viernes, 19 de enero de 2018

JOSE SANTIAGO GARNELO Y ALDA: ¡A la guerra!

Óleo sobre lienzo de 222 X 148 cm. Su puede ver en el Museo Garnelo.

JOAQUIN AGRASOT JUAN: Un jardín valenciano

JOAQUIN AGRASOT JUAN

UN JARDÍN VALENCIANO: Óleo sobre lienzo de 61X116 cms 

En el Museo de Bellas Artes de Valencia.

LOS REINOS DE TAIFAS-La Taifa de Tortosa

Labib al-Fatá, era un eslavo, antiguo liberto de Almanzor, que detentaba el poder en aquella región hacia 1009. Cuando se produjeron los sucesos de Córdoba, constituyó inmediatamente su taifa titulándose malik (rey). Durante su mandato, el régulo de Zaragoza Mundir al-Mansur se apoderó de la ciudad y lo expulsó del reino, aunque por poco tiempo, ya que fue defendido y repuesto por Mubarak, régulo eslavo de Valencia que gobernaba conjuntamente con Muzaffar.

Entre los años 1017 y 1019 murieron los régulos de Valencia y sus ciudadanos ofrecieron el poder a Labib, que a su vez asoció el reino a Muyahid de Denia. En un principio gobernaron conjuntamente, pero las diferencias entre ellos hicieron que Labib abandonara pronto Valencia y regresara a Tortosa. Como todos los régulos eslavos de Levante, Labib reconoció en 1035 al falso califa Hisham II, patrocinado por el régulo de Sevilla.
Hacia 1039 o 1940, Labib murió, seguramente, en Tortosa.
Muqatil Sayf al-Milla, fue el segundo régulo, también eslavo liberto de Almanzor, y tomó el título honorífico de Sayf al-Milla (espada de la comunidad). Fue cliente de Almanzor en Córdoba y no se sabe si depuso a su predecesor o lo sucedió antes de morir. También reconoció al falso califa Hisham II. En 1053, a pesar de las buenas relaciones que tenía con los demás eslavos de Levante, fue atacado cerca de Tortosa por el ejército de un grupo de ellos aposentados en Játiva que lo derrotaron y mataron. Su cabeza fue entregada a Abd al-Aziz, régulo amirí de Valencia.
Yalá al-Amirí, fue el tercer régulo del reino de Tortosa y lo pusieron los amiríes de Valencia, cuando se deshicieron de Muqatil. Tomó el título honorífico de su predecesor. Debió morir en 1057, pues de este régulo sólo se sabe el inicio y final de su reinado por la acuñación de unas monedas con su nombre y con esas fechas. Todo lo demás se desconoce.
Nabil al-Fatá, fue el cuarto y último régulo eslavo de la taifa. El hecho de que Tortosa fuera una próspera ciudad con un puerto de gran actividad comercial, hizo que fuera muy apetecida por al-Muqtadir de la taifa de Zaragoza y por el conde de Barcelona Ramón Berenguer I. La estrecha amistad y la actitud de casi sumisión que Nabil mantuvo con el conde, motivó que los habitantes de la ciudad creyeran que el régulo entregaría la ciudad al conde cristiano. Ello provocó una sublevación de la población que acabó con el asesinato de Nabil en 1060. 
En aquel año y después de aquellos sucesos, los tortosinos, que compartían intereses políticos y económicos con el reino taifa de Zaragoza, ofrecieron el reino a al-Muqtadir.
Ahmad ben Sulayman al-Muqtadir, régulo de Zaragoza, ocupó, al parecer de forma pacífica, el reino de Tortosa. A partir de aquella fecha de 1060, éste quedó englobado en el reino taifa de Zaragoza hasta 1081, fecha en la que murió al-Muqtadir.
Mundir, a la muerte de su padre al-Muqtadi en 1081, se hizo, en un reparto con su hermano Yusuf, con los territorios de Tortosa, Lérida y Monzón, convirtiéndolos en una nueva taifa separada de la de Zaragoza. También, desde aquella fecha, reinó en la taifa de Denia, de la que ya era gobernador por mandato de su padre en 1076. En 1087, Mundir intentó, con la ayuda del conde de Barcelona Berenguer Ramón II, apoderarse de Valencia, pero tuvo que retirarse ante la llegada de tropas toledanas y castellano-leonesas.
Mundir murió en 1090 y fue sucedido por su hijo Sulayman.
Sulayman ben Mundir Sayyid (o Sad) al-Dawla, sucedió a su padre siendo un niño y tomó el título honorífico de Sayyid (o Sadal-Dawla. Reinó bajo la tutoría de una poderosa familia hasta que el reino fue conquistado por los almorávides. Primero cayó Denia en 1092, y luego, entre 1102 y 1110, el resto del reino.


jueves, 18 de enero de 2018

JOSE SANTIAGO GARNELO ALDA

Nació en Enguera (Valencia) el 25 de julio de 1866 y murió en Montilla (Córdoba) en 29 de octubre de 1944, a donde se había trasladado su familia cuando tenía dos años. Hijo de José Ramón Garnelo Gonzálvez (médico y pintor) y de su segunda esposa Josefa Dolores Alda Moliner.


Cursó estudios en Montilla y bachillerato en el Instituto Aguilar y Eslava de Cabra. Continuó estudios de Filosofía y Letras en Sevilla, pero los deja para estudiar pintura entre 1883 y 1885 en la Escuela Superior de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría en la ciudad de Sevilla. Continúa en 1885 los estudios de pintura en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando en Madrid donde tiene como profesor al pintor Casto Plasencia Maestro. Fue pensionado en la Academia de España en Roma, donde pudo estudiar pintura histórica y entablar amistad con Joaquín Sorolla entre otros. 


En 1893 de vuelta en España es nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza, y es nombrado académico de número de la Escuela Provincial de Bellas Artes de Zaragoza. En 1915 es nombrado subdirector del Museo del Prado de Madrid, cargo que desempeñará hasta 1918 en que dimite a consecuencia de un robo acontecido en el museo y del que en primera instancia se le quiso responsabilizar.

JOAQUIN AGRASOT JUAN: Trato entre Huertanos

JOAQUIN AGRASOT JUAN

TRATO ENTRE HUERTANOS: Óleo sobre lienzo de 44X83 cms 

En Colección Particular.

CASTILLA: Convento de San Miguel de Pedroso

Fundado un 24 de abril del año 759, en un pequeño pueblo cerca de Belorado, llamado San Miguel de Pedroso, o Petroso, como se denominaba en esa época, y que estaba situado en plena Riojilla Burgalesa. Era la primera fundación monástica femenina de Castilla. La primera cita al Petroso aparece en el documento fundacional del monasterio: «…monasterium Sancti Michaelis, qui est situm in suburbio de Petroso, uxta quadam flumine nomine Tirone». Este documento está recogido en el Cartulario Galicano del Monasterio de San Millán, siendo más antiguo del mismo. En él se habla de la primera fundación monástica femenina de Castilla en época de Fruela I por la abadesa Nunnabella: “En el nombre de la santa e individua Trinidad. Yo, la abadesa Nunnabella, propuse y cuidé de ofrecer y encomendar mi cuerpo y alma a este santo monasterio, que proporcioné cerca del río Tirón y dispuse que fuese consagrado con reliquias del Arcángel San Miguel, de los apóstoles San Pedro y San Pablo y de San Prudencio, y mis hermanas y yo prometimos, en presencia del glorioso rey Fruela y del obispo Valentín, el día octavo antes de las calendas de mayo de la era setecientos noventa y siete, vivir aquí observando la santa regla”. Y lo firma el presbítero Luponio.
Nunnabella, Nonna Bella o Nuña Bella es la abadesa en el momento de la constitución del monasterio femenino de San Miguel de Pedroso y la acompañaron otras 27 monjas cuyos nombres son: Maria, Amunna, Monnia, Eilo, Donna, Scemena, Unma, Munnoza, Scemena, Urbana, Ginta, Alduara, Sancia, Maria, Auria, Anderazo, Munnata, Eugenia, Clarea, Susanna, Muniadonna, Tota, Anderquina, Flamina, Guntroda, Gometiza y Urraca. La fundación se realizó en presencia del rey Fruela I, el obispo Valentín y el presbítero Lupiano.

El monasterio debió sufrir las abundantes razias que entre los años 767 y 796 hicieron por esta zona los emires de Córdoba y que provocaron que el reino asturiano se replegara más al Norte. El monasterio, si perduró estos años, lo hizo bajo dominio musulmán, bien del emirato o bien de la familia Banu Qasi, que también dominaba el resto de la actual la Rioja. No será hasta fines del siglo IX o inicios del X cuando de nuevo vuelve a formar parte del reino asturiano.
La siguiente mención es del año 945. El patrimonio del monasterio se ve incrementado también con donaciones particulares entre los años 971 y 1033. Esta es la relación de donaciones recibidas hasta que el rey García III de Navarra dona el monasterio a San Millán de la Cogolla (1049):
-  971, Doña Mayor se entrega a San Miguel de Pedroso con todas sus posesiones, tierras y collazos en Leiva.
- 6 abril de 972, Tello Gutiérrez y su hermano Vela donan una serna a San Miguel de Pedroso en Valdealbín.
- 7 noviembre 1006, Momadoña, en la hora de su muerte, confirma las donaciones que había hecho a San Miguel de Pedroso.
- 12 noviembre 1006, Momadoña se entrega al monasterio de San Miguel de Pedroso en la hora de su muerte y confirma las heredades por ella donadas.
- 1006, Sancho Navarro y su mujer Momadoña donan a San Miguel de Pedroso y a su abadesa Elvira varias tierras en Junquera.
- 6 agosto 1025, Oveco Assúrez y sus hermanas donan a San Miguel de Pedroso y a su abadesa Elduara sus heredades en Montañana, Orón, Ameyugo, Loranco, Redecilla y más lugares.
- 1028, Doña Jimena de Soto se entrega al monasterio de San Miguel de Pedroso y dona todas sus heredades. En este documento se menciona a Mayor García, hija del conde García Fernández de Castilla (cometissa domna Maiore). Es posible que se alojara aquí tras tener que abandonar sus dominios en Ribagorza y que fuera abadesa de este monasterio.
- 1029, Muño Sancho y Anderazo Muñoz entregan al monasterio de San Miguel de Pedroso y a su abadesa Gotosus heredades en San Lorenzo.

- 1033, La abadesa Alduara dona una viña a San Miguel de Pedroso en Sabugo.
Tras el dominio del condado de Castilla por Sancho III de Navarra y el nombramiento de su hijo Fernando Sánchez como conde, el condado de Castilla fue seccionado y la parte oriental fue incorporada al reino de Pamplona. San Miguel de Pedroso pertenecerá desde el 1035 al rey García Sánchez III. Precisamente será este rey y su esposa Estefanía quienes en el año 1049 firman la carta de donación del monasterio de San Miguel con todas sus pertenencias, bienes y derechos territoriales al de San Millán de la Cogolla. El proceso viene explicado en dos documentos:

- 1049, García III el de Nájera agrega a San Millán el monasterio de San Miguel de Pedroso y la villa de Pauleja, con todas sus dependencias, y vende al cenobio el tributo de madera que pagaban anualmente los pobladores de Villagonzalo, Cordovín, Terrero, Villajúniz y Ventosa al palacio real de Nájera.  
-  1049, García III el de Nájera deslinda los términos de los monasterios de San Miguel de Pedroso y San Salvador de Vallejóvit y San Mamés de Puras, a cuyos habitantes concedió comunidad de pastos con los vecinos de Pedroso, Tosantos, Magazos y Puras.


En torno al 1060, siendo Fernando I rey de León, San Miguel vuelve al dominio leonés. Pero es ya bajo Alfonso VI cuando volvemos a tener noticias de él. A partir de esta época, o quizás bajo el dominio pamplonés, se aprecia que el monasterio ya ha dejado de ser femenino y que en su lugar existe un priorato dependiente de San Millán de la Cogolla:
- 1090, Íñigo y Diego Oriol ofrecen a San Millán sus posesiones en Villagalijo, incorporándolas a San Miguel de Pedroso.
- Entre 1095 o 1097, el abad García, de San Millán cede al monasterio de San Miguel de Pedroso las villas de Rehoyo, Sagrero, Terrazas y Redecilla, con todas sus dependencias.
- 1099, El prior Muño de San Miguel de Pedroso, tras un juicio presidido por el rey Alfonso VI, ratifica la propiedad de una heredad en Redecilla de la que algunos hombres de campo querían apropiarse.
La última mención documental conocida es del año 1214, a partir de aquí no tenemos más documentos. El monasterio fue abandonado, y hoy en día no queda ningún resto de él, únicamente una placa hecha de azulejo recuerda el 1250 aniversario de la fundación del cenobio en la localidad. 

No podemos abandonar el tema sin hacer una pequeña mención al molino de San Miguel. Es una joya de la arquitectura burgalesa, de origen medieval y relacionado con el establecimiento de las monjas en San Miguel de Pedroso, al tiempo que es el más antiguo en funcionamiento de Castilla y León. Tenía como misión principal moler cereales para consumo de los animales de labor en la época medieval.


La recuperación del molino se realizó siguiendo al pie de la letra su diseño original. Cabe destacar, que el uso de la fuerza del agua para la molienda se sitúa históricamente en España en la ocupación árabe. Incluso en el lenguaje propio de los molinos se mantienen palabras derivadas de esa lengua. Los molinos eran propiedad de los señores y los campesinos tienen que acudir a ellos y pagar una determinada cantidad de grano o harina llamada “moldura” que en Castilla y León se conoce con el nombre de “maquila”. Con posterioridad, los molinos pasaron a manos de las órdenes religiosas militares, abadías, señores laicos y cabildos o monasterios que ejercen el monopolio del transporte de la granada y de la harina.

JUAN II el Grande, rey de Aragón

Juan II tuvo los títulos de: duque de Peñafiel, rey de Aragón y rey Navarra, fue el segundo hijo de Fernando I de Antequera y de Leonor Urraca de Castilla, condesa de Alburquerque. Nació en la localidad vallisoletana de Medina del Campo el 29 de junio de 1398.

Desde 1415 a 1416 representó a su padre en el gobierno de Sicilia y Cerdeña como lugarteniente general. De regreso a España ayudó a su hermano, el rey Alfonso V el Magnánimo, en los problemas habidos en Castilla con Álvaro de Luna, valido del rey castellano Juan II. En 1419 contrajo matrimonio con Blanca de Navarra, hija de Carlos III el Noble y viuda de Martín el Joven. Este matrimonio le convirtió en rey consorte de Navarra. De esta unión nacieron cuatro hijos, Carlos de Viana, Juana de Aragón, Blanca de Aragón y Leonor de Navarra. Pero Juan vivió ajeno a los asuntos de Navarra, gobernada por su esposa, y entregado plenamente a los castellanos. Así, y para ayudar a su hermano, Alfonso V, participó en la fracasada campaña por la conquista de Nápoles en 1435.

En 1441, al morir su esposa, Blanca I, incumplió el testamento y no le entregó la corona a su hijo Carlos, príncipe de Viana, sino sólo la lugartenencia de Navarra lo que provocó el descontento en el reino navarro. Enfrentado con Castilla, fue derrotado en Olmedo en 1445, con lo que se puso fin a la influencia del partido aragonés en los asuntos castellanos.

Contrajo de nuevo matrimonio en abril de 1444 con Juana Enríquez, hija de Fadrique Enríquez, Almirante de Castilla y rival de Álvaro de Luna. Era Juana una mujer ambiciosa e indomable que dominaba a su padre, para influir en los asuntos de Castilla. De este segundo matrimonio nacería Fernando, que sería el heredero del reino aragonés y se casaría con Isabel de Castilla; Leonor y María, que murieron en la infancia; y Juana, que casaría con Ferrante, hijo natural de Alfonso V y rey de Nápoles. Tuvo, además, varios hijos naturales.

El descontento de Carlos de Viana y las cada vez más agravadas diferencias con su padre, desembocaron en una guerra civil entre los beaumonteses, partidarios de Carlos, y los agramonteses, defensores de la causa de Juan. Padre e hijo se enfrentaron en 1452 en Aybar, donde Carlos fue derrotado y hecho prisionero y desheredado. Juana Enríquez, en avanzado estado de gestación, abandonó Estella y se trasladó a Aragón, donde dio a luz, en Sos, a su hijo Fernando. Decidida a que su hijo fuera el futuro rey de Aragón, mostró toda su aversión hacia Carlos que una vez liberado, a petición de las Cortes de Lérida, marchó a Nápoles en busca de la protección de su tío Alfonso V. 

En 1454, Juan, fue nombrado por su hermano Alfonso lugarteniente de los reinos de Aragón y Cataluña. Cuatro años más tarde se produjo la muerte de el Magnánimo dejándole el trono de Aragón y los condados catalanes. Entretanto, el conflicto con su hijo Carlos seguía latente, llegando a repercutir en Cataluña donde las Cortes reunidas en Lérida en 1460 pidieron a Juan II que liberara a su hijo y le obligaron a acatar en 1462 la “Capitulación de Villafranca del Penedés”, donde se le prohibió entrar en Cataluña sin permiso y se le limitaba notablemente la autoridad regia. En medio de estas negociaciones, fallecía Carlos, el 23 de septiembre de 1461, a consecuencia de una enfermedad pulmonar o envenenamiento, como se llegó a especular señalando a su madrasta Juana Enríquez. Lo cierto es que con la muerte de Carlos el camino quedaba despejado para que Fernando, el hijo de ésta, heredara el trono de Aragón.


El incumplimiento de lo pactado en Villafranca y la muerte del príncipe de Viana provocaron la guerra civil catalana, que coincidió con el levantamiento campesino iniciado en febrero de 1462 conocido como la “revuelta de los payeses de remensa”. El rey logró mantener la fidelidad de Aragón, Valencia y Sicilia frente a la revuelta de Cataluña, donde se le consideró desposeído de la Corona. Un ejército de la Generalitat, bajo el mando de Roger Pallarés, sitió a Juana y a su hijo en su fortaleza de Gerona. Pero la enérgica reina supo defenderse, durante cuatro meses, hasta que llegaron las tropas del rey que, apoyadas por tropas del rey francés, obligaron a levantar el cerco.

Cataluña continuó su guerra contra Juan, ofreciendo el gobierno del Principado a quien mejor ayuda quisiera ofrecerles. Enrique IV de Castilla fue nombrado conde de Barcelona y señor del Principado, pero la nobleza castellana le forzó a abandonar Cataluña a su suerte. La misma oferta recibió el rey Pedro de Portugal y fue el mismo Fernando, con trece años, el que, al mando del ejército, venció en Calaf al portugués, que moría poco después. Juan II, ciego y con setenta años, continuó su acoso y, al fin, en 1472, consiguió entrar con sus tropas en Barcelona, obligando a los rebeldes a rendirle obediencia. En octubre de ese mismo año la guerra acababa con la “Capitulación de Pedralbes”.
Escudo de armas de Juan II

La última aventura de Juan II fue el intento inútil de querer recuperar el Rosellón y Cerdeña, territorios de los que se había apoderado Luis XI de Francia durante la guerra de Cataluña a cambio de su ayuda militar. Finalmente, a Juan II le llegó la muerte por vejez en Barcelona, el 19 de enero de 1479, siendo enterrado en Poblet.


A pesar de que sus contemporáneos le otorgaron el título de Grande, sus procedimientos fueron siempre condenables. Siendo infante de Aragón, fue vasallo rebelde de Castilla y rey de Navarra al arrebatarle el trono que legítimamente correspondía a su hijo. Su hija Leonor, hija de su primer matrimonio, heredó el reino de Navarra y Fernando, hijo de su segunda unión, que ya era rey de Castilla por su matrimonio con Isabel I la Católica en 1469, heredó el reino de Aragón y los condados catalanes. Juana Enríquez no pudo asistir a la boda de su amado hijo, pues murió en 1468 a consecuencia de un cáncer de pecho.

miércoles, 17 de enero de 2018

Grumman F6F Hellcat

El teatro de operaciones del Pacifico destacaba por sus largas distancias, por lo que la aviación embarcada en portaviones jugaba un papel crucial.  Aviones japoneses y americanos se batirían durante 4 años para decidir el control de los cielos. El principal caza embarcado de Japón era el Mitsubishi A6M2, mas conocido como “Zero”. Este aparato gozaba de un enorme alcance, excelentes prestaciones a baja cota, excepcional maniobrabilidad a bajas velocidades y más que adecuada potencia de fuego. A su contra tenía una deficiente protección, un mediocre comportamiento a altas velocidades y escasa capacidad de picado. La clave del éxito del Zero se debía a sus pilotos, un verdadero grupo de élite con entrenamiento de primera.
Los aliados occidentales, metidos de lleno en la guerra contra Alemania, operaban aviones considerados de segunda: Hawker Hurricanes, Brewster Buffalo, P-39 y P-40. Estos modelos eran en general inferiores o muy inferiores al Zero. El de mayor éxito fue el P-40, que utilizaba su mayor tasa de picado, potencia de fuego y resistencia frente a los aviones enemigos. El principal caza embarcado de la USN era el F4F Wildcat, un avión desarrollado a finales de 1935. Era inferior al Zero, y muchos fueron derribados en los primeros meses de la guerra, pero a medida que se mejoraron las tácticas, las pérdidas se redujeron. El Wildcat era empleado en tácticas de grupo y  utilizaba su mayor tasa de picado y resistencia para hacer frente a los mas maniobrables Zeros.
El Hellcat comenzó a ser diseñado como el sustituto del Wildcat. Los primeros trabajos comenzaron en la primavera de 1938 y el proyecto evolucionó hasta convertirse en el G-50, denominación interna de la compañía Grumman. El avión conservaba un aspecto muy similar al Wildcat pero sus prestaciones eran ampliamente superiores. La USN ordenó dos prototipos G-50 el 30 de Junio de 1941, estos ejemplares se denominaron XF6F-1 y XF6F-3, la diferencia entre ambos radicaba en el motor. El XF6F-1 montaba un motor radial Wright R-2600-10 Cyclone, de refrigeración por aire y 14 cilindros, mientras que el XF6F-3 estaba equipado con un  R-2800-10 Double UASP dotado de un turbocompresor. El XF6F-1 voló por primera vez el 26 de Junio de 1942, a los mandos de Bob Hall.

El programa se vio beneficiado en Julio de 1942 por la captura de un Zero. El 4 de Junio de 1942 aviones japoneses atacaron una base holandesa, uno de los Zeros recibió varios impactos que afectaron los conductos de aceite. El piloto,  Tadayoshi Koga, sabia que no podía llegar al portaviones Ryujo, por lo que intentó aterrizar en la isla de Akutan. Esta había sido designada como aeropuerto de emergencia por los japoneses y en la zona había un submarino japonés preparado para recoger a pilotos derribados. Intentó aterrizar en una pradera pero el tren de aterrizaje se atascó y el avión se dio la vuelta, como consecuencia del accidente el piloto se rompió el cuello y falleció. Dos Zeros habían escoltado al aparato en su intento de aterrizar, con ordenes de destruir el Zero para que no cayese en manos enemigas. Sin embargo, como no sabían si el piloto había fallecido, decidieron regresar al portaviones.
El 10 de Julio un Catalina descubrió los restos del Zero y rápidamente se mando un equipo de evacuación. Salvo los conductos de aceite y la hélice el avión estaba intacto. El Zero era un A6M2 Modelo 21 producido el 19  Febrero de 1942. La hélice resulto ser una copia del modelo Hamilton Standard, por lo que no hubo ningún inconveniente en sustituirla. Fue trasladado a las instalaciones de la compañía en California, donde fue comparado a los XF6F-1/3. Los resultados llevaron a Grumman a instalar un nuevo motor, ya que el Zero era superior al XF6F-1 en trepada y velocidad máxima. Finalmente se montó un Pratt-Whitney Double Wasp R-2800, el mismo que el de F4U y P-47, que daba 2000 hp al despegar y 1975 hp a 5182 m. La velocidad máxima del XF6F-1 aumentó hasta 604 km/h, 57 más rápido que el Zero.
Se procedió a la producción del Hellcat. El prototipo final se denominó XF6F-3 y voló por primera vez el 30 de Julio de 1942 a los mandos de Hall. El único problema importante fueron las excesivas vibraciones en la cola, pero se soluciono rápidamente reforzando la estructura. Tras este cambio se autorizó la producción del F6F-3.

La producción del Hellcat comenzó en la Factoría No 3 de Bethpage, construida para producir este caza. El primer ejemplar voló el 3 de Octubre de 1942 a los mandos de Seldom "Connie" Converse. La producción comenzó, aumentando rápidamente. El Hellcat representaba perfectamente la filosofía de diseño de Grumman: “Hazlo resistente, hazlo fiable, hazlo simple”. No era un caza demasiado elegante, pero era fácil de producir y extremadamente robusto. De hecho, los pilotos apodaban a Grumman la “fabrica del acero”. La mayor parte del fuselaje era construido mediante paneles de metal. La cabina era espaciosa y la visibilidad hacia el frente excelente, no así hacia atrás. En tamaño, el Hellcat era uno de los cazas más grandes de la guerra, siendo un poco más pequeño que un P-47 Thunderbolt. Para facilitar los aterrizajes se montó un ala de 31 m², la más grande de la Segunda Guerra Mundial para este tipo de cazas, en comparación, la del P-47 es de 27.8 m². A primera vista esto el Hellcat puede parecer demasiado grande como para operar desde un portaviones, pero Grumman, es experta en aviones embarcados, sabía que necesitaba un caza de amplias dimensiones. Comparado con un Zero, es casi el doble de pesado, pero 30 mph mas rápido y con 483 millas más de alcance.
El Hellcat fue declarado operacional en Marzo de 1943, tras haber realizado varias pruebas en un portaviones. El primer escuadrón en recibir el F6F fue el VF-9, basado en el USS Essex. Tras 9 meses se habían re-equipado 15 escuadrones de la USN. Los Marines por su parte solían utilizaban el Corsair, de mejores prestaciones pero mas difícil de volar. El Wildcat pasó a tareas de escolta en áreas menos expuestas. Con la entrada del Hellcat en servicio la guerra aérea en el Pacifico iba a sufrir un cambio drástico.
El F6F Hellcat pasará a la historia como el avión que destruyó el poderío aéreo japonés. Esta oficialmente acreditado con la destrucción de 4947 aviones, el 80% del total. El 31 de Agosto de 1943 entro en combate por primera vez, cuando varios F6F-3 de los escuadrones VF-5 y VF-9 (USS Yorktown) atacaron objetivos enemigos en las Islas Marcus, situadas a 1127 kms del suroeste de Japón. A medida que los pilotos americanos adquirían confianza con el nuevo avión las bajas japonesas aumentaban. En Guam un grupo de 49 aviones japoneses sufrió un salvaje ataque de Hellcat cuando se dirigían al aeropuerto de Orote. Los F6F derribaron 30 aparatos y los otros 19 quedaron tan dañados que se estrellaron al aterrizar. El piloto Ralph Hanks se convirtió en un as instantáneo al derribar 5 aviones en 5 minutos.

Frente al Zero el Hellcat era terriblemente superior en potencia de fuego y protección. Una ráfaga de sus seis ametralladoras de 0.50 era suficiente para destruir cualquier avión japonés. A velocidades bajas la maniobrabilidad del Zero era superior, pero el Hellcat era mejor a grandes velocidades. La tasa de alabeo, picado, techo y velocidad máxima también eran favorables al americano. La trepada variaba con la altura, siendo el F6F superior a partir de 10000 pies. Estaba claro que el caza americano podía dictar las condiciones del combate, y si utilizaba sus ventajas con inteligencia, era muy difícil que fuese derribado. Otro punto a favor era que el Hellcat se parecía mucho al Wildcat, y cuando los pilotos enemigos se daban cuenta generalmente ya era muy tarde.
La primera gran prueba ocurrió en Diciembre de 1943. Un grupo de 100 Hellcat se enfrento a un número similar de aviones japoneses, de los cuales la mitad eran Zeros. Los Hellcat consiguieron derribar 28 aviones con unas perdidas de 3 aparatos. La mayor victoria de los Hellcat tuvo lugar en la batalla del mar de Filipinas, durante el 19/20 de Junio de 1944. Los pilotos recuerdan esta confrontación  como “El tiro al pavo de las Marianas”. La invasión de estas islas derivó en una de las mayores batallas aeronavales de la historia. La flota japonesa estaba formada por 9 portaviones, con 450 aviones, junto a un gran número de destructores, cruceros y otros navíos auxiliares. El mando estaba regentado por el Almirante Jisaburo Ozawa. La Task Force americana, mandada por el Almirante Mitscher por su parte contaban con una flota 15 portaviones, con 900 aviones, y numerosos buques de apoyo.
El 19 de diciembre, a las 10:00 ambos bandos se habían localizado y lo japoneses lanzaron 70 aviones contra la USN. Fueron detectados por los radares americanos, cuando aún se encontraban a 150 millas, se ordenó el despegue de los Hellcat. Cientos de Hellcat trituraron a los aviones japoneses, de los que solo sobrevivieron 24, de estos solo uno pudo penetrar en la pantalla protectora y dañar muy ligeramente al acorazado South Dakota. Ozawa envió otra oleada de aparatos pero el resultado fue el mismo, 98 de los 128 aviones fueron derribados antes de llegar a la Task Force. Posteriormente se lanzaron otros 2 ataques con resultados muy similares. En total Ozawa había perdido 380 aviones y los resultados irrisorios. Los americanos perdieron 30 aparatos. La flota japonesa comenzó a retirarse durante la noche, perseguida por Mitscher y perdió los portaviones Taiho y Shökaku. Con esta derrota el destino de Japón quedaba sellado.
Tras la Segunda Guerra Mundial.  el Hellcat fue retirado de primera línea, siendo sustituido por el F8F Bearcat y aviones a reacción. Algunos F6F fueron utilizados como blancos aéreos, y varios ejemplares, repletos de explosivos, fueron lanzados contra puentes en la guerra de Corea. El escuadrón era denominado Unidad de misiles guiados 90 y operaba desde el USS Boxers. Se realizaron 6 ataques.

Tras la guerra se suministraron Hellcat a Argentina, Francia, Uruguay y Paraguay. La aviación embarcada francesa adquirió 124 F6F-5 y 15 F6F-5N entre 1950 y 1953. Estos aviones participaron en numerosos combates sobre los cielos de Indochina y eran operados desde los portaviones Arromanches, Lafayette y Bois Belleau. Los Hellcat franceses fueron dados de baja en 1960. Uruguay fue el último país en retirarlos en 1961.
Es muy probable que el Hellcat haya sido el caza mas decisivo en el Pacifico. Su entrada dio a la USN un avión netamente superior a cualquier modelo japonés de la época. El avión era potente, fiable, fácil de producir y muy noble, una característica muy importante si se tiene en cuenta el enorme número de pilotos entrenados por los EEUU. Siempre ha existido cierta rivalidad con el Corsair. Este ultimo era superior en prestaciones pero mas caro de producir y sobre todo más difícil de pilotar. Si se compara el coste se puede ver que dos Corsairs costaban lo mismo que tres Hellcats, y estos podían ser construidos más rápidamente. El Corsair tardó mucho tiempo en ser operado desde portaviones debido a los problemas de aterrizaje. Al final los británicos consiguieron desarrollar una técnica apropiada, pero para entonces la guerra ya estaba decidida. Aun así la mitad de las perdidas de Corsair se deben a accidentes. Por estas razones el Hellcat se convirtió en el verdadero caballo de batalla de la USN. 





martes, 16 de enero de 2018

CASTILLA: Fernán González

Vino al mundo en el Castillo de Lara, en la burgalesa Lara de los Infantes, aproximadamente en el año  910. Sus orígenes han estado desde antiguo mezclados con leyendas que entroncaban su familia con la de otros legendarios héroes. Existen pocos datos ciertos o verificables sobre los ascendientes del conde Fernán González. Su padre es Gonzalo Fernández, quien aparece como conde en Burgos en el 899 y conde de Castilla entre los años 912 y 915. Su madre se llama Muniadonna, noble de origen desconocido, y tuvo al menos un hermano: Ramiro González, muerto en el 936. Sus bisabuelos, por línea paterna, fueron Munio Núñez y Argilo, magnates que concedieron el fuero de Brañosera en el 824.


Su infancia transcurre en el castillo de Lara, y en el 931 reúne en su persona los condados de: Burgos, Castilla, Álava y de Lantarón y Cerezo. Ese mismo año, surge el enfrentamiento del rey Ramiro II de León, contra Alfonso Froilaz y sus hermanos. Enfrentamiento en el que el conde Fernán González tomó partido por Ramiro II. La victoria de éste fortalecerá la posición del conde.

El año 933, Abd al-Rahman III cruza el río Duero por Osma y San Esteban de Gormaz, invadiendo Castilla. El monarca leonés acudirá en ayuda de Fernán González, quién a pesar de ello vio como en el año 934, Álava y Burgos eran asoladas. Fernán González se unirá a León y Pamplona para luchar contra el califa cordobés. El conde castellano, tras la victoria de Simancas del año 939, cruzará el Duero y repoblará Sepúlveda un año después. Controlaba así un extenso territorio, lo que unido a su matrimonio con Sancha Sánchez, infanta pamplonesa hija de Sancho I Garcés y Toda, quien anteriormente había sido esposa del conde de Álava, Álvaro Herramélliz. De este matrimonio nacieron Gonzalo Fernández, Sancho Fernández, Munio Fernández, García o Garcí Fernández (futuro conde de Castilla),  Urraca Fernández, Muniadonna Fernández y Fronilde Fernández; le hizo sentirse fuerte y adoptar una actitud de rebeldía frente al rey leonés Ramiro II. Aparentemente la causa de esta rebeldía fue la entrega al conde de Monzón, Ansur Fernández, de las tierras comprendidas entre los ríos Cea y Pisuerga. Entrega a la que también se oponía Diego Muñoz, conde de Saldaña. A consecuencia de lo cual, Ramiro II reaccionó con dureza, encerrando en León a Fernán González y en el castillo de Gordón a Diego Muñoz. Sus dominios serán gobernados por el conde Ansur Fernández, conde de Monzón.

Pero mientras Ramiro castiga a sus rebeldes súbditos, la actitud de Abd al-Rahman III, no daba lugar a una situación cómoda para prescindir de estos dos poderosos condes. Por lo tanto, Ramiro II optó por liberarlos al año siguiente (945) y buscar una mejor alianza con Fernán González, casando a su hijo Ordoño con Urraca, una de las hijas del conde castellano, que de esta manera se convierte en el hombre fuerte del reino de León.


Unos años después, en el 956 moría el rey Ramiro II y le sucedía su primogénito Ordoño III, pero su hermano Sancho el Gordo, estaba dispuesto a disputarle el trono. Razón por la cual, pronto el reino leonés sufrió una guerra interna. Fernán González aprovechó estas luchas dinásticas, para fortalecerse aún más, convirtiéndose en árbitro de la política interior del reino leonés. Apoyó la causa de Sancho el Gordo y cuando éste fue vencido por su hermano Ordoño III, no tuvo otra opción que rendir pleitesía al rey.  Las necesidades impuestas por las guerras contra los musulmanes, hicieron olvidar estas divergencias, obligando a Fernán González a ponerse nuevamente a las órdenes de Ordoño III. Pero la repentina muerte de éste en Zamora, propició el ascenso al trono de Sancho I el Gordo.

Pero Sancho es un rey despótico, además de tener carencias por su excesiva obesidad, que incluso no le permiten montar a caballo, lo cual trae consigo que fuera creciendo el descontento entre los nobles. Fernán González, ha casado a su hija Urraca, viuda de Ordoño III, con Ordoño, hijo de Alfonso IV el Monje, de nuevo buscando consolidar su posición, y una vez más sintiéndose fuerte, encabeza una rebelión de magnates en el año 958, que obliga a Sancho I a abandonar León y refugiarse junto a su abuela, la reina Toda Aznárez, en Pamplona.

Fernán González propone y consigue que sea nombrado rey su yerno Ordoño IV, el Malo o el Jorobado. Pero entre tanto, Sancho I, se ha trasladado a Córdoba para someterse a una cura de adelgazamiento, al tiempo que consigue la ayuda militar de Abd al-Rahman III, para contraatacar. Fernán González se enfrenta, en defensa de Ordoño IV, a una coalición de pamploneses y cordobeses, siendo vencido y hecho prisionero por los navarros, en las cercanías de San Andrés de Cirueña el año 961, por lo que ante esta victoria, Sancho I, recupera el trono leonés.

Al-Hakam II, hijo y sucesor de Abd al-Rahman III, reclamó la entrega de Fernán González en pago por la ayuda prestada. Pero el soberano pamplonés, García Sánchez I, no está por la labor y prefirió pactar con el conde y dejarlo en libertad, no sin que antes jurara fidelidad a Sancho I. Libre Fernán González, regresa a Burgos, donde se encontraba refugiado Ordoño IV, obligándolo a abandonar Castilla y a separarse de su mujer y de sus hijos. Sancho I, incumplió el pacto hecho con Abd al-Rahman III para que le ayudara a recuperar el trono, por lo que Al-Hakam II se vio obligado a declararle la guerra.

Creyó Sancho I estaba convencido que la alianza que había fraguado con Pamplona, Castilla y los condes catalanes Borrell y Miró era más que suficiente para derrotar al califa cordobés. Pero calibró mal las fuerzas que se le oponían y, uno tras otro, los aliados fueron derrotados. En el 963 Castilla perdió San Esteban de Gormaz, fortificaciones mandadas reforzar por al-Hakam II, convirtiéndolas en una peligrosa cuña en tierras castellanas. Esta dolorosa derrota obligó a Fernán González a enviar emisarios a Córdoba para solicitar una tregua que durará hasta su muerte.


Fernán González muere en el año 970, dejando un condado mayor, unido y ligado a su familia, ya que a partir de ese momento será gobernado en exclusiva por su descendencia hasta el año 1028. Fernán González fue sepultado en el monasterio de Santa María de Lara. Posteriormente, se trasladó al monasterio de San Pedro de Arlanza y, tras su abandono por el proceso de desamortización, los sepulcros del conde y de su mujer se encuentran actualmente en la ex-colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias.

El tiempo y los intereses de algunos monasterios, convirtieron a Fernán González en un personaje distinto de lo que en realidad fue la figura histórica. El Poema de Fernán González, escrito unos trescientos años después de la muerte del conde, recoge muchas de esas historias que seguramente eran cantadas por juglares de Castilla pero que fueron escritas y amplificadas por el méster de clerecía a mayor gloria del monasterio de San Pedro de Arlanza. Es en este poema donde comienzan a aparecer multitud de hechos legendarios, sin base histórica, pero que han llegado a nuestros días confundiéndose con los datos históricos: su infancia junto a un carbonero en las montañas de la actual Cantabria; su designación como conde por aclamación del pueblo castellano frente al dominio leonés; la batalla y la conquista de Carazo a los musulmanes; la persecución del jabalí y el encuentro con el monje Pelayo en la ermita, que luego será el monasterio de San Pedro de Arlanza; las profecías de Pelayo; su victoria frente a Almanzor en la batalla de Lara; el enfrentamiento en la Era Degollada contra los navarros y sus aliados, que resultó con la muerte de Sancho de Navarra; el combate contra los tolosanos en el Ebro y la muerte de su conde; la batalla de Hacinas, con su dragón llameante y los ejércitos divinos comandados por Santiago y San Millán;  el episodio de la venta del caballo y el azor al rey Sancho de León; la prisión del conde en Cirueña y su posterior excarcelación por la infanta navarra Sancha; la efigie de piedra del conde y la batalla contra el rey García de Navarra; la acometida musulmana en Sahagún; la tercera batalla contra los navarros en Valpierre; la independencia de Castilla como pago de una deuda por la compra de un azor y de un caballo por el rey de León… Son muchas las leyendas en torno al conde castellano.


Es frecuente leer que el conde Fernán González es el responsable de la independencia de Castilla frente al reino leonés, el primer conde independiente de Castilla. Incluso existe una leyenda, que se cuenta en El Poema de Fernán González acerca del préstamo de un caballo y un azor al rey leonés durante tanto tiempo que, cuando el rey se vio obligado a devolver los intereses, comprobó que lo mejor era que Fernán González tuviera el dominio absoluto de Castilla. La realidad es que el condado de Castilla nunca fue independiente y siempre perteneció al reino de León. Lo que sí es cierto es que Fernán González logró unificar en una única demarcación y bajo un único poder un conjunto de territorios que hasta el 931 estaban fragmentados y que, desde ese momento, conformarán siempre Castilla. Además, al participar en los distintos conflictos en torno a los reyes leoneses, adquirió un gran poder y se convirtió en el árbitro de la política leonesa y en su hombre fuerte. Así es como logró coronar a su yerno Ordoño IV frente a Ordoño III. Y, por último, estableció una línea hereditaria en el condado de Castilla que perduró hasta el conde García Sánchez.


En conclusión, con Fernán González aparece Castilla como una entidad política bien definida, en expansión y con capacidad para influir de forma decisiva en las luchas de poder que acaecen en León y para oponerse en la frontera, con éxito, a las incursiones cordobesas. 

DESASTRES NAVALES: Desastre de las Islas Sorlingas

En este desastre se perdieron cuatro buques de guerra de una flota de la Marina Británica en las Islas Sorlingas el 22 de octubre de 1707. Más de 1.400 marineros perdieron la vida, convirtiéndose en uno de los desastres marítimos peores en la historia de las Islas Británicas. La causa principal del desastre fue la imposibilidad de los navegantes de calcular sus posiciones con exactitud.

En el verano de 1707, durante la guerra de Sucesión española, una fuerza británica, austriaca y holandesa bajo el mando del príncipe Eugene de Berza de Saboya sitió el puerto francés de Tolón. Gran Bretaña envió una flota conducida por el Comandante en Jefe de las Flotas Británicas, Cloudesley Shovell, los barcos tras llegar al Mediterráneo, atacaron Tolón causando daños a la flota francesa fondeada en el puerto. Sin embargo la campaña fue un fracaso, pues la flota aliada fue derrotada por unidades franco-españolas. Se ordenó a la flota británica poner rumbo a Portsmouth. La fuerza bajo el mando de Shovell, de veintiún barcos, comprendía entre otros quince barcos de línea.


Salió de Gibraltar el 29 de septiembre, con el buque insignia HMS Royal Anne, buque insignia del vicealmirante George Byng, y el contraalmirante John Norris. La salida se hizo con muy mal tiempo y chubascos constantes. Al pasar el Golfo de Vizcaya, camino de Inglaterra, el tiempo empeoró y las tormentas desviaron los barcos de su curso. Finalmente, durante la noche del 22 de octubre de 1707, entraron en el Canal de la Mancha. Se pensó que navegaban al Oeste de Ushant, puesto avanzado de la costa de Bretaña. Sin embargo, debido a la combinación del mal tiempo y la imposibilidad de de calcular exactamente su longitud, la flota en realidad, se acercaba a las Islas Sorlingas, antes de poder corregir su error, la flota golpeó contra las rocas y cuatro barcos se perdieron:

- el HMS Association, navío de 90 cañones, de la escuadra mandada por Edmund Loades, golpeó contra la Roca de Gilstone, de las rocas occidentales a las 20:00 y se hundió, ahogándose sus 800 hombres y el propio almirante Shovell. Le seguía en la formación el San Jorge, su tripulación vio al buque insignia desaparecer en pocos minutos. El San Jorge también golpeó contra las rocas y sufrió daños, aunque logro llegar a tierra entre Tresco y San Martín.


- un navío de 70 cañones, mandado por el capitán Robert Hancock, perdiéndose todos los tripulantes. Los restos están a unos cientos metros de distancia del obispo Rock, su pecio está a unos 130 pies de profundidad.

- un navío de 50 cañones mandado por el capitán Guillermo Coney, naufragó en el obispo Rock. El único superviviente fue George Lawrence, que había trabajado como carnicero antes de afiliarse al equipo de Romney como oficial de intendencia.

- una cañonera mandada por el capitán Francis Percy, que golpea contra la Roca de Gilstone Externa como la HMS Association, pero a diferencia del buque insignia fue levantada por una ola. Percy logró conducir su dañado barco al sur de las Rocas Occidentales, entre Santa Inés y Annet, pero se hundió cerca de la Roca de Menglow, perdiendo a 28 tripulantes, de los 40 de dotación.

El número exacto de oficiales, marineros e infantes de marina que murieron en el hundimiento de los cuatro barcos es desconocido. Las declaraciones varían entre 1.400 y más de 2.000, siendo uno de los mayores desastres marítimos en la historia británica. Durante días los cuerpos siguieron llegando a las orillas de las islas junto con los restos de los buques de guerra y efectos personales. Muchos marineros muertos se sepultaron a la isla de Santa Inés. El cuerpo del almirante Shovell, junto con sus dos hijastros y su capitán de bandera, Edmund Loades, aparecieron en la Cala Porthellick en Santa María, al día siguiente, casi siete millas de donde la Association naufragó. Más tarde, en este sitio se erigió un pequeño monumento conmemorativo. Shovell fue sepultado en la playa en Santa María. Por orden de la reina Anne se exhumó su cuerpo, se embalsamó y se llevó a Londres, enterrándole en la Abadía de Westminster. Su monumento de mármol, está en el pasillo del coro, y fue esculpido por Grinling Gibbons. Hay un monumento conmemorativo que representa el hundimiento de la Association en la iglesia de Narboroughs de Knowlton cerca de Dover.

Una leyenda asociada con el desastre, alega que un marinero del buque insignia trató de advertir a Shovell que la flota estaba fuera del curso, pero el Almirante le hizo ahorcar por incitar al motín. La historia primero apareció en las Islas Scilly en 1780, de donde el marinero era natal, razón por la que reconoció las aguas que estaban cerca de su casa. Se afirma que la hierba nunca crecerá en la tumba donde Shovell se sepultó primero en la Cala Porthellick debido a su acción tiránica contra un isleño. Los historiadores han desacreditado repetidamente la historia, al carecer de cualquier prueba en documentos contemporáneos.


A menudo se cuenta otra historia, en la que se dice que Shovell estaba vivo, cuando alcanzó la Cala Porthellick, pero fue asesinado por una mujer por su anillo de esmeraldas, que le había dado su amigo el capitán James Lord Dursley. En esa época las Scillies tenían una reputación salvaje e ilegal. Según una carta escrita en 1709 por Edmund Herbert, que fue enviado a Scilly por la familia Shovell para ayudar a localizar y recuperar artículos que pertenecieran al almirante, el cuerpo fue encontrado por dos mujeres. La viuda de Shovell, Elizabeth, había ofrecido una recompensa importante, por la recuperación de cualquier propiedad de la familia. Se afirma que el asesinato sólo salió a la luz aproximadamente treinta años más tarde cuando la mujer, en su lecho de muerte, sacó el anillo robado y admitió a un clérigo que había matado al almirante. El clérigo lo devolvió al Tercer conde de Berkeley, aunque varios historiadores dudan de la leyenda de asesinato ya que no hay registro de la devolución del anillo, y la historia de la confesión en el lecho de muerte no es verificable.

La destrucción de una flota de la Marina Británica en aguas propias, trajo una gran consternación a la nación. Una investigación posterior decidió que la causa principal de la catástrofe era la imposibilidad de los navegantes, para calcular exactamente su longitud. Esto llevó al Acto de la Longitud en 1714, que estableció el Consejo de Longitud, que ofreció un gran premio a cualquiera que encontrara un método para determinar la longitud exacta en el mar. Tras varios años, se produjeron los cronómetros marítimos exactos, y el método de la distancia lunar se desarrolló, ambos se adoptaron en todo el mundo para la navegación en el mar.


No está claro que el error de navegación que llevó a la destrucción a la flota del almirante Shovell fuera puramente por la longitud, como se relató en los periódicos de entonces. Hay quienes han sostenido que el desastre fue, de hecho, causado más por un error en la latitud que en la longitud. Según informes contemporáneos, Shovell al principio intentó determinar la posición de la flota por observaciones astronómicas y sondeos de profundidad antes de consultar a los maestros que navegaban en los otros barcos. Los oficiales de navegación de Shovell creyeron que la flota estaba en una posición al Oeste de Ushant, excepto el maestro que navega, quien juzgó que estaban cerca de las Islas Sorlingas. Guillermo May indica que, la posición de las Islas Sorlingas no se conocía exactamente en longitud o en latitud. Además, su análisis de los 40 diarios existentes de los 21 barcos en la flota no muestran el error en la longitud.

Los barcos de la flota de Cloudesley Shovell están tranquilos en el fondo del mar desde hace más de 250 años, a pesar de varios tentativas de búsqueda de la carga del buque insignia, en monedas valiosas, armas y efectos personales. En junio de 1967, un dragaminas de la Marina Británica, navegó a las Islas Sorlingas y echó el ancla en la Repisa Gilstone, al sudeste del obispo Rock, cerca de las Rocas Occidentales. El año antes, Graham y otros especialistas, se habían zambullido en esta área en una primera tentativa de encontrar al HMS Association. En esta ocasión, usando el dragaminas y apoyado por la Marina Británica, Graham y sus hombres lograron localizar los restos del buque insignia del almirante Shovell en la Repisa Gilstone. Los buzos primero descubrieron un cañón, y en la tercera zambullida, las monedas de plata y de oro aparecieron debajo de ese cañón. El Ministerio de defensa, suprimió las noticias del descubrimiento por miedo a los cazadores de tesoros, pero la noticia salió y pronto suscitó un interés enorme a nivel nacional. Como las Islas Sorlingas se administran por el Ducado de Cornualles, el duque de Cornualles tiene derecho a una parte del descubrimiento.



Más de 2.000 monedas y otros artefactos se recuperaron, siendo subastados por el Sotheby en julio de 1969. Entre los bienes vendidos está el orinal de Shovell, un plato de comedor, que se había descubierto durante una zambullida en 1968. La ruina de Tea se descubrió en 1982, y varios artículos se recuperaron, incluso armas y anclas, un nocturno de madera (para determinar la hora por la noche), una campana y querubines esculpidos. 

JOSE SANTIAGO GARNELO Y ALDA: ¡A la guerra!

Óleo sobre lienzo de 222 X 148 cm. Su puede ver en el Museo Garnelo.