operaba en el exilio. Su actividad se desarrolló, por tanto, en la clandestinidad, siendo detenido en 1971, por haber participado en manifestaciones contrarias al régimen de Franco. Durante un tiempo combinó la práctica legal con la docencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla.

Entre 1965 y 1969 fue miembro del comité provincial del PSOE en Sevilla, pasando desde él al Comité Nacional y a partir de 1970 figuró en la Comisión Ejecutiva. Participó en el XXV Congreso del Partido, de Toulouse en agosto de 1972, como miembro de la Ejecutiva en el interior (existía una Ejecutiva en el exilio). En octubre de 1974 en el XXVI Congreso celebrado en Suresnes fue elegido primer secretario del Partido en sustitución de Rodolfo Llopis. En esa ocasión el sector histórico del Partido, fue arrinconado por los renovadores encabezados por el joven González (conocido como Isidoro), quien se presentó con el apoyo de la mayoría de los militantes residentes en España y el patrocinio de las máximas figuras de la socialdemocracia europea, como el italiano Pietro Nenni, el sueco Olof Palme y el alemán Willy Brandt.

Tras la muerte de Franco, González pasó a liderar una parte de la oposición democrática al frente de la Plataforma de Convergencia Democrática, que en marzo de 1976 se fusionó con la Junta Democrática de España que animaba el comunista Santiago Carrillo. Legalizado en febrero de 1977, el PSOE concurrió a las primeras elecciones democráticas, constituyentes, del 15 de junio de 1977 y se colocó, con el 29,2% de los votos y 118 escaños, como segunda fuerza política por delante del Partido Comunista, su rival por la izquierda, en un sorpasso que sería definitivo.

En estos años como líder de la oposición González presentó un discurso antiatlantista y su antagonismo parlamentario al gobierno de Adolfo Suárez, que no gozaba de la mayoría absoluta, fue muy duro y contribuyó a su erosión. Insistió en la necesidad de eliminar la doctrina marxista del PSOE y su conversión en un partido moderno e interclasista, homologable con la socialdemocracia europea, la cual le respaldó nombrándole vicepresidente de la Internacional Socialista el 7 de noviembre de 1978. Derrotada su ponencia en el XXVIII Congreso del Partido el 16 de mayo de 1979, González presentó la dimisión, pero en septiembre del mismo año un Congreso extraordinario le eligió secretario general con el 85´9% de los votos.


Consolidado como alternativa en las legislativas del 1 de marzo de 1979, el PSOE obtuvo una victoria arrolladora en la edición del 28 de octubre de 1982. El vuelco del panorama político español, pues nunca antes un partido de izquierda había recibido tantos votos en solitario, supuso para el PSOE el regreso al poder ejecutivo. González fue investido por el Congreso de Diputados el 1 de diciembre, el día 2 presentó juramento ante el rey y el 3 formó su gabinete.

La llegada de los socialistas despertó esperanzas de cambios a todos los niveles en un país en que algunos aspectos permanecían atrasados, pero también temores entre los conservadores por las decisiones radicales que pudieran adoptar. No obstante, González moderó considerablemente su discurso, tanto en las formas como en el contenido. Pasó a defender la permanencia en la OTAN; necesaria para su proyecto de inserción del país en las estructuras europeas, para la que obtuvo el voto afirmativo en el referéndum del 12 de marzo de 1986, el cual polarizó a la opinión pública y corrió el riesgo de convertirse en un plebiscito sobre su Gobierno.

De hecho, años después consideraría esta consulta como “el mayor error” en su etapa presidencial. Una labor de gran importancia, fue la reforma del Ejército, conducida por el ministro de Defensa, Narcís Serra. Iniciada en la etapa ucedista y facilitada ahora por la moderación ideológica del PSOE y de González, el apoliticismo y la profesionalización de los mandos alejó definitivamente el espectro golpista.

En el campo social el país experimentó grandes progresos, como la multiplicación de oportunidades educativas y la dotación de un amplio sistema de seguridad social, teniendo como referencia el modelo del Estado del bienestar. En el económico, como ya venían haciendo los socialistas franceses, González se decantó por el pragmatismo liberal y acometió una dolorosa reconversión industrial y otras reformas estructurales, ineludibles para la modernización del país. La reducción de la inflación, de dos dígitos en 1982, constituyó un objetivo declarado desde el primer momento. Si bien la macroeconomía funcionaba, pasando el quinquenio 1985-1989 por una fase de crecimiento expansivo y de entrada masiva de capitales extranjeros, atraídos por los altos tipos de interés, los sindicatos entendieron que aquello se hacía a costa del bolsillo del trabajador, además de poner en cuestión observadores terceros el carácter verdaderamente productivo de ese crecimiento. En esta situación de descontento laboral, el 14 de diciembre de 1988 González afrontó la primera huelga general desde su llegada al poder.

En el exterior, los gobiernos de González confirieron un nuevo impulso a la apertura iniciada por los primeros gobiernos democráticos. Su Gobierno buscó la normalidad y rechazó el unilateralismo. Se establecieron relaciones diplomáticas con Israel, el 17 de enero de 1986, con todo el simbolismo que ello entrañaba, pero sin mermar la tradicional simpatía por la causa árabe. Esta dualidad fue reconocida con la celebración en Madrid, del 30 de octubre al 1 de noviembre de 1991, de la Conferencia que puso en marcha el proceso de paz en Oriente Próximo.

También se fortalecieron los vínculos con Marruecos (Tratado de Amistad del 4 de julio de 1991) y con América Latina, puesta en marcha de las Cumbres Iberoamericanas anuales, y se renegociaron los tratados militares con Estados Unidos, que disminuyó su presencia militar en España. Durante la crisis del Golfo, González se reveló como un aliado sólido de aquel país, si bien no dejó de objetar determinados episodios de la ofensiva aérea contra Irak.

Además, España participó por vez primera en operaciones militares en el exterior con carácter humanitario y pacificador: Angola, Centroamérica, Kurdistán, Bosnia-Herzegovina; asumiendo responsabilidades y aumentando el número de tropas implicadas. Además, de con los países vecinos: Francia, Marruecos y Portugal, los gobiernos socialistas institucionalizaron las relaciones con Italia y Alemania, cuyo canciller, Helmut Kohl, agradeció el gesto de González de apostar por la unificación después del derrumbe del Muro de Berlín con un respaldo económico decisivo a la hora de negociar el reparto de ayudas y subvenciones de la CEE.


El gran hito en la política exterior de González fue el ingreso de España en las Comunidades Europeas (CEE) el 1 de enero de 1986. Desde la primera presidencia semestral española en 1989 hasta la segunda en 1995, el peso específico del país y la influencia de González en la Comunidad fueron parejos a su adscripción a las tesis más europeístas. A finales de 1995, en el último tramo de su mandato, brilló especialmente el protagonismo de González: Madrid fue escenario de la firma de la Nueva Agenda Transatlántica con Estados Unidos, del Congreso Europeo que aprobó el nombre de euro para la futura moneda única europea y del Acuerdo Interregional con el MERCOSUR, mientras que Barcelona acogió la Iª Conferencia Euromediterránea.

A la progresiva erosión electoral del PSOE, natural por el desgate del ejercicio del poder, se añadió desde 1990 una sucesión de escándalos de corrupción protagonizados por conocidas figuras pertenecientes o vinculadas al PSOE. El clima político se enrareció extraordinariamente en el trienio 1993-1995. A los presuntos o probados delitos de financiación ilegal del Partido y otros de enriquecimiento personal, se sumaron diversas revelaciones que apuntaban a altos cargos públicos del PSOE como responsables de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), al parecer estrechamente relacionados con las fuerzas de seguridad del Estado, que entre 1983 y 1987, años de la ofensiva terrorista de ETA, cometió diversos atentados mortales contra individuos sospechosos de pertenecer a la citada organización independentista vasca, lo que dio lugar en su momento a actuaciones judiciales y detenciones.

González, acosado desde múltiples frentes, rechazó las imputaciones y exigencias de dimisión y adoptó una postura de resistencia a ultranza, pero sobre su actuación en los escándalos continuaron gravitando serias sospechas. Por otro lado, en 1990 salieron a la luz sus diferencias con el número dos del Partido y vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, también estrecho colaborador y amigo desde los años sesenta, por cuestiones ideológicas y de organización interna.
A la crispación política se añadió la social, desde que en 1992 el país se sumergiera en una grave crisis económica por la fatal conjunción de una moneda débil, un crecimiento estancado o negativo y el aumento desbocado del desempleo, si bien 1994 se cerró con una recuperación del PIB. Tras perder la mayoría absoluta en las elecciones del 6 de junio de 1993 y verse obligado a pactar con los partidos nacionalistas, el PSOE fue finalmente derrotado por el conservador Partido Popular en la elección del 3 de marzo de 1996, si bien sus resultados no constituyeron el hundimiento que se había augurado, demostrando que pese a los desastres vividos, González conservaba una parte apreciable de su carisma en el electorado socialista. El 5 de mayo tomó posesión como Presidente del Gobierno el dirigente popular José María Aznar.

En su nueva condición de líder de la oposición, González ofreció un bajo perfil y pareció confirmar a quienes sostenían que al líder socialista le aburrían las querellas políticas domésticas y prefería la vida internacional, un área en la que se desenvuelve con total seguridad y cuenta con más unanimidad de criterio sobre su valoración como estadista. En tal sentido, en 1994, había un elevado consenso entre sus colegas comunitarios sobre su idoneidad para sustituir a Jaques Delors al frente de la Comisión Europea, pero González descartó esta posibilidad. A finales de 1998 sucedió lo mismo a la hora del relevo de Jaques Santer, y a pesar de ser propuesto por los portugueses Antonio Gueterres y Mario Soares y por el propio Delors, González declinó el ofrecimiento insistiendo en que no tenía ambiciones internacionales. En diciembre de 1996 González encabezó en Belgrado el equipo de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) que investigó las denunciadas irregularidades en las elecciones municipales serbias y asumió también labores de mediación entre el Gobierno y la oposición.

El Grupo de Contacto para Kósovo le designó en marzo de 1998 como mediador en nombre de la OSCE y la Unión Europea, pero las autoridades de Belgrado le vetaron.

Después de varias advertencias de retirada nunca materializadas, anunció su renuncia a la Secretaría General del PSOE en el XXXIV Congreso el 20 de junio de 1997. Le sustituyó el portavoz del grupo parlamentario socialista, Joaquín Almunia. González no figuró ni en la Ejecutiva ni en el Comité Federal salidos del Congreso, si bien mantuvo el acta de diputado por Madrid. El 29 de enero de 1998 rechazó definitivamente ser el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones y postuló a Almunia. No obstante, en las elecciones primarias del 24 de abril de 1998 venció José Borrell, partidario de superar el felipismo.

La crisis interna del partido por las dimisiones sucesivas de Borrell como candidato el 14 de mayo de 1999, por la investigación judicial contra un colaborador en su etapa de ministro, y de su sustituto Almunia como Secretario General el 12 de marzo de 2000, por el fracaso electoral en las legislativas, confirmó que el retiro de González en 1997 había creado indefiniciones en el liderazgo por la falta de un sucesor reconocido, además del deseo del propio ex secretario de seguir haciéndose oír en las decisiones de la nueva Ejecutiva, pese a no pertenecer a ella.

De cara al XXXV Congreso, en julio de 2000, González rechazó el puesto honorífico de presidente del Partido, que le ofreció el candidato a la Secretaría General, José Luis Rodríguez Zapatero. Antes y durante el cónclave, considerado decisivo para la recuperación del Partido, permaneció en un discreto segundo plano, sin apoyar explícitamente a ningún candidato a la secretaría general.


Por otro lado, la condena en julio de 1998 a 13 años de prisión del ex ministro del Interior, José Barrionuevo, y del ex secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, por su implicación en un secuestro de los GAL, revivió la cuestión de la responsabilidad de González un año después de que el Tribunal Supremo concluyera que no existían evidencias para incriminarle. González se aprestó a solidarizarse con los condenados y asumió su asistencia legal en calidad de abogado, suscribiendo los dos recursos de apelación. El ex Presidente denunció la existencia de un complot judicial y político contra los socialistas, con él como supremo objetivo.

jueves, 19 de octubre de 2017

TRAFALGAR: Salida de Cádiz

Amanece el día 19 y acompañados de un viento flojo, los navíos de la flota combinada van saliendo de Cádiz.
Navío San Juan Nepomuceno

Encabeza la formación la Escuadra de Observación, con una Primera División compuesta por seis navíos, tres españoles y tres franceses, en el Príncipe de Asturias  enarbola su insignia el teniente general Federico Gravina, y en el primero de la línea el San Juan Nepomuceno va don Cosme Churruca. En la segunda división otros seis navíos, tres españoles y tres franceses, en el último de la línea embarca don Dionisio Alcalá Galiano; van también en esta división dos fragatas y un bergantín, todos franceses.

A continuación va el Cuerpo Fuerte o Línea de Batalla, encabeza la formación la Segunda Escuadra o Vanguardia, con 8 navíos, tres españoles y cinco franceses, en cuarto lugar el Santa Ana, con la insignia de Ignacio Álava. A continuación la Primera Escuadra o Centro, con nueve navíos, tres españoles y seis franceses, en cuarto lugar el Bucentaure, con la insignia del vicealmirante Villeneuve, comandante de la Escuadra, y en quinto lugar nuestro Santísima Trinidad, con el jefe de escuadra don Baltasar Hidalgo de Cisneros. Por último la Tercera Escuadra o Retaguardia con ocho navíos, tres españoles y cinco franceses, comandada por el contralmirante Dumanoir, que iza su insignia en el Formidable, situado en cuarto lugar.
Navío Bucentaure

La composición, con no ser nueva, no estaba desacertada, pues un conjunto de 33 navíos, difícilmente podía ser comandada por un solo almirante, además así se daba un mando independiente al segundo jefe aliado. Además eso permitía a la Escuadra de Observación una cierta movilidad, que en ocasiones podía servir para envolver al enemigo. Pero tendremos ocasión de ver como esta disposición fue arrojada por la borda, gracias a las dudas de Villeneuve.

Según el “Estado que manifiesta la fuerza…” firmado por Escaño el 19 de octubre en Cádiz, había 11.847 individuos embarcados, con lo que podemos comprobar que llevaba más hombres de los reglamentados, aunque la mayoría de los soldados eran del Ejército. En cuanto a la artillería, recordemos que se habían sustituido piezas pequeñas de a 8 en cubierta por carronadas y obuses. Los españoles, en contra de la opinión de los franceses, si habían confiado en el incremento de su artillería.

La flota tenía cuatro navíos de tres puentes, todos españoles. Mientras que las fragatas y bergantines eran franceses. Los 15 navíos españoles tenían más potencia artillera que los 18 franceses, especialmente a corta distancia. Los franceses llevaban embarcados en sus 18 navíos unos 11.000 hombres. Y basaban su forma de combate en el abordaje, más que en el uso de la artillería.


En cuanto a los británicos, Nelson había organizado la flota en dos columnas de ataque, compuestas por:
Columna de Nelson o Weather (Barlovento), con 12 navíos, incluidos el Victory, buque insignia; y Britannía, con el contralmirante Northesk. La otra columna era la Columna de Collingwood o Lee (Sotavento), con el Royal Sovereing, como buque insignia y compuesta por 15 navíos. Además de cuatro fragatas, una goleta y un cúter.
En cuanto a las dotaciones, sumaban en total unos 17.000 hombres embarcados en los 27 navíos. En cuanto a la reiterada opinión de que la marinería británica era superior, ya debatimos ese aspecto en capítulos anteriores. Insisto que fueran superiores en aspectos marineros, por su continuo navegar.

En lo que respecta al artillado de los buques ingleses, estos habían prescindido de los cañones de a 42, por considerarlos demasiado pesados, llevando, salvo alguna excepción, caños de a 32 libras en la primera batería. Recordemos que las libras inglesas eran algo mas pequeñas que las aliadas, en una proporción de 8 a 9, con lo que a la igualdad aparente de calibre, la bala aliada pesaba algo más.

Pasemos a comentar, el comportamiento de ambas flotas, en lo que se refiere a la táctica. Insistiré en la superioridad que a la flota británica le daba el genio de Nelson. Ya en su Memorándum de 10 de octubre, daba instrucciones muy concretas a los hombres a su mando. Consideraba imposible hacer una sola línea de combate con 40 navíos, dividiendo así sus fuerzas en dos columnas de 16, más una escuadra avanzada de 8 navíos, que dependiendo de las circunstancias podían reforzar cualquiera de las otras dos. Daba detalladas instrucciones para el ataque en función de la aparición del enemigo por barlovento o sotavento.

En resumen, tácticamente, Nelson se podría equivocar en función de las variables que siempre pueden intervenir en un combate naval,  pero se adelantaba a los acontecimientos, dando instrucciones claras a los mandos a su cargo, y respetando siempre poder maniobrar según las circunstancias.

Pero volvamos a la salida de Cádiz, de la flota combinada. Debía salir primero la división de Magnon, integrada por la Escuadra de Observación de Gravina, y así se hizo, cambiando algunos cañonazos a muy larga distancia con las fragatas inglesas de vigilancia. Y así paso todo el día 19, sin tener que lamentar, por ambas partes, una sola baja.


A las 06:30, Villeneuve hizo la señal apara que zarpara toda la flota y diera la venta, cosa que se hizo a partir de las 7 de la mañana. A continuación ordenó la navegación en cinco columnas: tres del Cuerpo Fuerte a sotavento y dos de la Escuadra de Observación a barlovento, navegando todos hacia el Estrecho de Gibraltar. Al divisar Gravina 18 velas enemigas, lo comunicó inmediatamente a Villeneuve, el cual ordenó formar la línea de batalla mura estribor, sin ningún orden en cuanto a los puestos. Maniobra complicada, pasar de cinco a una línea, lo cual se pudo realizar a eso de las 20:00 horas. Con esa orden de Villeneuve la Escuadra de Observación, había dejado de ser un cuerpo independiente, listo para acudir en ayuda del punto necesario. Convirtiendo, además, la formación en una larguísima línea de 33 buques, encabezada por Gravina y sus buques, pero ideal para las tácticas de corte y envolvimiento británicas. La proximidad del enemigo hizo temer el encuentro inmediato, por lo que se tocó generala, aunque nada paso esa noche.

Amaneció el día 21 con la flota combinada mura a estribor, con la línea mal formada y sin un orden de puestos que alejaba a los jefes de sus puestos, mientras el enemigo apareció formado en dos columnas y a barlovento, dispuesto a cortar la línea aliada. Villeneuve tomó su segunda y desastrosa decisión: ordenó a las 08:00, virar en redondo a un tiempo, arribando luego para quedar mura a babor, con la intención de proteger su retaguardia y encontrarse viento a favor, por si decidía regresara Cádiz. Este giro era una verdadera locura, en barcos poco entrenados en esa maniobra, que solo podía conducir al caos.

La retaguardia de Dumanoir y parte del centro consiguieron virar con alguna facilidad, aunque dejando huecos. Pero en el resto del centro, vanguardia de Álava, y la Escuadra de Observación de Gravina, el movimiento consiguió un autentico apelotonamiento de navíos, que facheaban para no abordarse unos a otros. Con lo cual era imposible cualquier intento de hacer fuego contra los buques enemigos, que a la vista de la “genial” maniobra, a toda vela, se lanzaban sobre ellos, dispuestos a atravesar la línea aliada por los huecos que la maniobra había creado.

Nelson era indudablemente un genio, pero Villeneuve acababa de servirle la flota aliada, en bandeja de plata.






RAFAEL SANZIO: Sagrada Familia, llamada la Perla

Realizado en 1518, es un óleo sobre tabla, de 147,4 X 116 cm.

Felipe IV, consideraba esta obra, la pintura más preciada de su colección. El diseño se debe a Rafael, que delegó en su discípulo Giulio Romano parte de su realización.


Como otras obras tardías de Rafael, destaca la importancia del paisaje, y el interés por los contrastes lumínicos, consecuencia de su reencuentro con Leonardo en Roma entre 1513 y 1516. La impronta leonardesca es también evidente en la disposición piramidal de las figuras. Pintada para Ludovico Canossa, perteneció sucesivamente a los duques de Mantua, Carlos I de Inglaterra y Luis de Haro, quien la entregó a Felipe IV.

LEOPOLDO CALVO-SOTELO BUSTELO

Nacido el 14 de abril de 1926 en Madrid. Inició el Bachillerato en Ribadeo (Lugo) y lo terminó en el Instituto Cervantes de Madrid. En 1942 empezó los estudios Universitarios en la Escuela Técnica Superior de Caminos de Madrid, que finalizó con el número uno de su promoción, en 1951.
Sobrino del político ultraconservador José Calvo Sotelo, asesinado en 1936, se formó en política durante el régimen de Franco: siendo estudiante militó activamente en las Juventudes Monárquicas, en la Acción Católica Nacional de Propagandistas Cristianos y en el Sindicato Español Universitario (SEU).

Fue consejero delegado de Unión de Explosivos Riotinto, en 1964; presidente del Consejo de administración de RENFE, entre 1967 y 1968; casado con la hija del ex ministro de Educación Ibáñez Martín, llegó a ser procurador de las Cortes orgánicas» del régimen.

Al morir el dictador se lanzó más activamente a la política: ingresó en Reforma Democrática (partido presidido por Manuel Fraga) y fue nombrado ministro de Comercio en el primer gobierno de Arias Navarro, entre 1975 y 1976. Se mantuvo en el gabinete con el Presidente Adolfo Suárez, con el cual ocupó la cartera de Obras Públicas entre 1976 y 1977.

Dimitió del cargo para presentarse a las primeras elecciones democráticas, que tuvieron lugar en 1977, concentrándose en la organización del nuevo partido que habría de ganarlas: la Unión de Centro Democrático (UCD), del presidente Suárez. Su carrera política continuó en ascenso: portavoz de UCD en el Congreso de 1977 a 1978, ministro para las relaciones con la Comunidad Económica Europea de 1978 a 1979, vicepresidente del Gobierno para Asuntos Económicos de 1980 a 1981.

Tras la dimisión de Suárez su partido le propuso como candidato a la Presidencia del Gobierno: durante su investidura parlamentaria, que requirió dos votaciones, al no obtener mayoría absoluta en la primera, se produjo el asalto de un grupo de militares al Congreso, que formaba parte de un intento fallido de golpe de Estado, el 23 de febrero de 1981.

Durante el mandato de Calvo-Sotelo, el Gobierno dio un giro hacia posiciones más conservadoras: promovió un acuerdo de moderación salarial entre patronal y sindicatos, frenó la concesión de autonomías, mediante un pacto con la oposición socialista y adoptó la impopular medida de ingresar en la OTAN. Sin embargo, no pudo evitar la descomposición acelerada de su partido, que originó una abrumadora victoria electoral de los socialistas en 1982.

Desaparecida la UCD, conservó su escaño en el Congreso por una legislatura más. En 1984 pasó a formar parte de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y, tras el ingreso de España en la Comunidad Europea en 1986, fue elegido diputado del Parlamento Europeo en las listas de Alianza Popular (luego Partido Popular), el nuevo grupo mayoritario del centro-derecha, al cual le había llevado su ideología democristiana. No obstante, su actividad política fue meramente testimonial, pues vivió dedicado principalmente a la empresa privada.


El 3 de mayo de 2008 falleció a los 82 años de edad en su domicilio de la localidad de Pozuelo de Alarcón, por una parada cardiorrespiratoria. En su capilla ardiente, instalada en el Salón de los Pasos perdidos del Palacio de las Cortes y presidida por los Reyes de España, por el presidente del Gobierno y por su familia, le fue impuesto a título póstumo el collar de la Orden de Carlos III. Sus restos mortales descansan en el cementerio de Ribadeo. Su vinculación con Ribadeo, donde nació su madre, le llevó a ser nombrado patrón mayor honorario de la Cofradía de Pescadores de Ribadeo, director honorífico de la Coral Polifónica de Ribadeo y alcalde honorario de dicha villa. También fue nombrado hijo adoptivo de Fonsagrada y de Monforte de Lemos.

miércoles, 18 de octubre de 2017

RAFAEL SANZIO: Sagrada Familia del Roble

Realizado entre 1518 y 1520, es un óleo sobre tabla, de 144 X 110 cm.

San José, apoyado sobre una ruina clásica, mira cómo la Virgen María sostiene al Niño Jesús, mientras éste recibe de San Juan un rollo con el Ecce Agnus Dei. La inscripción, que traducida del latín significa éste es el cordero de Dios, hace referencia a la Pasión de Cristo, quien se entrega en sacrificio, como se hacía en el judaísmo con los corderos, para salvar a los hombres del pecado. El roble que aparece tras el grupo principal da nombre a la obra, y separa a las figuras del paisaje del fondo y de las ruinas de las Termas de Caracalla de la izquierda.

La composición de esta obra fue diseñada por Rafael, quien probablemente también realizó un primer boceto, pero sería retocada y ultimada por Giulio Romano. Podemos observar su proximidad con La Perla, también de Rafael, por la importancia que se le da al paisaje y por el interés por los contrastes lumínicos, aunque difieren en el modo en el que se agrupan las figuras, que aquí lo hacen diagonal y no piramidalmente.


Esta obra fue regalada por Niccolò Ludovissi a Felipe IV en 1640, se cita en el Monasterio de El Escorial en 1667.

ADOLFO SUAREZ GONZÁLEZ

Hijo de Hipólito Suárez Guerra y Herminia González Prados, nació en Cebreros por deseo de su madre, sin embargo, su residencia ya estaba establecida en Ávila. Tuvo cuatro hermanos menores: Hipólito, María del Carmen, Ricardo y José María. Su madre era hija de pequeños empresarios, mientras que su padre era un procurador de tribunales, hijo del secretario del juzgado.

No fue un buen estudiante, pasando por varios colegios, mas preocupado en fiestas, deporte y juegos de cartas, no leía, aunque si consiguió ser un líder nato de las pandillas de su barrio, además de tener un gran arrastre entre las mujeres. Correspondió a la religiosidad de su madre, fundando y presidiendo desde su adolescencia diversos organismos ligados con Acción Católica.

Se casó el 15 de julio de 1961 con Amparo Illana Elórtegui, con quien tuvo cinco hijos: María Amparo "Mariam", Adolfo, Laura, Sonsoles y Francisco Javier.

Estudió la carrera de Derecho por libre en Salamanca, titulándose con dificultades. A comienzos de 1955, al poco de conseguir su primer trabajo en la Beneficencia de Ávila, su padre huyó de casa a causa de un escándalo de negocios. Incapaz de sostener por sí solo al resto de su familia, en el mes de agosto conoció al falangista vinculado al Opus Dei Fernando Herrero Tejedor, que acababa de ser nombrado gobernador civil y jefe provincial del Movimiento en Ávila y que se convertiría en su tutor político desde entonces, ayudándolo a afianzarse en dicha profesión. A comienzos del curso 1958-1959 entró en el Colegio Mayor Francisco Franco, ubicado en la Ciudad Universitaria de Madrid, para preparar oposiciones. Se doctoró en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.

De la mano de Herrero Tejedor, desempeñó diferentes cargos dentro del franquismo, así en 1958, pasa a formar parte de la Secretaría General del Movimiento, en la que asciende en 1961, a jefe del Gabinete Técnico del vicesecretario general. Procurador en Cortes por Ávila en 1967 y gobernador civil de Segovia y jefe provincial del Movimiento en 1968. En 1969 es designado director general de Radiodifusión y Televisión, donde ya había desempeñado otros cargos entre 1964 y 1968; permaneció en este cargo hasta 1973.

En abril de 1975, siempre de la mano de Herrero Tejedor, es nombrado vicesecretario general del Movimiento, cargo que ocuparía hasta la muerte de su mentor el 12 de junio de ese año en un accidente de automóvil. El 11 de julio de 1975 ocupa la presidencia de la organización Unión del Pueblo Español (UDPE), cargo que mantuvo hasta el 12 de diciembre, siendo reemplazado por Cruz Martínez Esteruelas.

El 11 de diciembre de 1975, entró en el primer gabinete de Arias Navarro formado tras la muerte de Franco. Por sugerencia de Torcuato Fernández Miranda, Adolfo Suárez fue nombrado ministro-secretario general del Movimiento.


Adolfo Suárez fue uno de los nombres que el Consejo del Reino elevó al rey Juan Carlos I, en julio de 1976 y el monarca le nombró presidente del gobierno, en sustitución del último designado por Franco, Carlos Arias Navarro. Desde el primer momento luchó por la instauración de la democracia en España, intentando siempre, no provocar una ruptura traumática con el sistema anterior. El 4 de agosto de 1976, el gobierno de Suárez publicó el decreto de amnistía para los delitos de motivación política, perseguidos por el régimen anterior. En septiembre del mismo año se produjo el nombramiento del teniente general A. Gutiérrez Mellado como vicepresidente del Gobierno, lo que favoreció la neutralidad de las fuerzas armadas a los planes de reforma política.

Consiguió que las Cortes, todavía constituidas según la legislación franquista, aprobaran en el mes de diciembre la Ley de Reforma Política, que suponía la autodisolución del Movimiento, y que abrió el camino para las primeras elecciones democráticas tras la legalización de todos los grupos políticos, incluso el  Partido Comunista de España, en abril de 1977, decisión que removió los sectores más conservadores del franquismo.

Fundó la Unión de Centro Democrático (UCD), mediante la coalición de diversos grupos democristianos y socialdemócratas, con esta formación obtuvo la victoria en las primeras elecciones generales de la democracia, en 1977. Dirigió la transición mediante una política de consenso con los partidos de la oposición que se plasmó en los llamados pactos de la Moncloa de octubre de 1977. Un año más tarde logró que las Cortes votaran una nueva Constitución en virtud de la cual España se convertía en una monarquía parlamentaria.

Tras las elecciones de 1979, con una nueva victoria de la UCD, el Rey volvió a nombrarlo jefe del Gobierno. Pero el desgaste político de este periodo, las tensiones golpistas de algunos mandos militares y de los sectores del franquismo residual, que desembocarían en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y, especialmente, la falta de cohesión en el seno de la UCD, contribuyeron a debilitar su posición.

En 1980 tuvo que hacer frente a una moción de censura presentada por el PSOE y ese mismo año ganó por escaso margen de votos la moción de confianza que presentó al Congreso de los Diputados. Debilitada su posición y la de su partido, el 29 de enero de 1981 presentó su dimisión como jefe del Gobierno y como presidente de la UCD, Agustín Rodríguez Sahagún pasó a sustituirle al frente de la UCD y Leopoldo Calvo Sotelo hizo lo propio con respecto a la jefatura del gobierno.
Su comportamiento durante el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, producido durante la votación de investidura de Calvo Sotelo, que tenía lugar en el Congreso de los Diputados, realzó su prestigio entre la sociedad española.

Por su labor política, le fue concedido el título de duque de Suárez. Tras abandonar la UCD fundó un nuevo partido, el Centro Democrático y Social (CDS), con el que concurrió a las elecciones generales de 1982, 1986 y 1989. Resultó elegido presidente de la Internacional Liberal en 1989. Abandonó la política activa, tras el fracaso del CDS en las elecciones municipales.

En septiembre de 1996, se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. En el año 2001 fallece su esposa de cáncer y el 2004 su hija mayor, de la misma enfermedad. Su hijo, Adolfo, fue candidato del Partido Popular a la presidencia de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha en 2003. En ese mismo año, con motivo de la candidatura de su hijo realiza su última aparición pública para apoyarle. Se hizo público que el ex presidente padecía una demencia senil degenerativa, o enfermedad de Alzheimer.

El 8 de junio de 2007 y con motivo del trigésimo aniversario de las primeras elecciones democráticas, el rey Juan Carlos le nombró caballero de la Orden del Toisón de Oro por su actuación en la Transición española, el cual le fue entregado el día 16 de julio de 2008.


Adolfo Suárez González falleció a las 15:03 del domingo 23 de marzo de 2014, en la clínica Centro de Madrid, donde permanecía ingresado a consecuencia de una neumonía reciente y como desenlace de la enfermedad degenerativa contra la que luchaba desde hacía once años.  

martes, 17 de octubre de 2017

RAFAEL SANZIO: Sagrada Familia del Cordero

Realizado en 1507, es un óleo sobre tabla, de 28 X 21,5 cm.

Rafael abandonó Perugia y se trasladó a Florencia en 1504, durante cuatro años aprendió de Leonardo y Miguel Ángel. Su dominio del clasicismo se percibe en una serie de madonne, una de ellas es esta Sagrada Familia del Cordero, inspirada en el dibujo preparatorio de Leonardo da Vinci para el altar mayor de la Annunciata de Florencia. La composición mostraba a santa Ana sujetando a la Virgen, quien trataba de impedir que su hijo abrazase al cordero. Esa doble acción fue interpretada por fray Pietro de Novellara, como la Iglesia -personificada por santa Ana- asumiendo el sacrificio de Cristo -a quien alude el cordero- pese al gesto de la Virgen, que se muestra reacia a aceptarlo. La tabla de Rafael muestra a la Virgen, el Niño y el cordero, pero santa Ana ha sido sustituida por san José. La comunicación entre los personajes viene subrayada mediante la disposición de los cuerpos y la dirección de las miradas.

El paisaje está lleno de elementos arquitectónicos que, no son italianos y deben estar tomados de grabados nórdicos. Igualmente, el cordero y la recreación de la naturaleza, sugieren el estudio por parte de Rafael de obras de Hans Memling. Los rasgos de la Virgen, singulares en la producción de Rafael, se asemejan a los de la Madonna dei Garofani.
El dibujo preparatorio se conserva en el Ashmolean Museum de Oxford. La radiografía ha revelado cambios en la posición del cordero y la mano izquierda del Niño, así como la inclusión tardía del árbol detrás de san José.


Se desconoce quién fue el primer propietario de la obra, aunque se ha sugerido recientemente que pudo ser algún miembro de la familia Montefeltro Della Rovere, y que podría haberse realizado coincidiendo con una breve estancia de Rafael en Urbino en 1507. Después ingresó en la colección real española, que el pintor Carlo Maratta compró para el rey Felipe V en 1724. Depositada en el monasterio del Escorial, pasó al Museo del Prado en 1837.

JOSÉ MARÍA AZNAR LÓPEZ

Nacido en Madrid el 25 de febrero de 1953, procedente de una familia de origen navarro, el abuelo Manuel Aznar Zubigaray, fue embajador d...