lunes, 11 de diciembre de 2017

LOS HIJOS DEL PINTOR EN EL SALÓN JAPONÉS de Mariano Fortuny

Óleo sobre lienzo, 44 X 93 cm.
Pintada en 1874. A pesar de quedar inconcluso por la repentina muerte del pintor, este cuadro es una de las grandes obras absolutas del arte de Fortuny y expresión máxima de las cotas de audaz modernidad pictórica que alcanzó este maestro en su madurez plena.
Los dos niños que aparecen en el lienzo son sus propios hijos, María Luisa y Mariano. Descansan sobre un largo diván del salón japonés de Villa Arata, residencia veraniega del matrimonio Fortuny en Portici, en una estancia de lisos muros, decorados tan sólo con la rama de un árbol en flor con mariposas. El pequeño Mariano, que contaba entonces tres años, está desnudo, lleva una careta en la cabeza y se cubre con una manta de raso, y María Luisa está tendida sobre grandes almohadones, dándose aire con una abanico.

Fortuny comenzó a pintar este cuadro durante su última estancia estival en Portici con la intención de regalárselo a su suegro, el gran maestro Federico de Madrazo. Era por tanto una obra íntima y familiar que iba dirigida de pintor a pintor, lo que explica la esencia exquisita de su calidad como pura pintura en la que Fortuny se expresa con absoluta libertad. El lienzo pone de manifiesto la decisiva influencia que la estética japonesa tuvo en la última madurez de Fortuny. En efecto, el juego de las líneas horizontales y verticales en una composición de gran elegancia por su formato marcadamente apaisado, los diferentes planos lisos de color de los muros y suelo de la estancia y la inclusión de elementos decorativos, como las mariposas y el abanico, testimonian la huella de la estética japonesa en Fortuny, que muestra aquí su soberbio sentido del grafismo en la zona izquierda, de una extraordinaria desenvoltura del pincel, consiguiendo calidades plásticas de una modernidad asombrosa en el muro del fondo, que contrastan con el volumen apurado y preciso con que están modeladas las figuras de los niños, menudas y frágiles, que quedan totalmente envueltas en el despliegue pictórico de su entorno escenográfico


VALENCIA DESAPARECIDA: Puerta del Temple

El llamado Portal del Temple se abría en un lienzo pequeño de la muralla árabe de Valencia que unía la fortaleza noroccidental de la ciudad con la torre llamada de Alí Bufat. Era una puerta sencilla, con arco semicircular y remate de almenas. Sobre ese arco campeaba un escudo de la Orden de Montesa cuando en 1313 fue suprimida la Orden del Temple y sus posesiones pasaron a los caballeros de Montesa. La puerta era conocida como la de Batbazachar o Bab-al-Azachar. La torre que la defendía era de sección circular. El arco y la torre fueron destruidos en 1865 cuando se derribaron las murallas de Valencia.


Situada frente al puente del Real tenía una gran importancia histórica porque en su torre izaron los sarracenos la senyera real indicando al rey don Jaime, que aguardaba con su ejército a la otra orilla del río, la rendición de la ciudad. A través de ella entró el ejército cristiano en la ciudad musulmana. El 16 de noviembre de 1240 el rey don Jaime hizo entrega de la fortaleza en que se incluía a Fray Guillén de Cardona, lugarteniente del maestro general de los Templarios, Fray Ramón Berenguer.

LOS REINOS DE TAIFAS-La Taifa de Baleares

Sabemos cual fue el desencadenante de la formación de los Reinos de Taifas en el año 1009. El nuevo califa inició una represión contra los saqalibas (antiguos esclavos que habían ocupado altos puestos en la Administración y en la milicia) por no haberlo apoyado. Éstos tuvieron que huir y refugiarse en diferentes lugares de al-Andalus, aunque mayoritariamente lo hicieron en la zona de Levante (Xarq), donde constituyeron sus reinos de taifas. Uno de ellos fue el de Denia fundado por el eslavo Muyahid en 1010 - 1012. Este reino integraba las islas Baleares que Denia controlaba mediante gobernadores. En 1076, el reino de Denia cayó bajo la soberanía de al-Mugtadir, régulo árabe de Zaragoza. A partir de esa fecha, Baleares siguió su propio camino como reino de taifa independiente. Fue el gobernador Abd Allah ben Aglab, el que se alzó como soberano.

Abd Allah ben Aglab al-Murtada era el gobernador eslavo que administraba Baleares cuando el reino de Denia perdió su independencia en 1076. Abd Allah recogió a parte de la familia de su hasta entonces régulo y se alzó como soberano de las Islas al no aceptar el dominio zaragozano. Tomó el título honorífico de al-Murtada y acuñó moneda entre los años 1087 y 1093. Murió en 1093 y fue sucedido por su liberto Mubassir ben Sulayman.

Mubassir ben Sulayman Nasir al-Dawla sucedió a Abd Allah al-Murtada. Unas fuentes dicen que era sardo y que fue capturado en la expedición de Muyahid de Denia contra Cerdeña; otras afirman que procedía de Lérida, apresado por gentes del condado de Barcelona y rescatado por Abd Allah al-Murtada, siendo esta versión la más plausible. Mubassir tomó el título honorífico de Nasir al-Dawla.

En respuesta a las frecuentes expediciones de piratería de Mubassir Nasir contra los territorios cristianos, el papa Pascual II promovió una cruzada contra él. Se formó una coalición en la que participaron naves de Pisa, Florencia, Roma y otras ciudades a la que también se unió el conde de Barcelona Ramón Berenguer III. Cuando Mubassir Nasir tuvo noticias del inminente ataque, mandó construir muros y fosos alrededor de su capital, y solicitó el consejo de sus notables para decidir si pedían ayuda a los almorávides. Ante los desmanes que cometían éstos en la Península decidieron intentar negociar con los cristianos. Tras desembarcar en la isla de Mallorca en 1114 y vencer a sus defensores, el ejército cristiano puso sitio a la ciudad de Palma. Tras varios meses de asedio Mubassir Nasir pidió la paz a cambio de liberar a todos los cautivos. A finales de 1114, Mubassir al-Nasir enfermó y murió, nombrando sucesor a su pariente Abú l-Rabi.


Abú l-Rabi Sulayman ben Lubbun era caíd y sucedió a Mubassir. Conocido en las fuentes cristianas como Burabé, continuó la defensa de la capital, pero fue desbordado por los cristianos en abril de 1115. Sin embargo, el reino taifa de Baleares no quedó bajo control cristiano, ya que el conde de Barcelona Ramón Berenguer III tuvo que retirarse al continente para luchar contra los almorávides. Éstos aprovecharon su retirada para hacerse con el control de las Islas un año después.

viernes, 8 de diciembre de 2017

LA REINA MARIA CRISTINA PASANDO REVISTA de Mariano Fortuny

El título de este óleo sobre lienzo, de 300 X 460 cm, es en realidad “La reina María Cristina y la reina Isabel, pasando revista a las baterías que defendían Madrid en 1837”. Fue pintado en 1866, como decoración de techo para el palacio de la reina María Cristina en París, el lienzo evoca una de las visitas que la reina gobernadora, acompañada por la pequeña Isabel II, realizó a sus regimientos apostados en los alrededores de Madrid, para infundirles moral durante el asedio a que sometieron a la capital de la Corte los ejércitos partidarios de la legitimidad sucesora del infante Carlos María Isidro durante la primera guerra carlista
Éste es uno de los cuadros más singulares pintados por Fortuny a lo largo de toda su vida. Las especiales características del encargo y las enormes dificultades de su desarrollo escénico saltan a la vista en una primera contemplación del lienzo. Fortuny plantea el ángulo visual de la composición en un plano rigurosamente vertical, y no para ser visto a gran altura encastrado en un techo. Se ve obligado a forzar su perspectiva en picado para ocupar toda la superficie del lienzo, distribuyendo claramente dos planos narrativos, de acciones por lo demás incompatibles: la revista real que tiene lugar en el primer término, en una disposición escénica y protocolaria de absoluta calma, que en nada hace intuir el riesgo amenazante del fuego cruzado que está teniendo lugar simultáneamente en el cercano campo de batalla que se despliega en la lejanía hasta un horizonte de suaves laderas, cuyo tratamiento, perspectiva y proporciones Fortuny resuelve de forma completamente independiente.

Fortuny despliega en tan amplia superficie sus mejores dotes para la composición de la escena militar, atento a las figuras de los primeros planos, particularmente en la descripción de las caballerías entre la polvareda y los uniformes de los oficiales, exigiendo la máxima atención en los retratos de las reinas, realizados con un virtuosismo de verdadero miniaturista, a pesar de la gran distancia a la que el lienzo habría de ser contemplado. Esta técnica paciente y minuciosa se vuelve más libre en el paisaje abierto que se despliega por la mayor parte del lienzo, en el que descansa verdaderamente su mayor interés artístico. El pintor se muestra atento a matices como el humo de los fusiles que disparan los soldados, que distribuye a lo largo de todo el espacio visual del paisaje como un verdadero tablero de operaciones, sin descuidar detalles de ambientación verdaderamente sugerentes, como la caravana de tropas con carretas que se acerca por el camino del fondo. Con todo, es una pintura en la que la visión poderosa del paisaje se impone sobre la propia carga narrativa de la escena, en la que Fortuny se aleja de los convencionalismos al uso en este género para dar una visión plenamente realista y creíble a su representación.

VALENCIA DESAPARECIDA: Puerta de Ruzafa

Al construirse la muralla cristiana en 1356, en lo que hoy se conoce como Ronda de Circunvalación, se dejó transito y puerta abierta para la vecina población de Ruzafa, una de las ocho puertas pequeñas de la ciudad, cuyo nombre tomó por estar situado frente al lugar del mismo nombre, un poblado moro que poseía numerosas huertas de riego.

Permaneció abierta hasta 1576, momento en el que se colocaron barreras de hierro, como en otros portillos, para impedir el paso de las caballerías y de la trajinería, que solo permitían el transito de personas a pie, tapiándose en 1646 y volviéndose a abrir en 1659.

A principios del siglo XVIII fue nuevamente cerrada hasta que en 1786 Félix Pastor (luego marqués de San Joaquín y Pastor), un hacendado comerciante de la ciudad, reedificó de su pecunio una nueva puerta en este lugar, obra del arquitecto boloñés Felipe Fontana, que ofrecía poco de notable: un sencillo arco de medio punto apeando sobre pilares macizos, en cuyo ático se elevaba un frontispicio que ostentaba en el anverso y reverso sendas lápidas. En la versante extramuros de la ciudad se podía leer:

“En honor de Dios Omnipotente Máximo: Año 18 del reinado de Carlos III el senado y el pueblo de Valencia abrió esta Puerta, llamada de Ruzafa, en 1786”.

Y la que daba al interior de la ciudad decía:

“En honor de Dios Omnipotente y Máximo, para publica utilidad, se abrió esta puerta en 1786 a expensa de Félix Pastor”.


Fue derribada definitivamente entre 1865 y 1866.

LOS REINOS DE TAIFAS-La Taifa de Badajoz

La Taifa de Badajoz se creó, como tantos, alzándose allí el eslavo Sabur.

Sabur al-Amirí fue un eslavo (saqaliba) liberto de Almanzor, que se proclamó hayib (chambelán) en la Marca Inferior y decidió ejercer el poder de una forma autónoma con respecto a Córdoba. Una de sus medidas fue poner su capital en Badajoz en detrimento de Mérida. Sus apoyos fueron los notables locales, y entre ellos escogió como visir a Abd Allah ben Maslama ben al-Aftas, perteneciente a una familia bereber de la tribu de los Miknasa llegada con los conquistadores en el siglo VIII, y por tanto muy arabizada.

Cuando Sabur murió en 1022, Abd Allah tomó el poder y formó su propia dinastía con la aprobación de sus súbditos. Sabur dejó dos hijos que reclamaron la sucesión. Al no conseguirla se refugiaron en Lisboa constituyendo una subtaifa. Pasado un tiempo, un hijo de Abd Allah acabó con la resistencia de los dos hermanos.

Abú Muhammad Abd Allah ben Maslama ben al-Aftas al-Mansur fue el primer régulo bereber de la dinastía aftasí. Tomó el título honorífico de al-Mansur con la pretensión de parecer cercano a la etnia árabe. Durante su reinado estallaron las hostilidades con la taifa de Sevilla, la cual pretendía apoderarse de la ciudad de Beja. Abd Allah se adelantó enviando a su hijo Muhammad para que la defendiera. Los sevillanos, apoyados por la taifa de Carmona, acudieron e iniciaron el asedio. A pesar de que fueron ayudados por la taifa de Mértola, el reino de Badajoz perdió la plaza, sus habitantes fueron masacrados y Muhammad fue hecho prisionero y llevado a Carmona. En 1030, gracias a unas negociaciones, fue liberado. En ese mismo año, Abd Allah reforzó las murallas de Badajoz.


En 1033, la rivalidad entre las taifas de Badajoz y Sevilla se volvió a poner de manifiesto cuando Ismail, hijo del régulo de Sevilla, realizó una expedición contra los cristianos por lo que necesitó atravesar el territorio del reino de Badajoz con la autorización de Abd Allah. Sin embargo, al regresar fue objeto de una emboscada y su ejército fue aniquilado, por lo que tuvo que buscar refugio en Lisboa. Desde ese año, la única información que se tiene de su reinado es la fecha de su muerte ocurrida en diciembre de 1045.

Abú Bakr Muhammad ben Abd Allah al-Muzaffar sucedió a su padre Abú Muhammad y tomó el título honorífico de al-Muzaffar (el Triunfador). Fue un hombre culto que llegó a componer una gran enciclopedia, hoy perdida, a la que llamó al-Muzaffarí.

Al principio de su reinado se defendió eficazmente de los ataques del régulo al-Mamun de Toledo. Estos no dejaron de ser riñas fronterizas debidas al afán expansionista del toledano.

La ocupación de la taifa de Mértola por al-Mutadid de Sevilla y su ataque a la de Niebla hicieron que las taifas de Badajoz, Carmona, Málaga, Algeciras y Granada organizaran una coalición para oponerse a la expansión de Sevilla. Aquella fue en un principio comandada por el régulo Badis de Granada y más tarde por al-Muzaffar. Algunos historiadores añaden Arcos, Morón y Huelva a la coalición. Varios años duró la guerra, en la que el reino de Badajoz llevó la peor parte. Al-Muzaffar sufrió una grave derrota cerca de Évora en 1050. Sus campos y alquerías fueron asolados sin que pudiera remediarlo, y tuvo que ir a la defensiva durante el resto de la guerra. Las hostilidades terminaron en 1051 gracias a la mediación de los mandatarios cordobeses.


Entre 1057 y 1058 Fernando I de Castilla y León asedió Santarém y Coímbra y conquistó, entre otras, las plazas de Lamego y Viseu. Para conseguir la paz, al-Muzaffar tuvo que pagar parias por valor de cinco mil dinares anuales. Murió al-Muzaffar entre 1067 y 1068, y fue sucedido por su hijo mayor Yahya ben Muhammad.

Yahya ben Muhammad al-Mansur tomó el título de al-Mansur. Tenía un hermano menor llamado Umar ben Muhammad, gobernador de Évora por disposición de su padre, que le disputó la sucesión del reino. La guerra desoló la taifa, situación aprovechada por Fernando I que pidió un aumento de las parias bajo la amenaza de aliarse con su rival. El rechazo de la demanda llevó al castellano-leonés a atacar las fronteras y amenazar la propia ciudad de Badajoz. Los hermanos buscaron la alianza de las taifas vecinas. Yahya encontró la ayuda de Toledo y Umar la de Sevilla. Después de una serie de enfrentamientos y treguas que debilitaron aún más al reino de Badajoz, los hermanos convinieron que Yahya dominaría en Badajoz con supremacía sólo nominal sobre Umar y éste seguiría en Évora.

Umar ben Muhammad al-Mutawakkil accedió al trono de Badajoz tras la muerte de su hermano Yahya al-Mansur en 1072. Tomó el título de al-Mutawakkil. Era un hombre culto con grandes dotes para la poesía. En 1079 tomó posesión de Toledo porque los toledanos, cansados de la anarquía reinante en la ciudad, se la ofrecieron. Su régulo al-Qadir huyó a Cuenca. Pero al-Mutawakkil tuvo que regresar a Badajoz ante el ataque de Alfonso VI. Éste, después de arrebatarle la plaza de Coria, repuso a al-Qadir en Toledo.

Ante la toma de Toledo por Alfonso VI en 1085 y su presión sobre Badajoz, al-Mutawakkil intentó reconciliar a los demás reinos para oponerse al castellano-leonés. Una de las medidas que adoptó al-Mutawakkil, junto con al-Mutamid de Sevilla, fue la de enviar embajadores al norte de África para pedir la ayuda del emir almorávide Yusuf ben Tasufin. Éste aceptó y cruzó el Estrecho con su ejército para defender a las taifas. Su primer objetivo fue la defensa del reino de Badajoz, que era el que estaba más expuesto a las tropas cristianas. En octubre de 1086, éstas se enfrentaron al ejército almorávide apoyado por los de las taifas y vencieron a Alfonso VI en Sagrajas/Zallaqa, a unos cuatro kilómetros de Badajoz.

Cuando en 1088, después de volver del norte de África por tercera vez, fracasar en el sitio de Aledo, de la taifa de Murcia, Yusuf ben Tasufin decidió apoderarse de dichos reinos. Al-Mutawakkil creyó que el emir almorávide dejaría en paz a Badajoz, de hecho, lo felicitó por sus conquistas de otras taifas e incluso le ayudó en la toma de Sevilla. Pero temeroso de seguir los mismos pasos que los reinos vecinos, en 1093, negoció con Alfonso VI la entrega de las ciudades de Santarém, Lisboa y Sintra por ayudarlo contra los almorávides. En 1094, los almorávides invadieron el reino de Badajoz mientras al-Mutawakkil se refugiaba con sus hijos en la alcazaba. Allí resistieron hasta que en 1095 ó 1096 fueron vencidos y ejecutados.


Hubo un heredero llamado al-Mansur III que resistió muy poco más en la plaza de Montánchez, hasta que se entregó a Alfonso VI.

jueves, 7 de diciembre de 2017

LA BATALLA DE WAD-RASS de Mariano Fortuny

Óleo sobre papel pegado en cartón, de 54 X 185 cm.
Pintada entre 1860 y 1861. La Diputación de Barcelona comisionó a Fortuny, el 10 de enero de 1860 para que viajara a Marruecos como cronista gráfico de la guerra de África, en la que tuvo un especial protagonismo el batallón de voluntarios catalanes que la propia Diputación había reclutado, al mando del general Juan Prim y Prats. Este encargo, que tenía como objetivo la realización de una serie de cuadros para decorar el Salón de Consejos del Palacio de la Diputación, supuso para Fortuny el descubrimiento de África y el mundo árabe.
A los pocos días de llegar a Marruecos Fortuny pudo ser testigo directo de la batalla de Wad-Ras, que tuvo lugar el 23 de marzo de 1860 en el valle del mismo nombre, en el camino de Tetuán a Tánger. Esta batalla sería uno de los episodios más célebres de la contienda, al ser el último encuentro bélico de esta guerra hispano-marroquí, protagonizado por las tropas regulares al mando de los generales Rafael Echagüe y Antonio Ros de Olano, junto a los voluntarios catalanes capitaneados por Prim. La derrota marroquí en esta batalla forzó la solicitud de conversaciones de paz, que culminarían en el armisticio firmado entre Muley-al-Abbas y el general O`Donnell, que pondría fin a la guerra.

Durante los meses de su estancia en Marruecos, Fortuny realizaría gran cantidad de apuntes y croquis dibujados del natural de éste y otros episodios bélicos, que presentaría a la Diputación de Barcelona a su vuelta, el 4 de junio de 1860, comenzando a pintar este espléndido boceto que guarda el Prado tras su regreso a Roma, poco después. El escenario natural de la batalla se despliega en un paisaje abierto, de una marcada horizontalidad panorámica, en una gran llanura junto al río en que se ubica geográficamente el episodio bélico. En esta gran planicie tiene lugar la lucha entre ambos ejércitos, a lo largo de un frente dispuesto en toda su longitud, en una composición de gran elegancia. Debido a su carácter de boceto y a pesar de su temprana fecha, el cuadro presenta la técnica más vibrante y jugosa de Fortuny, a través de una desenvoltura pictórica que no descuida la descripción atenta de las figuras, entre las que se encuentran algunos de los fragmentos más frescos y vigorosos de sus escenas de acción 

VALENCIA DESAPARECIDA: Palacio de Ripalda

Estaba en la plaza del mismo nombre,  constaba de un cuerpo central que se habría por medio de grandes ventanales góticos. La parte superior de la fachada se remataba por medio de una serie de arquillos típicos de la arquitectura valenciana. Con toda seguridad no diferiría de las grandes  mansiones de la burguesía valenciana del siglo XV. A un extremo de ese cuerpo se abría la portada principal que daba acceso a un patio. A su lado se alzaba otro cuerpo de edificio de menos altura. Las actuaciones sobre el palacio de sus sucesivos propietarios alteraron la fisonomía de la fachada, en la que se abrieron vanos rectangulares en el siglo XVII.

Un cuadro de Vicente Polero, existente en el Museo de Bellas Artes San Pio V, nos permite conocer como fue la gran sala de dicho palacio, parte de cuyo artesonado fue instalado en dicho Museo.
Podemos saber también como fueron las portadas de la entrada y de la capilla. La primera, con precioso arco conopial, alfiz, escudo familiar y leyenda en las albanegas se encuentra situada en la fachada de la Galería Parmegiani de Regio (Italia).

La segunda, mucho mas rica que la anterior, se resuelve en un gótico florido muy puro con leyendas en las albanegas y el tema de la Anunciación en el friso. El grupo se compone del arcángel Gabriel, a la derecha la Virgen y en lo alto el Espíritu Santo. Esta portada, como la anterior, fue sacada de Valencia y vendida al Museo del Louvre donde, en la actualidad, se afirma, existe.

El viejo edificio, empezado a construir por Mossen Tomás Sorell y Sagarriaga, fallecido en 1491, pasó a manos de su sobrino Bernardo Sorell que continuó las obras emprendidas, entre ellas el gran salón, ya citado. Sus sucesores fueron entroncando con otras casas nobiliarias valencianas y acrecentando su patrimonio, en especial en la localidad de Alvalat d'Encodinats que cambió su nombre por Albalat dels Sorells por la familia propietaria. Pleitos entre familiares, a partir del siglo XVIII, por cuestiones de herencia, sirvieron para que el viejo palacio valenciano se deteriorara con gran rapidez. En 1851 la mayor parte del palacio se encontraba cerrada una vez liquidados sus enseres en almonedas sucesivas. Los espacios restantes fueron arrendados a unos tejedores y al litógrafo Antonio Pascual y Abad que estableció allí su taller. También fue sede en 1876 de la Sociedad Ateneo Casino Obrero. El 16 de marzo de 1878 se declaró en el edificio un incendio, ardiendo totalmente, tras ll cual se procedió al derribo de las ruinas.



LOS REINOS DE TAIFAS-La Taifa de Arcos

Situación de Arcos.
La desaparición en 1009 de la poderosa familia amirí (Almanzor y sus hijos) y la abdicación del califa Hisham II, impuesta por el golpe de estado del nuevo califa Muhammad II al-Mahdí, desató una profunda crisis política en el califato de Córdoba que fue acompañada de graves disturbios en la propia capital. Ello provocó que al-Andalus sufriera una gran inestabilidad que dio paso a la fragmentación política del califato y a un período de más de dos décadas de guerras civiles (fitna). El reino de taifa de Arcos fue uno más de aquellos pequeños estados que se crearon. Creado hacia 1011 por guerreros bereberes magrebíes, pertenecientes a la cabila de los Yarniyan o Irniyan de la tribu Zanata, que habían llegado para integrarse en los ejércitos de Almanzor. Debieron estar acantonados en la zona de Sidonia por aquellas fechas, y aprovecharon el vacío de poder en Córdoba para hacerse independientes en la plaza fuerte de Arcos.

Muhammad ben Jizrun ben Abdú al-Jazarí Imad al-Dawla era el jeque que mandaba aquel contingente de bereberes. Se declaró independiente de Córdoba y tomó el título honorífico de Imad al-Dawla (pilar de la dinastía). Entre sus conquistas figuran las tomas de Jerez y Cádiz. Los cronistas andalusíes describen a este régulo como un hombre cruel, carente de honor, de escrúpulos y asesino. Murió entre 1029 -1930 y fue sucedido por su hijo Abdún.

Abdún ben Muhammad heredó el reino de Arcos a la muerte de su padre, reinando con el título de hayib (chambelán o primer ministro). En 1048 reconoció junto con los régulos de Granada, Carmona y Morón al califa de Algeciras, Muhammad ben al-Qasim al-Mahdí, apartándose del califa malagueño Muhammad I ben Idris ben Alí al-Mahdí. Tuvo que hacer frente a la ambición expansionista de al-Mutadid, régulo de Sevilla. Durante varios años Arcos, como otras pequeñas taifas, resistió las acometidas del sevillano. Ante el fracaso de sus intentos, al-Mutadid cambió de táctica y fingió la paz invitando a todos los régulos de las taifas apetecidas a acudir a Sevilla. Abdún fue uno de los que aceptó. Cuando llegó a Sevilla, fue encarcelado y luego asesinado. Los cronistas lo describen como un hombre blando, afeminado, marrullero y carente de virtudes. Aunque era clemente respecto a sus súbditos.

Muhammad ben Muhammad al-Qaim heredó el reino a la muerte de su hermano Abdún y tomó el título honorífico de al-Qaim. Era un hombre artero y muy sagaz. Entre 1068 y 1069, Muhammad al-Qadim no pudo resistir la presión que ejercía al-Mutadid de Sevilla sobre su reino. Por ello, a cambio de entregarle la taifa de Arcos, pidió protección y refugio en su reino al régulo bereber nuevo más prestigioso, Badis de Granada. Éste sólo pudo enviar un destacamento de tropas para escoltar a al-Qadim y a su familia a Granada. En el camino, cerca de Arcos, fueron interceptados por tropas sevillanas que lo derrotaron y dieron muerte. De esta forma, el reino taifa de Arcos quedó anexionado al de Sevilla.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

JARDÍN DE LA CASA DE FORTUNY de Mariano Fortuny

Óleo sobre tabla, 40 x 28 cm.
Pintada entre 1872 y 1877. La obra es un testimonio excepcional de la concurrencia de la pintura de Fortuny con la de su amigo íntimo Raimundo de Madrazo, que completó una tabla inacabada de su amigo una vez fallecido éste. Fortuny, instalado en Granada desde el inicio del verano de 1870, habitó en la Fonda de los Siete Suelos y alquiló en el Campo de los Mártires, en la colina junto a la Alhambra, una casa para emplear de estudio.

Pintó el rico conjunto con una frescura y una viveza que anuncian su mejor etapa. Una vez hechos los árboles, rellenó con pinceladas horizontales rápidas y compactas los trozos de cielo azul entre ellos. Consiguió captar la atmósfera del jardín y los reflejos de los tonos blancos de la pared encalada en un empeño que desarrolló especialmente en su etapa granadina, llegando a representar también los rayos de sol oblicuos sobre el surtidor. La lejanía del surtidor, al fondo, está perfectamente medida mediante la sucesión de áreas de sombra y de sol, lo que crea una sensación de amplitud y profundidad muy velazqueña. A esa profundidad contribuía, además, la idea que tenía Fortuny de pintar en primer plano, precisamente en ese lado, un perro tendido en actitud de dormir que no llegó a realizar, aunque dejó el espacio previsto con unos pocos trazos.

VALENCIA DESAPARECIDA: Palacio de Mossen Sorell

Estaba en la plaza del mismo nombre,  constaba de un cuerpo central que se habría por medio de grandes ventanales góticos. La parte superior de la fachada se remataba por medio de una serie de arquillos típicos de la arquitectura valenciana. Con toda seguridad no diferiría de las grandes  mansiones de la burguesía valenciana del siglo XV. A un extremo de ese cuerpo se abría la portada principal que daba acceso a un patio. A su lado se alzaba otro cuerpo de edificio de menos altura. Las actuaciones sobre el palacio de sus sucesivos propietarios alteraron la fisonomía de la fachada, en la que se abrieron vanos rectangulares en el siglo XVII.

Un cuadro de Vicente Polero, existente en el Museo de Bellas Artes San Pio V, nos permite conocer como fue la gran sala de dicho palacio, parte de cuyo artesonado fue instalado en dicho Museo.
Podemos saber también como fueron las portadas de la entrada y de la capilla. La primera, con precioso arco conopial, alfiz, escudo familiar y leyenda en las albanegas se encuentra situada en la fachada de la Galería Parmegiani de Regio (Italia).


La segunda, mucho mas rica que la anterior, se resuelve en un gótico florido muy puro con leyendas en las albanegas y el tema de la Anunciación en el friso. El grupo se compone del arcángel Gabriel, a la derecha la Virgen y en lo alto el Espíritu Santo. Esta portada, como la anterior, fue sacada de Valencia y vendida al Museo del Louvre donde, en la actualidad, se afirma, existe.

El viejo edificio, empezado a construir por Mossen Tomás Sorell y Sagarriaga, fallecido en 1491, pasó a manos de su sobrino Bernardo Sorell que continuó las obras emprendidas, entre ellas el gran salón, ya citado. Sus sucesores fueron entroncando con otras casas nobiliarias valencianas y acrecentando su patrimonio, en especial en la localidad de Alvalat d'Encodinats que cambió su nombre por Albalat dels Sorells por la familia propietaria. Pleitos entre familiares, a partir del siglo XVIII, por cuestiones de herencia, sirvieron para que el viejo palacio valenciano se deteriorara con gran rapidez. En 1851 la mayor parte del palacio se encontraba cerrada una vez liquidados sus enseres en almonedas sucesivas. Los espacios restantes fueron arrendados a unos tejedores y al litógrafo Antonio Pascual y Abad que estableció allí su taller. También fue sede en 1876 de la Sociedad Ateneo Casino Obrero. El 16 de marzo de 1878 se declaró en el edificio un incendio, ardiendo totalmente, tras ll cual se procedió al derribo de las ruinas.




LOS HIJOS DEL PINTOR EN EL SALÓN JAPONÉS de Mariano Fortuny

Óleo sobre lienzo, 44 X 93 cm. Pintada en 1874. A pesar de quedar inconcluso por la repentina muerte del pintor, este cuadro es una de ...