viernes, 17 de noviembre de 2017

PALACIO DE LOS VIVERO De Valladolid

En realidad vamos a ver en esta publicación, tres edificios que forman un conjunto: el Palacio de los Vivero, la Chancillería y la Cárcel de la Chancillería.

Palacio de los Vivero
Este edificio fue edificado a mediados del siglo XV por don Alonso Pérez de Vivero, vizconde de Altalmira. En el tuvo lugar uno de los hechos relevantes de la Historia de nuestro país: el matrimonio de Fernando V de Aragón e Isabel I de Castilla, celebrado el 14 de octubre de 1469. Los Reyes Católicos que habían emprendido una política de sometimiento de la nobleza, ordenaron la disminución de la capacidad defensiva de las moradas de estos. La casa de los Vivero era en rigor un baluarte, es decir, un verdadero castillo-palacio. En un documento de 22 de abril de 1475 ordenaban derribar barreras, torres, almenas, garitas, de esta casa, no vacilaron en acometer la eliminación de los elementos defensivos de la casa, pues en aquel mismo año se habían alojado en ella y se percataron del riesgo de conservarla en dicho estado.

Ante el crecimiento que iba experimentando la Real Chancillería, los Reyes Católicos proyectaron alojarla dignamente. A tal efecto don Alfonso Pérez de Vivero vendió su palacio a la Corona y ésta lo entregó a la Chancillería.
En la fachada, a los de la puerta figuraban los pilares con leones, portando escudos. Sobre la puerta se hallaba la inscripción conmemorativa de la fundación, coronada por el escudo de la monarquía. Disponía la casa de un remate en forma de espadaña, con su campanario. Sabemos por documentos que había otra puerta “por donde se manda el Presidente, que da a la sala del crimen”. Como la principal, tenía también dos postes con leones, y cadenas, en señal de jurisdicción. El enlucido de la fachada es de sólida cantería, mientras que el alto es de ladrillo. Esto coincide con la orden de demolición de la obra fuerte de la casa. Todos los huecos están alterados.

Archivo de la Chancillería
Juan I de Castilla dio el nombre de Chancillerías en 1387 a las audiencias creadas por Enrique II para administrar justicia. Se componía de ocho oidores, dos prelados y los chancilleres de gracia y justicia, que se encargaban de sellar los documentos. La Chancillería estaba presidida por un gobernador, dieciséis oidores (o jueces de lo civil), tres alcaldes del crimen agrupados en cuatro salas de lo civil, una de lo criminal y otra de los hijosdalgo. Las sentencias de la Chancillería eran irrevocables; aunque en un caso grave podía recurrirse al Consejo de Castilla.
El origen de este Tribunal está en las Cortes de Toro del año 1371 convocadas por Enrique II, y su definitivo asiento en Valladolid. Ordenado ya en las Cortes de Valladolid de los años 1442 y 1447, fue determinado en las Ordenanzas dadas a la Real Audiencia y Chancillería en Medina del Campo, en el año 1489; en un principio tuvo un carácter ambulante, pero durante el reinado de los Reyes Católicos, permaneciendo en Valladolid hasta su supresión en el año 1834. También estuvo en Medina del Campo de 1601 a 1605 por haberse mudado la Corte a la ciudad de Valladolid, trasladada luego al "Palacio de las Cuatro Torres" (actual Capitanía General) de la ciudad de Burgos nueve meses entre 1605-1606, volviendo a la ciudad de Valladolid cuando la Corte volvió a la villa de Madrid.

La Real Audiencia y Chancillería fue tomando una gran importancia, lo cual determinó un crecimiento desmesurado de documentación, cuya consulta era tan necesaria. Téngase presente que en la Chancillería se tramitaban los pleitos más substanciosos, en el orden civil y criminal, de la mitad norte de la Península, ya que la Chancillería de Granada se ocupaba de los asuntos de localidades situadas al sur del río Tajo. Figura también la documentación referente a ejecutorias. Por todo ello, Felipe II ordenó la construcción de un edificio para archivo, el cual se levantó a espaldas del Palacio de los Vivero y en comunicación con él. Núcleo de este edificio era un patio provisto en su cuerpo bajo por una galería de arcos de medio punto sobre columnas toscanas. Se conserva la inscripción conmemorativa: “Philipos Dei gratia Hispania (rum) rex fecit 1562”. La necesidad de mejorar la conservación de los documentos, y la atención de los investigadores, movió a emprender la construcción de otro edificio en los años 80 del siglo XX, siendo el arquitecto don Anselmo Arenillas, quien ha respetado el estilo del edifico anterior, conservando el patio. Para la documentación se dispuso de un gran bloque, con la debida iluminación, aireación y temperatura.
Hasta la entrada en servicio de este nuevo depósito, cumplió la función el que se levantó a partir de 1675, según proyecto conjunto para archivo y cárcel del arquitecto Nicolás Bueno, y cuya realización llevaron a cabo Felipe Berrojo, Juan de Medina Argüelles y Juan Tejedor Lozano. Es un edificio sencillo, pero robusto. Tiene disposición rectangular, dividiéndose el interior en tres crujías; la cubierta es a base de monumentales vigas de madera. En los mentados años 80 sufrió un grave incendio que lo dejó arruinado. Desde el punto de vista artístico, el archivo contiene elementos valiosos. En los mismos legajos se hallan testimonios gráficos aportados para los pleitos, como pinturas, planos y diseños. Las pinturas, ejecutadas al óleo sobre lienzo, ofrecen la topografía de los lugares en litigio. Han sido restauradas y presentan edificios antiguos. La sección de ejecutorias cuenta asimismo con otro valor artístico: las miniaturas con que se decoran las correspondientes a hidalguías. En efecto, los beneficiarios deseaban mostrar su título adornado con miniaturas, que muestran su escudo, el retrato de los miembros de la familia y escenas religiosas, muy principalmente el tema de la Inmaculada.


Cárcel de Chancillería
Necesaria junto a la Chancillería era la cárcel, que se hizo contigua para evitar el traslado de los presos que tenían que asistir a los juicios. Se edificó con todo lo necesario para el alto tribunal, pero con las condiciones de capacidad y seguridad necesarias. Se fabricó en piedra de sillería, y con muros muy robustos, asegurándose los huecos con rejas de recios barrotes de hierro. El edificio comienza a levantarse en 1675, pero su realización fue lenta. Se trabajaba a fondo en 1679, pero luego hubo un alto en las obras. Aparte de los arquitectos mencionados, también intervino Pedro de Biermo. La cárcel ya se utilizaba en 1703.
Es un oficio de planta cuadrada, provisto de patio central, de pilares cuadrados. Es exterior tiene aspecto palaciego, ordenándose con rigurosa simetría. A los lados van dos torres, enrasadas con la fachada. La puerta aparece envuelta en baquetón, de marco quebrado. Sobresale una peineta, en que figura el escudo real, en el que han sido borradas las armas. Se adorna con pirámides. Una imposta plana separa los dos pisos de que consta el edificación. Los huecos resultan espaciosos, pero ya se ha indicado que se guardan con sólidas rejas. En cuanto al estilo, se mantiene aún dentro de la corriente postescurialense, sin acusar la ornamentación barroca que entonces ya se prodigaba.

Con la inauguración de la nueva cárcel en 1935 el edificio cayó, en desuso, pasando a ser conocido como "Cárcel Vieja". Desde 1988 alberga la Biblioteca Universitaria Reina Sofía y la Casa del Estudiante, propiedad de la Universidad de Valladolid.

VALENCIA DESAPARECIDA-Casa del Pueblo

Edificio proyectado con el fin de que las Sociedades Obreras, existentes en aquella fecha en Valencia, tuvieran un lugar común de reunión y, a la vez, fuera centro de sus actividades políticas y culturales. La iniciativa para su construcción partió del político republicano Francisco Sanchis. El proyecto se encargó, en 1918, a la "Sociedad Española de Construcciones", fundada por Demetrio Ribes y en la que colaboraba Javier Goerlich. Este se hizo cargo del proyecto. Lo resolvió dentro de un especial estilo modernista en el que mezcló elementos de este estilo con otros de raíz barroca. La ornamentación exterior, muy severa, contraria, principalmente, con motivos extraídos del repertorio del gótico valenciano del siglo XV.

Los espacios interiores comprendían: Sala de conferencias -con entrada independiente desde la calle Guillem de Castro y perfil goticista- y las dependencias habituales en un edificio de uso público, recayentes hacia la calle de Quevedo.

Proyectado en 1919 se comenzó a construir a partir de 1921 no realizándose más que la primera planta en la que destacaban las poderosas columnas de los distintos pórticos. La abigarrada y eléctrica construcción inacabada la utilizó el Ayuntamiento, tras reformas muy someras, para servicios diversos, derribándose totalmente en 1973 para construir en el solar un edificio de viviendas.


jueves, 16 de noviembre de 2017

REPUBLIC P-47 Thunderbolt


El ingeniero Alexander De Seversky fue el diseñador del Republic P-47, ayudado por Alexander Kartveli lograron, partiendo de un diseño anterior, el P-43, que a su vez había evolucionado del P-35A, el primer prototipo XP-47B. De Seversky era ruso, aunque residente en los Estados Unidos por motivos políticos, en EEUU fundó su propia compañía de construcción de aviones. Junto con Kartveli diseñó el SEV-1XP. El USAAC quedó impresionado con este aparato del que le encargaron 77 unidades bajo la nomenclatura de P-35. De Seversky está convencido de poder mejorar su aparato y propone al USAAC realizar una serie de modificaciones. El USAAC acepta y se crea así el P-41 que contaba con un motor Pratt & Whitney R-1830. El diseño continuaría mejorando pasando por el XP-42, XP-43 y XP-44 que era ligeramente inferior técnicamente a sus enemigos alemanes, por lo que se decide crear el AP-10 montando un motor R-2800 de la Pratt & Whitney, el AP-10 pasaría al servicio como P-47 Thunderbolt.

El prototipo XP-47 B pasaría a ser el P-47 B que solo difería en que la carlinga razordback era enteramente deslizable hacia atrás, y no parcialmente y en la sujeción del cable de la antena que pasa de ser una varilla totalmente vertical a ser un poco mas larga y oblicua.

Posteriormente se conoce una versión que pasó sin pena ni gloria por la historia, el RP-47 B que era un avión de reconocimiento; otra versión fue la XP-47 E de la que solo se fabricó un aparato que básicamente era un P-47 B con cabina presurizada. El P-47 C era una modificación, y fue el primero en entrar en combate el 10 de marzo de 1943 durante un barrido de caza, posteriormente el 17 de agosto se realizó la primera misión de escolta a los Boeing B-17.


Al P-47 C-1 del que se fabricaron 55 unidades se le alargo el fuselaje en la parte delantera lo que conseguía una mejor estabilización del centro de gravedad. Fue seguido por el P-47 C-2 al que se dotó de un deposito fijo ventral de 200 galones de combustible, de este aparato se fabricaron 128 unidades. Una posterior modificación en la antena de radio es la que diferencia al P-47 C-5 de la serie C-1 y C-2, del C-5 se construyeron 362.

El P-47 D es una variación construida en las fabricas que la Republic tenia en Farmingdale y Evansville, a los aviones construidos en Farmingdale se les añadió el sufijo RE en su nomenclatura, por tanto la primera versión de este aparato fue la P-47 D-1-RE, por su parte a los fabricados en Evansville se les añadió el sufijo RA, quedando P-47 D-1-RA.

A la versión D se le añadieron aletas de escape para los gases del motor. Las versiones D de ambas fabricas fueron evolucionando en aspectos motrices sin apenas variaciones estructurales, cabe señalar la planta motriz R-2800-63 de 2.300 caballos que incorporó la versión P-47 D-10-RE. De aquí hasta la versión P-47 D-16 se incorporó la posibilidad de acarrear diferentes tipos de depósitos de combustible subalares, estas ampliaciones de combustible le dotaban de una autonomía de 3.000 kilómetros. Fue también durante la evolución de la serie D donde se paso del modelo de carlinga estándar a montar las tipo Malcolm con una sola pieza transparente en burbuja en el sector central de la misma, además otro modificación fue en las hélices que pasaron de usarse las Hamilton a utilizar las fabricadas por la Curtiss Electric.


Las fábricas de Farmingdale y Evansville vieron desbordada su capacidad de producción y al no disponer la Republic de una tercera factoría se le concedió licencia a la Curtiss para construir los aviones P-47 bajo la nomenclatura P-47 G-CU. Todos los P-47 G fueron aviones casi idénticos a los P-47 C y P-47 D salvo pequeñas modificaciones. La gran mayoría de la serie G fue empleada como aviones de entrenamiento, por lo tanto de amplió la cabina para un segundo pasajero conociéndose estos aparatos como P-47 G Doublebolt.

Al igual que el Mustang P-51 en sus orígenes, el P-47 contaba con una visibilidad hacia las 6 nula, por lo que un aparato de la serie D5-RE fue modificado para incorporar una carlinga de tipo burbuja. Esta carlinga era una modificación de la de los Hawker Tempest y su abertura y cierre se efectuaba de forma eléctrica. A la serie D conocida como Boubbletop se le aumentó la capacidad de combustible hasta los 370 galones y se le incorporaron más bombonas de oxigeno para el piloto; además disponía de capacidad para cargar 6 tubos de lanzamiento de cohetes de 4 pulgadas o raíles lanzadores de cohetes de 5 pulgadas. Los aparatos P-47 D evolucionaron hasta la variante P-47 D-40.

Posteriormente la versión M alcanzó los 2.800 caballos de potencia gracias al motor R-2800-57 que los hacía volar a 473 millas por hora ayudado por la hélice Curtis de 13 pies de diámetro.


Por último el P-47 N sufrió una importante variación a nivel estructural, se le amplio el ala respecto a la versión D consiguiendo una mayor envergadura y el borde posterior redondeado característico de todas las versiones fue recortado, con lo que se consiguió un ala mas larga y mas estrecha. El P-47 N era el aparato más robusto por lo que tuvo que montar un tren de aterrizaje más fuerte. El P-47 N combatió en el pacifico hasta el final de la guerra, pero sirvió hasta Corea.

En resumen el P-47 era el caza mas fuerte con el que se doto la USAF durante la segunda guerra mundial, a destacar que el piloto con más derribos en el teatro europeo Robert S. Johnson pilotaba un aparato P-47 llamado “Jug” con el que realizó un aterrizaje forzoso tras recibir 21 impactos de cañones de 20 mm y mas de 100 de ametralladoras de calibre estándar. Esta extraordinaria resistencia se explica gracias al motor radial refrigerado por aire, si se hubieran mantenido los motores Allison que montaban los primeros prototipos no habría conseguido esta extraordinaria capacidad de aguante, ya que un solo impacto en los circuitos de refrigeración hubiese bastado para quemar el motor. Se conocen casos de motores de la serie R-2800 que volvieron funcionando al aeródromo tras perder en combate cilindros enteros.

ALFONSO II el Casto o el Trovador

Había nacido en Huesca, en marzo de 1157, y falleció en Perpiñán el 25 de abril de 1196. Fue rey de Aragón y conde de Barcelona. Aunque siempre se le nombra Alfonso, desde su nacimiento fue designado por los nombres de Alfonso y Ramón indistintamente.
En agosto de 1162 falleció su padre Ramón Berenguer IV, y en su testamento le confirió la potestad regia, es decir, la capacidad de reinar en Aragón y Barcelona. Su primer acto fue dar su confirmación a los fueros de Zaragoza, ante notables aragoneses y catalanes. A continuación, como hicieran su abuelo Ramiro II y su padre Ramón Berenguer, viajó por el reino de Aragón para recibir el homenaje de fidelidad de los vasallos de dicho reino.
Llega a Calatayud el 1 de septiembre de 1162, acompañado por los obispos de Tarragona, Barcelona, Zaragoza y Tarazona, además del conde de Pallars y otros magnates aragoneses y catalanes, quienes constituirán el consejo de regencia que gobernaría durante su minoría de edad. El 27 de septiembre el rey Fernando II de León es aceptado como tutor de Alfonso y de su reino por los notables aragoneses y catalanes, a la vez que el rey leonés reconoció a Alfonso como rey de Aragón y conde de Barcelona. En octubre, la reina Petronila convocó una Curia en Huesca, y se hicieron públicas las últimas voluntades de Ramón Berenguer, en ellas se puso de manifiesto que el rey Enrique II de Inglaterra había sido designado como tutor.
En enero de 1163 ya se le denomina rey de Aragón, marqués de Lérida y de Tortosa, el 24 de febrero obtuvo el juramento de los habitantes de Barcelona como súbditos; a partir de entonces recorrió toda la llamada Cataluña vieja obteniendo la fidelidad de sus vasallos. El 25 de abril de ese año son los habitantes de Tortosa quienes le juran vasallaje.
Petronila seguía siendo la reina, hasta que el 18 de junio de 1164 hizo la renuncia de la corona en su hijo. En dicho documento Petronila, reina de Aragón y condesa de Barcelona, le hizo donación, mencionándole rey de Aragón y conde de Barcelona. Alfonso II juró como rey de Aragón en Zaragoza el 1 de noviembre de ese mismo año, desde entonces Alfonso fue rey de pleno derecho y siendo reconocido por el papa. Sus dominios, tras la incorporación posterior del reino de Valencia y desde la última década del siglo XIII, comenzarán a recibir la denominación de Corona de Aragón, aunque entre los siglos XII y XIV, la expresión más extendida fue la de Casal d'Aragó.
Alfonso II se casó en Zaragoza con Sancha de Castilla, el 18 de enero de 1174, con 16 años, edad en la que según el Derecho Canónico, un hombre casado alcanzaba la mayoría de edad. Además, fue armado caballero y pudo actuar al frente de su reino sin la tutoría de los magnates que la habían ejercido desde 1162.
En 1166, Ramón Berenguer III de Provenza, murió durante el sitio de Niza, dejando solo una hija, Dulce. La regencia aragonesa, alegando la falta de descendencia masculina, consiguió que el condado de Provenza fuera a parar a manos de Alfonso el Casto, que era primo hermano de Ramón Berenguer III. A pesar de eso, la casa de Tolosa siguió actuando en la zona, hasta que en 1176 Alfonso el Casto concertó la Paz de Tarascón con Ramiro V, por este tratado se estableció que, a cambio del pago de treinta mil marcos de plata, el conde de Tolosa renunciaba a sus pretensiones sobre Provenza. Esta paz supuso el fortalecimiento en Occitania de la posición de Alfonso.
Al darse cuenta de que el condado era una región alejada de Aragón y Cataluña, rodeada de posesiones del conde de Tolosa, Alfonso II encargó el gobierno de Provenza a su hermano Pedro, (Ramón Berenguer IV de Provenza), concediéndole el título de conde, aunque no renunció a sus derechos, ya que Ramón Berenguer IV de Provenza regía el condado únicamente como delegado de su hermano. Durante la crisis de la Santa Sede, apoyó de forma inequívoca al papa Alejandro III en contra de los antipapas.
En 1181 el conde de Tolosa invadió las tierras del vizconde de Narbona y Ramón Berenguer IV de Provenza fue asesinado cerca de Montpellier. Alfonso II nombró ahora conde de Provenza a su hermano Sancho, pero tuvo que destituirlo en 1185 por haber realizado tratos ilegales con Tolosa y Génova. En 1192, tras volver de la cruzada, Ricardo Corazón de León se alió con Ramón V de Tolosa contra Alfonso II, este consiguió fortalecer sus posiciones, al concertar el matrimonio de su hijo Alfonso con Gersenda de Sabrán, hija de Guillermo VI de Forcalquier, antiguo aliado de Ramón V de Tolosa. La paz de 1195, firmada entre Alfonso y Ramón VI de Tolosa, hijo y sucesor de Ramón V, puso fin a este conflicto.
Al abdicar Petronila en 1164 en su hijo Alfonso, la península ibérica ocupó una posición secundaria frente a Occitania durante el reinado de éste. El rey de Aragón se implicó en el juego político de los reinos cristianos con el fin de conseguir la reanexión de Navarra, separada de Aragón desde la muerte de Alfonso I de Aragón en 1134. Por otra parte, también dirigió ataques contra el Al-Ándalus, para obtener tributos o ganancias territoriales.
En 1162 la regencia aragonesa concertó una alianza entre Alfonso II y Fernando II de León para repartirse Navarra. Sin embargo, en 1168, se estableció una tregua con Sancho VI de Navarra. Al quedar pacificado el frente navarro, se inició un ataque contra Castilla, aunque fue un fracaso que condujo a la Paz Perpetua de Sahagún en 1170, firmada por Alfonso VIII de Castilla y Alfonso el Casto. Además, según un acuerdo estipulado en el Tratado de Lérida de 1157, el rey de Aragón tuvo que contraer matrimonio con Sancha, tía de Alfonso VIII.
El rey Ibn Mardanis de Murcia, que dominaba todo Xarq al Ándalus (zona oriental), asediado por los cristianos y por los Almohades, se convirtió en tributario de Aragón. En 1169 la regencia comenzó la conquista de la Matarraña y la ocupación de los territorios al sur de Aragón en 1171. Se fundó Teruel, base para ataques contra Valencia. En 1172, muerto Ibn Mardanis, Alfonso II asedió Valencia, tras concertar una alianza con el nuevo rey sarraceno, el rey de Aragón, de acuerdo con el emir de Valencia, atacó Játiva y Murcia, de donde se tuvo que retirar a raíz de una incursión de Navarra en las fronteras de Aragón.

La paz de Sahagún de 1170, y el aumento de poder de Castilla, supeditó la actuación de Alfonso II a los designios de Alfonso VIII; de esta forma, a cambio de colaborar en la conquista de Cuenca en 1177, que era anexionada a Castilla y bloqueaba las posibilidades expansivas de Aragón, Alfonso II obtuvo del rey de Castilla la renuncia del vasallaje aragonés para Zaragoza. Se firmó el Tratado de Cazorla, por el cual, en la futura expansión por el al-Ándalus, Alfonso II cedió la conquista de Murcia a Castilla, a cambio de que Alfonso VIII suprimiera el vasallaje de los reyes de Aragón por Valencia, una vez la conquistaran.
En 1175, el valle de Arán pasa a formar parte de la Corona de Aragón, mediante el Tratado de Amparanza  (de amparo o Emparança, en catalán) firmado por el rey Alfonso II con los habitantes del valle, que se separaban del condado de Cominges. Entre 1181 y 1186, Alfonso II concentró sus esfuerzos en la Provenza y en el Mediterráneo.
Alfonso II se distanció de Alfonso VIII; el rey de Castilla había abandonado una alianza pactada con el rey de Aragón de repartirse Navarra, una vez anexionada La Rioja; mantenía pretensiones territoriales en las fronteras aragonesas y había realizado tratos con Federico Barbarroja. Por eso, en 1190, Alfonso II llegó a un entendimiento con Navarra, León y Portugal, enemistados también con Castilla. Tras la derrota de Alfonso VIII en Alarcos, en 1195, animó el avance almohade, las indicaciones del Papa Celestino II, empujaron a Alfonso II a negociar una operación conjunta con Alfonso VIII de Castilla contra los musulmanes, operación que nunca llegó a realizarse.
Dentro de la Corona de Aragón, durante el reinado de Alfonso II se consolidó la estructura jurídica y territorial de lo que sería Cataluña: se establecieron las veguerías como división comarcal, se definieron los límites del territorio en la asamblea de Paz y Tregua de 1173, y promovió la elaboración de los inventarios de los derechos condales (Liber Feudorum Maior, hacia 1194).
Ante la duda de ser enterrado en el mausoleo paterno del Monasterio de Ripoll, o en el mausoleo conyugal del Monasterio de Sigena, se decantó por el Monasterio de Poblet, evitando levantar suspicacias. Según su testamento, en caso de haber conquistado Valencia en vida, debía ser enterrado en El Puig (Valencia), lugar que había donado al monasterio de Poblet en febrero de 1176, deseo expresado también por su hijo Pedro II de Aragón y muerto también sin cumplirlo. El rey Alfonso II fue enterrado en la pared del presbiterio, en una caja. Tras la reforma de las sepulturas reales impulsada por Pedro el Ceremonioso, el sepulcro quedó instalado en el primer arco del conjunto escultórico.

De su matrimonio con Sancha de Castilla, nacieron: Pedro II de Aragón, el Católico, rey de Aragón con el nombre de Pedro II y conde de Barcelona con el nombre de Pedro I; Constanza, casada con Emerico I de Hungría y posteriormente con Federico II Hohenstaufen; Alfonso, conde de Provenza, con el nombre de Alfonso II; Leonor, casada con Ramón VI de Tolosa; Sancha, casada con Ramón VII de Tolosa; Sancho; Ramón Berenguer; Fernando y Dulce. En su testamento, Alfonso II dispuso que sus territorios se repartieran entre sus dos hijos: Pedro y Alonso. 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

VALENCIA DESAPARECIDA-Casa de la Democracia

Este edificio, de cuatro plantas con cuatro grandes vacíos en la planta baja, participaba de la doble condición de casino y círculo político aunque se había levantado por iniciativa privada. En el mismo se destacaba un cuerpo central,  con tres vanos en cada planta, de perfiles diversos rematado con barandilla de diseño próximo al estilo internacional. A su lado, simulando una especie de torreón, existía un cuerpo, de un vano por planta, rematado con un perfil superior más movido en el cual se incluían jarrones con decoración vegetal a modo de pináculos.
Construido el edificio sobre solares de José Suay, situados en la calle de Correos resultado de la demolición del antiguo Barrio de Pescadores, empleó Mora en él ornamentación neobarroca de influencia francesa, que luego él mismo fundió, con otros estilos en otras obras, con elementos barrocos inspirados en el tradicional barroco valenciano. Esta mezcolanza decorativa dará lugar, en su trayectoria arquitectónica, a una fase, que se denominó "neobarroco local", muy característica e interesante.


LOS COMUNEROS DE CASTILLA: Final

Fue nombrado Capitán General de los ejércitos Pedro Lasso, este apuntaba a la diplomacia, en la cual eran maestros los señores, olvidando la acción militar, donde llevaban ventaja los comuneros. Lasso utilizó toda su influencia para obtener dos lugartenientes: Acuña, con tantos bríos como el toledano, pero más responsable, y el leonés Gonzalo de Guzmán.
Había, pues, dos tendencias: las de los radicales encabezados por Padilla y la de los que pensaban que lo mejor era evitar el confrontamiento, dirigidos por Lasso. Poco a poco los realistas se fueron imponiendo. Padilla reunió a sus capitanes para trazar del plan de ataque, mientras Lasso acariciaba el plan de tomar Simancas y luego Torrelobatón. Padilla quería rescatar a Burgos para, libres del condestable, atacar seguros Tordesillas. Por su parte Acuña prefería dirigirse de inmediato a esta villa. Pero Gonzalo de Guzmán no apoyaba ninguna de estas fórmulas.
Aprovechó Lasso para insistir en las negociaciones. Llegaron, por fin, a un acuerdo. Acuña volvería a Palencia para vincular totalmente esa población, necesaria por sus recursos agrícolas e industriales.
En este estado de cosas, los realistas echaron mano de sus armas preferidas: los compromisos, las treguas, las intervenciones diplomáticas. Tenían tres importantes bazas: el embajador de Portugal, el nuncio del papa en Castilla y los Padres Generales de franciscanos y dominicos.

El embajador del rey de Portugal propuso una tregua, mientras Padilla y Vera convencían a la Junta de una actuación cautelosa e insistían en ocupar Tordesillas cuanto antes. La misión del nuncio era la reconciliación. Nada más llegar a Valladolid, la ciudad pedía a la Junta que le declarara persona no grata, odiado por sus continuas penas canónicas. Pidió el cese de hostilidades y la Junta no se opuso; exigió que depusieran su actitud, pero la Junta consultó a las ciudades; las respuestas fueron tajantes: la libertad de la reina, la disolución de las tropas de los señores, el derecho de las Comunidades para dirigirse directamente al soberano, y la negativa de la licencia de su ejército, única garantía contra todos los errores del pasado.
Estos negocios no mantuvieron inactivo al obispo Acuña. Volvió a Palencia y comenzó su campaña por Tierra de Campos. El miedo empujó a los gobernadores a destacar cinco banderas de su ejército en Ampudia, perteneciente al conde de Salvatierra. Los imperiales encontraron a los de Ampudia desprevenidos, ocupando rápidamente el castillo. Inmediatamente Padilla con 4.000 hombres acudió en su socorro. El capitán realista Francisco de Beamonte, sacó a la mitad de su gente camino de Torremormojón; informados los sitiadores, se lanzaron en su persecución. Los realistas llegaron a  Torremormojón y ocuparon su castillo.
El cerco de Padilla en su golpe relámpago, hizo que se rindieran en dos días. Mientras Acuña batía en castillo de Ampudia con el famoso cañón San Francisco. Al regreso de Padilla se celebraron conversaciones determinando la rendición de los sitiados.

Los más intransigentes de la Junta estaban decididos a situar un triángulo de operaciones, entre Valladolid, Medina de Rioseco y Tordesillas. Mientras a la Junta le llegaban nuevos cargamentos, los realistas, por su parte, alistaban a la fuerza. Castilla era un desastre en lo económico.
A mediados de febrero, Padilla, se puso en marcha camino de Zaratán, uniéndose a su paso los importantes contingentes de Villanubla. Pero una vez más surgieron las desavenencias. Por enésima vez hubo de ser el obispo Acuña, quién con su presencia dirimió las diferencias: a Torrelobatón. A las ocho de la mañana dieron vista a la población, rindiéndose al cuarto día. Desde aquel momento establecieron su plaza fuerte a quince kilómetros de Tordesillas, en el principal paso hacia Burgos.
Los de Tordesillas reclamaron nuevas treguas y Padilla no tuvo inconveniente en dar luz verde. Era, sin embargo, una concesión destinada a enconar a los nobles: “La Junta Santa -decía el documento- se complace en otorgar la tregua que le ha sido pedida por los gobernadores, para servicio de Dios nuestro Señor y por haberlo requerido el rey de Portugal”.
El tono del documento dejaba bien claro que, la Junta conocía la inferioridad de los nobles, los cuales montaron en cólera al verse humillados y rechazaron la concesión. Esta situación hacía mella en el cardenal Adriano, al poner en riesgo la autoridad del monarca. Sin embargo, las ideas del emperador coincidían muy poco con las de su regente; en vez de apoyarse en el pueblo, lo hacía don Carlos en su omnímodo poder y en la nobleza, poseedora de una declaración de traidores a 249 personas, los más notables de los comuneros, condenándoles, sin otro juicio ni investigación, a pena de muerte.
“…y los que han intervenido -rezaba ese decreto imperial- sean castigados, ejecutados, declarados infieles, rebeldes, desleales, condenamos a dichas personas a pena de muerte, perdida de oficios y confiscación de bienes. Sean despojados de su dignidad y nadie los guarde respeto, ni les preste ayuda, ni pública, ni privadamente…”
En menos líneas no podía contenerse más dureza, Al día siguiente aparecían nuevos pasquines, en Valladolid, pidiendo la declaración de traidores a los gobernadores y la nobleza, y la vuelta decidida, suicida, a la lucha armada con el fin de conseguir “la libertad y el bien común”.

Después de mutuas ofensas, se reanudaron las conversaciones. El almirante había escrito una carta al padre de Padilla, Lope de Padilla, a su esposa María de Pacheco y a su amigo Avalos, llena de lamentos, amenazas y promesas.
En un principio lograron los comuneros que los gobernadores fueran elegidos con el consentimiento del pueblo, y que estos juraran ante las Cortes guardar las leyes y dar cargos públicos únicamente a los castellanos más idóneos. Los gobernadores por su parte, alegaron la necesidad de consultarlo con el rey, y exigían que los actuales fueran depuestos. Los comuneros pidieron seguridades.
Se endurecían las posiciones, conocían los gobernadores que, de no vencer la sublevación comunera, tendrían un severo castigo a juzgar por los documentos llegados desde Alemania. La Junta hizo una interpelación: si su Majestad no concedía las peticiones, debían unirse los nobles al pueblo, para guardar y defender, aún con las armas, lo que el Emperador denegara.
Los imperiales contestaron, como siempre, con evasivas. Padilla permanecía en Torrelobatón, impasible cuando el obispo de Osma, hermano del almirante,  y el conde Don Hernando atacaron la villa de Palacio de Meneses. Ocaña, cuartel y guarida de los Osorio, bien fortificada, atraía la atención del prior Zúñiga aún antes de acercarse a Acuña. A pesar de que Zúñiga tenía un acuerdo con los comuneros de no molestarse, aunque nunca lo cumplió. En Illescas y Tepes se sumaron a Acuña más soldados. Ocaña resistía. 
Con la bandera tomada a Zúñiga, salieron los soldados de Acuña y Gaitán en busca del prior, localizándole en Corral de Almaguer. En los términos de El Romeral, las dos formaciones trabaron pelea. Fijo el prelado una tregua de dos días. Pero cuando Acuña se retiraba hacia El Romeral, parte del ejército de Zúñiga calló sobre los comuneros. Las noticias se propagaron, con distintas formas por toda la Tierra de Campos. Era Semana Santa y Acuña determinó un descanso para las tropas y acercarse él a Toledo para entrevistarse con María de Pacheco y los canónigos.
Reconocido al entrar en la ciudad, fue llevado en volandas por los vecinos de Zocodover hasta la catedral, donde le declararon arzobispo de Toledo. Con objeto de congraciarse con la Padilla, esgrimió el tema del nombramiento del Capitán General comuneros para Gran Maestre de la Orden Militar de Santiago. Al terminar las conversaciones, ofreció Acuña un banquete a los representantes de las Comunidades en Toledo. El obispo se ganó en masa a Toledo, cosa que no consiguió con los canónigos, los cuales habían recibido, semanas antes, un documento de León Z, para proceder al nombramiento de arzobispo de Toledo,  puesto que había muerto Guillermo de Croy, negándose a aceptar su nombramiento. Acuña movilizó al pueblo que entró en la Catedral, consiguiendo un documento firmado, donde se reconocían sus exigencias. Poco después, partiendo desde Tepes, continuó la campaña militar.

A estas alturas en las Comunidades se notaba, a estas alturas, la indecisión y el miedo a las traiciones. El almirante Iñigo de Velasco recababa ayuda por parte del condestable, al ver como se agotaban las posibilidades de un acuerdo. Esta vez, el condestable, si se impresionó por la situación, y dejando a un lado sus intereses personales, se dispuso a preparar la salida hacia el centro de operaciones.. Enterado Padilla, de estos preparativos, pidió nuevos alistamientos. El mismo se traslado a Valladolid, suplicando de calle en calle ayuda en hombres y pertrechos. La respuesta fue positiva, se alistaron más de 2.000 hombres, que junto a los 2.000 acuartelados en Torrelobatón y los que esperaban órdenes en Toro y Zamora, podían sumar unos 6.000 soldados. La contestación de las villas y ciudades era también esplendida, con los reunidos por Palencia, Dueñas, Palacios de Meneses, Baltanás de Cerrato, León, Ávila y Segovia, se podrían alcanzar los 14.000 hombres.
La intención del ejército comunero era dirigirse desde Torrelobatón hacia Toro, girar en dos direcciones, por León y Segovia, y caer sobre Burgos, desde donde se dirigiría hacia Tierra de Campos, arrollando al ejército real en Tordesillas. Mientras Juan de Guzmán, desde Francia, con 12.000 hombres caía sobre Medina de Pomar.
Pero a pesar de las elevadas cifras de los contingentes comuneros, estos aislados por la fuerzas realistas de Burgos, las fuerzas más cercanas no pudieron llegar a Torrelobatón, Valladolid quedó incomunicada, y los sitiadores de Medina de Pomar vencidos. El condestable y el joven Manrique de Lara, dejaron a un lado Palencia, que les hubiera retrasado, llegando a Medina de Rioseco con 4.000 soldados y la flor y nata de la nobleza.
Buscaban cercar al ejército de Padilla, el 22 de abril hicieron una demostración de fuerza con un desfile en las heras de Peñaflor. Todo empujaba a Padilla a la salida camino de Toro, pues no sería posible resistir muchos días en Torrelobatón. En la mañana del día 23, con muy mal tiempo y atenazados por el fantasma de la traición, salieron pegados al cauce del rio Hornija. Descubiertos por las escuchas realistas, pronto salió todo el ejército al mando del de Haro, pasaron de largo Torrelobatón. Padilla sobrepasó San Salvador, teniendo intención, un poco mas adelante, en Vega de Valdetronco, tomar camino hacia Toro.
Los nobles hicieron dos simulacros de ataque, y cuando Padilla intentó hacerles frente en condiciones ventajosas, la mayoría de los capitanes se opusieron, exceptuando a Bravo y Maldonado, poniendo sus esperanzas en el pueblo de Villalar. A kilometro y medio de esta población, en una llanura que desde entonces se llama Campo de los Caballeros, comenzaron los preparativos para la batalla. Los nobles tras rodear a los comuneros, dividieron sus tropas en dos secciones, una comandada por los señores atacaba desde Villalar, la otra a las ordenes de Pedro Velasco, desde las estribaciones del Gualdrafa.
En Villalar quedaron atrapados muchos de los fugitivos, allí quedaron en poder de los realistas Juan Bravo y Maldonado. Seguido de unos cuantos capitanes, Padilla se lanzó contra un grupo de soldados, derribando al señor de Valduerna, don Alonso de la Cueva le hirió en una pierna, pero fue reducido, momento que aprovechó don Juan de Ulloa, de Toro para darle una estocada en el rostro.
Todo había terminado con la deshonrosa huida de quienes defendían las libertades del pueblo. Tampoco fue un honor para los vencedores, por mucho que se empeñaran en llamarla batalla o por los muy alambicados informes que el Capitán General realista enviara a Carlos I. Lo cierto es que, allí murieron las libertades de Castilla. Lo veremos en la represión del emperador, en las recomendaciones del condestable a Carlos a fin de que tuviera siempre vigilado, cualquier movimiento en Castilla, en los consejos de Carlos I a su hijo Felipe II, en el castigo de este a la menor desobediencia de cualquier ciudad castellana y en la situación económica de la región, que individual y colectivamente tuvo que pagar la guerra.
Al día siguiente, 24 de abril de 1521, en el mismo Villalar, sin defensa, y tras una parodia de juicio a cargo del alcalde Cornejo, fueron decapitados los tres principales cabecillas: Padilla, Bravo y Maldonado; no Pedro Maldonado como se había determinado, sino Francisco, ya que Pedro era pariente directo del conde de Benavente. Comenzaba el juego de las influencias que seguiría en los posteriores procesos de la guerra civil castellana.
La desbandada de Villalar no suponía una total victoria, ni el sencillo allanamiento de Castilla. Los incidentes se produjeron con mayor o menor intensidad por varias ciudades, como Valladolid, Toledo, Madrid o Cuenca. A la vez se hallaba en marcha la represión. Los que antes pedían al emperador un perdón general, ahora eran partidarios de un gran escarmiento. Excluyeron del perdón a cuantos había intervenido en la detención del Consejo Real, habían impedido la salida de Valladolid al cardenal Adriano, se habían apoderado de doña Juana en Tordesillas y a los jefes que habían combatido en Villalar. Los condenados por los gobernadores desde el 24 de abril de 1521 al 16 de agosto de 1522 fueron: Padilla, Bravo, Maldonado, el licenciado Urrez, Pedro de Velasco, Alonso de Saravia, Diego Pacheco, y el licenciado Alonso del Rincón, a los que puede añadirse el zamorano Francisco Pardo, suicidado en la cárcel.
El 16 de agosto de 1522 regresaba a Castilla Carlos I, sin ningún interés de otorgar perdón alguno. Inmediatamente se encaminó a Palencia, donde, durante dos meses comenzó, bajo su dirección, la temida represión contra los comuneros. Olvidándose durante ese tiempos de cualquier otro negocio, y había muchos de gran importancia. En solo tres meses se pronunciaron más de cien condenas, quince de ellas ejecutadas. Algunos capitanes, para labrar su culpa, se alistaron en la defensa de Navarra, contra las acometidas francesas; fue un argumento positivo en el perdón de los gobernadores, pero no ante el monarca, pleno de venganza. En cuanto estos adivinaron lo irrefrenable, escaparon a Portugal. Fueron: Pedro Lasso de la Vega, Pedro Girón y María de Pacheco.
Entre los primeros ejecutados estaban los siete procuradores que estaban presos en el castillo de La Mota, tras la rendición de Tordesillas, fueron ahorcados en agosto de 1522 en la plaza de Medina del Campo. Tras estas ejecuciones el emperador dijo: “Esto basta ya, no se derrame mas sangre”, y no fue ejecutado sino el obispo de Zamora don Antonio de Acuña. Desde el 11 de noviembre de 1522, después del Perdón, hasta el 5 de junio de 1523, los tribunales condenaron a 43 comuneros más, entre estos estaban Lasso de la Vega y el bachiller Guadalajara.
Por tanto, el alzamiento de las Comunidades de Castilla, continúa siendo exponente válido, apuesta en esta región por unas libertades, no solo no obtenidas, sino perdidas durante siglos y aún no recuperadas. Castilla ha sido la gran victima del centralismo. El ideario político, económico, sociológico de antaño es un reflejo, en muchos casos, de cuanto hoy se quiere lograr. Todos los pueblos de España buscan su identidad, Castilla tiene sus propias características como pueblo.

Sería importante que nuestros políticos de hoy, no se queden en el romanticismo de una lucha, tan desacreditada por la peculiar historia escrita hasta ahora y sepan ahondar en los postulados políticos de aquellos hombres, sin detenerse en el espíritu de Villalar, un espíritu de derrota, sino adoptando el de Ávila, Tordesillas o Valladolid, lugares en donde se fraguó el profundo deseo de reforma de la Castilla derrumbada. Puede ser un aceptable exponente de convivencia entre todos los castellanos.

martes, 14 de noviembre de 2017

JUNKERS Ju-87 Stuka

A pesar de que el concepto de bombardero en picada fue inventado por los estadounidenses, los alemanes lo tomaron y lo utilizaron mucho más eficientemente. Cuando la Luftwaffe planteó las especificaciones, varias empresas alemanas de aviación presentaron sus prototipos: el Arado Ar-81, el Blohm und Voss 137, el Heinkel He-118 y el Junkers Ju-87. Las pruebas descartaron rápidamente a los dos primeros, quedando los prototipos Heinkel y Junkers como finalistas.
El Ju-87 fue el ganador debido a lo robusto de su diseño; era un verdadero avión especializado, justo lo que buscaba la comisión técnica. Por el contrario, el modelo Heinkel era más bien un avión de ataque a tierra que podía ser adaptado como avión de bombardeo en picada. Este mítico avión hizo su primer vuelo en 1935, y tuvo su bautismo de fuego durante la guerra civil española, donde 14 ejemplares de la Legión Cóndor, con un motor de 640 caballos entrenan pilotos, adquiriendo fama y conmocionado al mundo, en la acción sobre Guernica, donde por primera vez se toma a la población civil, como un objetivo militar. Las consecuencias sobre la moral del enemigo son estudiadas detenidamente por los militares de la Legión Cóndor, llegándose a la conclusión de que una acción así, puede rendir ejércitos enteros. No se equivocaban los expertos alemanes, la táctica se repetirá en Rotterdam, y rinde a todo un país: Holanda.

Un dato poco conocido es que el Stuka tuvo el dudoso honor de ser el avión que inició la Segunda Guerra Mundial, realizando la primera operación de bombardeo y el primer derribo de un avión enemigo. Aunque se tiene por oficial las 04:47 (hora de Polonia), en la cual el acorazado Schleswig-Holstein comenzó el bombardeo en el puerto de Danzig, 21 minutos antes, una escuadrilla de aviones Stuka había despegado de una base de Prusia Oriental.
El trío de Stukas, estaba dirigido por el teniente coronel Bruno Dilley. Cada uno de los aparatos cargaba una bomba de 250 kilogramos y 4 más, de 50 kilogramos, bajo las alas. Su objetivo era un puente de hierro sobre el río Vístula, a solo 8 minutos de vuelo, de manera que llegaron antes de que el acorazado disparara. El mencionado puente sobre el Vístula no era un blanco difícil, ya que era el punto más vulnerable de los 100 kilómetros de vía férrea que comunicaba Alemania y Prusia Oriental. Sabiendo esto, los polacos tenían dispuestas cargas de demolición, de manera que, apenas se diera la orden, el más importante paso entre ambos países quedaría cortado.
La misión de los Stukas era, justamente, cortar el cable que unía las cargas con los ingenieros
encargados. De esta manera permitirían que, más adelante, formaciones ferroviarias cargadas de tropas y suministros pudieran llegar a Polonia de manera más directa y rápida. Los aviones realizaron su labor, volando a solo 10 metros de altura y cortando el cable, además de destruir las casetas que protegían los puntos de detonación. Sin embargo, su esfuerzo fue en vano, ya que la formación que debía utilizar el puente se atrasó tanto que los polacos tuvieron tiempo de volver a empalmar los cables. A las 06:30 de la mañana, justo cuando llegaba el tren alemán, los defensores lograron dinamitar el puente.
A las 04:45, otro Stuka fue el encargado de dar el primer derribo aéreo a la Luftwaffe. A pesar de no ser un caza, este se dio de manera algo sencilla. Dispuestos a atacar el aeropuerto de Cracovia, esta formación pasó sin darse cuenta por un aeródromo avanzado secreto, en los cuales la Fuerza Aérea Polaca había dispersado sus fuerzas. Dos oficiales polacos despegaron al oír los motores enemigos, y persiguieron a un Stuka sin darse cuenta de que otro se les acercaba por detrás. Uno de los aviones fue alcanzado, explotando al instante. Curiosamente, el otro, al huir, se encontró casualmente con dos bombarderos alemanes, a los cuales atacó y derribó.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, se había sustituido el motor por uno mucho más potente: un Jumo de 1200 CV con inyección directa, con el que se solucionan los problemas de funcionamiento del carburador de flotadores en maniobras de g-negativa. Esta versión será la Ju-87B, sustituyendo a la Ju-87A.

El Stuka es un bombardero en picado tripulado por un piloto y un artillero/observador sentados espalda contra espalda. El armamento defensivo consiste en dos ametralladoras MG 17 de 7.92 mm en las alas disparadas por el piloto y una ametralladora MG 15 de 7.92 mm apuntando hacia atrás, alimentada por un peine de 75 disparos y manejada por el artillero. Estas armas son las que se instalaban en los aviones durante la Gran Guerra, aunque de fabricación mucho más moderna. En los inicios de la Segunda Guerra Mundial, debido a las fuertes restricciones impuestas al armamento en el Tratado de Versalles, muchos aviones alemanes montaban el calibre que tan bien había funcionado en la anterior guerra.
Los aviones fabricados en la década de los 30, del siglo pasado, ya no son esas frágiles estructuras de madera y tela con las que volaban en la anterior confrontación. Los aviones de 1939 son enormes aparatos metálicos que mejoran en mucho triplican la velocidad de sus abuelos, las armas del calibre 7.92 alemán, o de .303 inglés son poco potentes, su alcance demasiado corto y la velocidad de salida de los proyectiles demasiado baja para que estas municiones sean efectivas.
Pero las fuerzas alemanas en los primeros meses de 1940 se enfrentan a los ejércitos polaco, francés, belga y holandés, mal equipados, mal dirigidos y con tácticas heredadas de la Primera Guerra Mundial, cuyas fuerzas aéreas son rápidamente destruidas. Esto deja expedito el camino al rey de la primera fase de la guerra: el Stuka.

El Ju-87 fue diseñado como uno de los dos actores principales de la táctica blitzkrieg (guerra relámpago) ideada por los generales alemanes durante el período de entreguerras. Para ello, el Stuka monta un tren de aterrizaje no retráctil fabricado con barras rígidas del mejor acero alemán, lo que le da la capacidad de aterrizar y despegar desde prácticamente cualquier terreno llano lo suficientemente largo. Esto le permite no tener que depender de aeródromos, siendo capaz de proveer de apoyo inmediato a la blitzkrieg. Gracias a esto, las columnas blindadas alemanas pueden avanzar por Europa sin apenas oposición, ya que los Stukas doblegan cualquier intento de posición defensiva horas antes de que el ejército deba atravesarlo.
Los aliados aprenden una amarga lección; la guerra estática donde la infantería y la artillería son las fuerzas que determinan el resultado muere en las Ardenas, en Rotterdam, en el cruce del Mosa, en Dunkerque. Las bombas de los Stukas cambian el curso de la historia.
Como armamento de bombardeo el Stuka carga una bomba de 500 kg en una horquilla entre las patas del tren de aterrizaje. La horquilla en la que se coloca la bomba tiene la misión de evitar que la bomba atraviese la enorme hélice del Stuka. Además, puede cargar 4 bombas de 50 kg en las alas reduciendo en gran medida su alcance.

En la guerra civil española se detectan las dificultades para salir del picado tras soltar la bomba, el procedimiento de picado está bastante automatizado, de no ser así, sería casi imposible de realizar excepto para los mejores pilotos. En primer lugar ha de fijarse la altitud de salida del picado, normalmente 450 metros; una vez fijada, estando en vuelo recto y nivelado se accionan los frenos de picado, que provocan que el avión pique de inmediato; en ese momento, el piloto tiene que ajustar el ángulo de picado comparando unas marcas en los cristales laterales con el horizonte y apuntar manualmente el avión sobre el objetivo usando la mira de las ametralladoras; cuando la luz de advertencia del altímetro se enciende, el piloto pulsa un botón sobre la palanca de mando, y el avión suelta la bomba y sale del picado sin que el piloto tenga que hacer nada hasta que el avión vuelva a encontrarse en vuelo nivelado.
Este tipo de bombardeo consigue una enorme precisión, permitiendo meter la bomba en un radio de 5 metros alrededor del objetivo, siendo además muy seguro para el piloto debido a la salida automática del picado. Al Stuka se le acoplaba una sirena movida por viento en el carenado del tren de aterrizaje, llamada Trompeta de Jericó, que emitía un sonido ululante a gran volumen durante los picados, lo que causaba verdadero pánico a todos los que la oían.
La decadencia del Stuka comienza en la segunda mitad de 1940, durante la Batalla de Inglaterra, la cual siempre ha sido muy complicada de atacar debido a su privilegiada situación insular, además, mientras la guerra se desarrollaba en Europa, habían tenido casi un año para prepararse. Alemania sabe que para poder cruzar el canal es fundamental conquistar la superioridad aérea y, para ello, el 15 de Agosto de 1940 envía una enorme flota de cazas y bombarderos a atacar objetivos militares del sur de Inglaterra. Este bombardeo es devastador para la isla, pero también para el Stuka, entre el 15 y el 18 de Agosto son derribados 41 Stukas, su baja maniobrabilidad, su escasa velocidad y sus pobres defensas, le hacen demasiado débiles ante los poderosos y rápidos Spitfire de la RAF. El día 19 se ordena retirar a todos los Ju-87B de las operaciones sobre Inglaterra hasta que se gane la superioridad, cosa que no se conseguiría jamás.

Mientras el Stuka combatía en los campos de batalla de Europa, se ha estado diseñando una mejora, que entra en servicio en el año 1941, para participar en las batallas del frente oriental y del norte de África. Este modelo, llamado Ju-87D, está propulsado por un motor Jumo de 1400 CV que mueve una hélice rediseñada para aprovechar mejor el impulso del potente motor. Con esto puede llevar una bomba de 1400 Kg en la horquilla; la ametralladora trasera de 7.92 alimentada por peine de 75 disparos es reemplazada por un moderno montaje doble de MG 81, también de 7.92. Así equipado, el Stuka vuelve a aterrorizar a soldados y civiles durante la campaña de Rusia, donde los primitivos cazas soviéticos no pueden presentar ninguna resistencia.
Además continúa prestando servicio en otros teatros de operaciones, como Grecia y Yugoslavia, donde el terreno hace imposible el bombardeo horizontal y la resistencia aérea es prácticamente inexistente. En el norte de África acompaña a Rommel hasta que los Spitfires empiezan a llegar desde Inglaterra.

El Ju-87D se mantuvo en producción hasta el año 1944, no hubo ninguna versión posterior, aunque sí se hicieron múltiples variantes, fue adaptado como transporte de suministros, remolcador de planeadores, bombardero nocturno o torpedero. La modificación más conocida, diseñada como anticarro, montaba dos cañones de 37 mm debajo de las alas. Aunque cumplía su misión, debido al exceso de peso de los cañones su maniobrabilidad era pésima y nunca gustó demasiado a los pilotos. Así, la gloria del avión predilecto del Reich fue decayendo a la vez que decaía la gloria del propio Reich.


Hay que reconocer que el Ju-87B ya era un avión anticuado al principio de la guerra, pero su increíble éxito en los comienzos, cautivó de tal manera al alto mando alemán, que se paralizó toda la investigación y desarrollo de otros bombarderos, con lo que un avión tuvo que seguir volando en un cielo hostil, lleno de peligros contra los que no podía defenderse. Pero siguió volando, forjando su propia leyenda, y sólo la llegada del fin de la guerra pudo negarle alzar el vuelo una vez más.

PALACIO DE LOS VIVERO De Valladolid

En realidad vamos a ver en esta publicación, tres edificios que forman un conjunto: el Palacio de los Vivero, la Chancillería y la Cárcel...